La actriz que estuvo allí: Emma Cohen en el mayo francés | Letras Libres
artículo no publicado

La actriz que estuvo allí: Emma Cohen en el mayo francés

La actriz y escritora estaba en París durante las revueltas de mayo de 1968. Escribió un diario de esos agitados días que fue editado en 2010

Testigo por azar. En 1968 Emma Cohen volvía del festival de teatro de Nancy y decidió no regresar a España, quedarse en Francia. Tenía veintiún años (aún era menor de edad para la España franquista). Era mayo y quería conocer París. Su estancia en la capital francesa no duró más de dos meses, pero coincidió con las revueltas más icónicas de ese año convulso. Cohen apuntó todo lo que veía en lo que llama La libreta francesa, que la Universidad Jaume I publicó en 2010.

Actriz para mirar el mundo. Emma Cohen (Barcelona, 1946 - Madrid, 2016) estudió hasta 4º de Derecho. Empezó en el teatro universitario y pronto llegó al cine, a la televisión y al teatro profesional. Conoció a Fernando Fernán Gómez en 1970, en el rodaje de Pierna creciente, falda menguante; desde entonces fueron compañeros, pareja, amigos hasta la muerte del cineasta –salvo durante un año que se tomaron como descanso y en el que Cohen mantuvo una relación estrecha con Juan Benet–. Además de actriz fetiche y musa del underground, Cohen participó en películas como Las petroleras y series de televisión como El conde de Montecristo o Tres eran tres. También fue la gallina Caponata. Desde muy pronto, Emma Cohen escribía. Publicó en 1983 su primera novela, Toda la casa era una ventana, y nunca dejó de escribir: novelas, libros para niños, obras de teatro, o el diario de sus aventuras en el mayo francés. También escribió guiones y dirigió películas. Sus ojos, frecuentemente alabados por su belleza, miraban el mundo de manera insólita.

Ser joven y hacer la revolución. Para una joven de veintiún años de la España franquista, París era una fiesta. Y el mayo francés era la esperanza, un ensayo general de lo que se querría para España: salir a la calle, reclamar libertad. “En España, si te defiendes así, llueven muertos”, escribe después del primer enfrentamiento con la policía francesa. En La libreta francesa, Cohen cuenta cómo se implicó en la construcción de barricadas, los enfrentamientos con los flics, los seguimientos de las huelgas en las fábricas y lo documenta todo. Pronto se desencantó de los debates en la Sorbona y se involucró con los que estaban encerrados en el teatro del Odeón. Aprende a fabricar cócteles molotov y a diseñar carteles de propaganda. Fue de un piso a otro y encontró una chambre de bonne a cambio de cuidar a los hijos de una familia burguesa con los que jugaba a hacer barricadas en la casa. Más adelante, abandonó sus tareas de niñera pero la familia le permitió seguir en la chambre de bonne. Un amigo le pidió que le acompañara a un viaje de ida y vuelta en coche sin saber a dónde y ella aceptó. De regreso en París descubrió que habían traído desde Alemania a Daniel Cohn-Bendit, el líder de las revueltas estudiantiles que tenía prohibido entrar en Francia. Cuenta cómo siguió las reacciones del gobierno francés y reproduce parte del discurso de André Malraux, ministro de Cultura y, como señala, autor de La condición humana, que ya pone el mayo francés en contexto con las revueltas sucedidas en otros lugares del mundo como Japón y México. Cohen vuelve a España el 3 de julio de 1968, después de haber sido detenida y de haber conocido a una familia con la que querría quedarse para siempre.

La libreta. El relato de las revueltas de París tiene el valor del testigo de primera mano, una testigo/participante que mira con inocencia y esperanza lo que sucede. Pero las notas van más allá del apunte y del impresionismo: son muestra de una voz potente y de una manera de mirar muy particular. Es el diario de una escritora.