Mi primera película de Agnès Varda | Letras Libres
artículo no publicado

Mi primera película de Agnès Varda

En 2017 se ha escrito mucho de Agnès Varda a propósito del Oscar honorífico a su carrera y del estreno de 'Rostros y lugares'.

1. La primera vez que oí hablar de Agnès Varda fue porque al escritor Félix Romeo le había gustado mucho Los espigadores y la espigadora: dos años después. No me acuerdo de qué le había gustado ni por qué. En parte porque me avergonzaba no saber quién era Agnès Varda y no haber visto nunca una película suya. Ni siquiera sabía de qué película hablaba ni que fuera la continuación de Los espigadores y la espigadora. Eso es algo que me ha costado mucho aprender: siempre hay una primera vez, y no pasa nada por no saberlo todo. De hecho, es imposible y no solo no es grave. A veces es hasta envidiable: me acuerdo de un conocido que decía que le daba pena saber que nunca escucharía Forever changes de los Love por primera vez.

2. A lo largo de los años, Agnès Varda y yo nos hemos cruzado: durante un tiempo fui amiga de un fan de las películas de Jacques Demy, con el que se casó y tuvo a su segundo hijo. Y hasta vimos Los paraguas de Cherbourg, de Jacques Demy. Otra conocida había estado en casa de Varda, en París, con un amigo común y le había molestado mucho que ese amigo lo contara en su blog e incluso hiciera alguna foto. Yo seguía sin haber visto ninguna película suya, pero ya sabía alguna cosa más de ella: había nacido en Bruselas, formaba parte de la nouvelle vague y se movía entre la realidad y la ficción.

3. Su segunda película, Cléo de 5 a 7, de 1962, está en Filmin. Es la historia, casi en tiempo real, de una espera: la de Cléo, una cantante que se ha hecho una biopsia y que teme el peor de los resultados. Tiene una especie de prólogo en el que Cléo va a que una tarotista le eche las cartas y aparece la muerte. Después de eso, la película se va dividiendo en capítulos (Cléo de 17: 05 a 17: 12, por ejemplo, Angèle de 17:15 a 17:22). Cléo busca entretenerse, hacer cualquier cosa que haga que el tiempo pase más rápido y que la distraiga de sus temores. Se toma un café, pasea, se compra un sombrero, acaricia a sus gatos, recibe a su amante, que nunca tiene tiempo para ella, discute con sus músicos y da un portazo antes de salir de su casa. Es un retrato sin afectación de París y de la protagonista. También es un intento por atrapar la vida: las conversaciones, los detalles, la belleza.

4. No había leído este artículo que, precisamente, recomienda empezar por Agnès Varda con Cléo de 5 a 7. Me gustan los textos que ha escrito sobre Varda en Cinemanía Andrea G. Bermejo. En 2017 se estrenó Rostros y lugares, que aún no he visto. Ese año también recibió el Oscar honorífico. Sin embargo, la película, codirigida con el artista JR, había logrado financiarse gracias a un crowdfunding y la financiación del MoMa y la Fundación Cartier. Me compré la revista Gentlewoman porque le dedicaban la portada a Agnès Varda. En realidad, he mentido, sí había visto una película de Varda: el cine-panfleto feminista de 1975 Notre corps, notre sexe.