Esto no es una lista de lo mejor del año | Letras Libres
artículo no publicado

Esto no es una lista de lo mejor del año

Algunas cosas buenas de este año que se va: de 'Fleabag' a 'El amigo', de 'Seventeen' a 'Niño futuro'.

Una lista que no existe. Siempre me olvido de hacer una lista de los libros que leo a lo largo del año. Para saber los libros que he leído miro los textos que he escrito. También en esos textos encuentro pistas de los libros sobre los que no he escrito pero sí he leído. Como Mi año de descanso y relajación, de Otessa Moshfegh, Desierto sonoro, de Valeria Luiselli o El colgajo, de Philippe Lançon.

Una lista que casi existe. Algunos libros de los que he escrito y están entre mis favoritos del año: Los años, de Annie Ernaux; La idiota, de Elif Batuman; Días temibles, de A.M. Homes; El amigo, de Sigrid Nunez. En realidad, el libro de Annie Ernaux ya fue mi favorito cuando lo leí en la edición de Herce de 2008 unos años después, y cuando lo releí en el volumen Écrire la vie en 2016. La idiota me gusta entre otras cosas por todo el juego con la lengua y la lingüística que hay, en eso me gana, también me siento identificada con la protagonista, en su idiotez social. Días temibles es un volumen de cuentos, quizá irregular, pero tiene dos o tres cuentos –entre ellos “Días de ira”– redondos. El amigo ha sido el libro que más me ha impactado este año. Añado uno más: Gente normal, de Sally Rooney. Algunos libros deliberadamente menores que me han gustado: En otras palabras, de Jhumpa Lahiri; ¿De quién fue la culpa?, de Sofia Tolstaia y Confesiones de amor, de Chiyo Uno.

Cuando fui al cine. Voy poco al cine, veo las películas con un año de retraso, pero hubo una que vi antes de que se estrenara y me gustó especialmente: Fourteen, de Dan Sallitt. También disfruté de Varda par Agnès, la película-conferencia-lección de Agnès Varda, no solo porque la viera en el cine –y eso hace que me guste casi cualquier cosa–, me gustó sobre todo porque ver a Varda hablando de sus películas, de por qué las hizo como las hizo es un regalo. No sé si está entre mis favoritas del año, ya un poco pervertida por la guerra de posiciones, pero solo porque me hizo ver la serie de Bergman Secretos de un matrimonio, tengo que mencionar la película de Noah Baumbach, Historia de un matrimonio.

Las series. Este año ha sido el año de Fleabag, que se ha convertido en una de mis series favoritas. Es inteligente, tiene sentido del humor, es excesiva, es tierna, es arriesgada y explora las relaciones familiares. También el del estreno de la tercera temporada de Better things, la serie de Pamela Adlon. Se estrenó también Vida perfecta, la serie de Leticia Dolera, que salvo algunos pequeños peros –ese empeño en que las casas sean un poco un catálogo de Ikea– me gustó.

Discos y canciones. Algunos discos que me han acompañado este año: Niño futuro, de Rafael Berrio; El salto, de Pauline en la playa; Largos agotadores, de El palacio de Linares y Colección de canciones sencillas, de Lorena Álvarez. Otros han llegado casi al final: Thanks for the dance, de Leonard Cohen, o Nacer en Marte, de Lidia Damunt. Me gustaría haber escuchado más Joterías bobas, de Hidrogenesse. “Seventeen”, de Sharon Van Etten, y “Que nos quiten lo bailado”, de Betacam, son las canciones que más he escuchado (quizá junto a “Recto y quieto”, de El palacio de Linares, que en realidad es de 2016).

Pecados. Algunos libros que me arrepiento de no haber leído aún: El arte de llevar gabardina, de Sergi Pàmies; El final del affaire, de Graham Greene; Claus y Lucas, de Agota Kristof.

Enmienda. Empiezo 2020 con una relectura, Autorretrato con radiador, y con un libro del año pasado, La invención ocasional, de Elena Ferrante.

Una predicción. Ya he leído uno de mis libros favoritos de 2020; La novela natural, de Gueorgui Gospodínov.