Hay un hombre en España que lo diseñó todo | Letras Libres
artículo no publicado

Hay un hombre en España que lo diseñó todo

El documental 'El hombre que diseñó España' es un retrato de Cruz Novillo, artista, diseñador y autor de algunos de los carteles más icónicos del cine español.

La canción de Astrud. El logo de Correos, el de Renfe, el puño y la rosa, pero también el logo de UCD, el de Endesa o el de Repsol, el de El Mundo, la COPE o grupo PRISA; los billetes que llevaban escritores es una de las caras y en la otra, elementos reconocibles de la geografía; el logo de la Policía Nacional y el azul del uniforme; el cartel de El espíritu de la colmena o el de La escopeta nacional. Todo es obra del mismo hombre: José María Cruz Novillo (Motilla del Palancar, Cuenca, 1936). Es casi inevitable pensar en la canción de Astrud “Hay un hombre en España que lo hace todo” al escuchar la nómina de logos e identidades corporativas que inventó Cruz Novillo. Además, abre y cierra el documental que Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya le han dedicado –que se estrenó la semana pasada en los cines Renoir de Madrid y que sigue esta semana en cartel–. Pero es que es verdad: Cruz Novillo inventó el diseño en España y lo hizo todo. En el documental, además de Cruz Novillo, diseñadores e historiadores, su hijo, que trabaja con él en el estudio Cruz más Cruz, hablan Alfonso Guerra o Joaquín Leguina, quienes trabajaron con Cruz Novillo en dos encargos fundamentales: el logo del PSOE y el escudo de la Comunidad de Madrid.

Un país por diseñar. Cruz Novillo llegó a Madrid desde su pueblo de Cuenca para trabajar en una agencia de publicidad, el primer encargo era para el pabellón de España para la Feria Mundial de Nueva York de 1964. Cruz Novillo pasó allí cinco semanas, y para él, cuenta, fue el equivalente a estudiar una carrera. También dice que fue directamente de su pueblo a Nueva York, y que la ciudad y él eran igual de jóvenes. Para ese pabellón Cruz Novillo propuso una película de animación. Poco después fue director de arte de la agencia Clarín, donde coincidió con José Luis Borau, y, muy pronto, se montó su propio estudio. Cruz Novillo cuenta que en ese momento, en España, todos los diseñadores eran algo así como pintores reorientados, es decir, todos habían tenido la primera pulsión de ser pintores (también él, que se refiere a sí mismo como un pintor de domingo), pero eso hacía que todos los diseños fueran muy homogéneos. Estudió las revistas que llegaban de fuera y descubrió que había otra manera de diseñar, con el compás y el tiralíneas, y se puso a explorar por ese camino. Se convirtió en el hombre ideal para diseñar España después de la muerte de Franco: España era un país por modernizar, por diseñar y cuya imagen había que “pasar por la helvética”. En ese momento, en España el diseño apenas existía, y el que había venía de muy atrás. Cruz Novillo le dio la vuelta de una manera que años después, en la jerga profesional era habitual el verbo “acruznovillar”. Muchos de los trabajos de diseño de Cruz Novillo siguen en las calles, marquesinas y membretes. Su secreto es que nunca diseñó a la moda, según su hijo. Uno de los trabajos más chulos que pueden verse en el documental son los dibujos de animales que hizo para las cajas de cerillas de Fósforos del Pirineo.

El cine. Cuenta Andrea G. Bermejo que documentándose para un texto sobre carteles se dio cuenta de que muchos, sus favoritos, eran del mismo hombre: Cruz Novillo, que durante años fue el cartelista de las películas que producía Elías Querejeta: El Sur, La prima Angélica, Cría cuervos, o más recientemente Familia, o Ana y los lobos, cartel que sirve como base para el cartel del documental de Bermejo y Larraya. Esa es la otra historia que cuenta la película: cómo se hizo el cartel y por qué es una especie de cita y homenaje a Cruz Novillo. La tercera historia que se cuenta es la de la modernización de España a una velocidad increíble. El documental usa material de archivo, testimonios, además del de Cruz Novillo, todo combinado con equilibrio y delicadeza para hacer el retrato cercano del hombre que diseñó España, que entre otras virtudes no se toma demasiado en serio a sí mismo aunque sí el trabajo.

Epílogo. La cuarta historia que se cuenta es la vuelta de Cruz Novillo al arte: su última obra es “Diafragma dodecafónico 8.916.100.448.256, opus 14”, de 3.392.732 años de duración y estrenado en ARCO’10, puede seguirse hasta su finalización en cruznovilloopus14.com. Está entusiasmado con esa obra. “La clausura de la instalación tendrá lugar a las 23 horas, 31 minutos y 12 segundos del 20 de marzo del año 3.392.420 (se servirá un cóctel)”, se lee en la web donde está alojada. Y dice que ahora lo que le preocupa es el cóctel: ¿habrá bandejas? ¿Se sostendrá todo a base de energías electromagnéticas que ahora somos incapaces de imaginar? Y otra cosa: ¿Habrá canapés?