Afganistán: Un hombre de palabra | Letras Libres
artículo no publicado
USAID, 2010

Afganistán: Un hombre de palabra

En un atentado en Afganistán en 2010 a tropas españolas murió Ata Taefy, de origen iraní, instalado en Cuarte (Zaragoza). Trabajaba como traductor para el Ministerio de Defensa.

En un atentado en Afganistán en 2010 fallecieron el intérprete Ata'ulláh Taefy y los guardias civiles Leoncio Bravo y José María Galera. Taefy vivía en Zaragoza, y fue intermediario en la compra de una casa del autor. Recuperamos este texto que se publicó tras el atentado.

Carmen Gascón -médico en diversos pueblos de Teruel y en Aranda de Moncayo- intuyó que uno de los tres asesinados en Agfanistán, junto a Leoncio Bravo y José María Galera, debía ser Ata, Ata'ulláh Taefy. Se percató por la religión que profesaba, por su residencia en Cuarte y por su ocupación de mercader de alfombras orientales. Ata había sido muy importante en su vida. Gracias a su mediación, ella vive ahora en Garrapinillos, en una casa que mira hacia el aeropuerto y hacia el Moncayo. Antes ahí vivían una pareja persa, Ramín y Guiti, y sus cuatro hijos. En la finca quedaban rastros de su existencia: por los granados, por los cultivos de plantas de jardín, en las inscripciones que había en el suelo y quizá en la atmósfera. Ata realizó las gestiones para vender esa casa de campo cuando sus amigos se marcharon a Estados Unidos: Ramín se dedica a labores informáticas y Guiti es cantante y experta en nutrición. De ellos les hablaba Ata: les recordaba que en esa quinta con porche habían vivido muy a gusto durante un lustro, que se reunían con sus amigos y que contemplaban los diversos tonos del poniente. Ata, con suavidad, le contaba historias que parecían salidas de las 'Mil y una noches'. Era un hombre delicado que parecía saber de todo: de los secretos del riego, de la burocracia y las transacciones, y de los enigmas de familia. Cuando parecía que Ramín se inquietaba ante el retraso de la venta, Ata le decía: "No te preocupes. A Carmen le gusta mucho la casa y eso es definitivo". Lo sería. Ata fue leal a sus amigos. Siempre fue un hombre de palabra. Lo había sido antes, cuando adquirió su hacienda de Cuarte, como recordaba 'Cuchi' Gómez, el cinéfilo que trabaja en una inmobiliaria, y murió defendiendo el valor de las palabras. Las suyas eran palabras de paz y de entendimiento.

 

*Publicado originalmente en Heraldo de Aragón.