Battiato nunca ha nacido porque nunca morirá | Letras Libres
artículo no publicado

Battiato nunca ha nacido porque nunca morirá

“Creo que soy un cantante del pueblo, pero el pueblo piensa que soy un cantante de élite", dijo el músico italiano, que falleció el 18 de mayo a los 76 años.

La muerte de Franco Battiato no por esperable ha sido menos impactante. Ni que fuera mi tío, dice un mensaje, es que era nuestro tío, respondo. Así lo queríamos, como a alguien de la familia, como a ese tío que se encierra a leer los periódicos en domingo y luego se sienta a tu lado y te dibuja un tigre. Battiato forma parte de la vida de muchos: en los viajes en coche, en la actuación en Tocata, en el sketch de Martes y trece, en la actuación en Eurovisión en 1984 con Alice; no importa cuál fuera el primer encuentro con Battiato, en cualquier caso, marcaba un antes y un después.

Conocía la entrevista de Félix Romeo en La mandrágora y veo ahora la de Paloma Chamorro en esa genialidad que era La estación de Perpignan. Chamorro le dedicó dos entregas, es del año 87 y ahí están la deriva de la canción ligera a los sintetizadores, la espiritualidad, la literatura mística, los saberes ocultos, la pintura, qué son las canciones, cómo se hacen y qué tipo de cantante es. “Creo que soy un cantante del pueblo, pero el pueblo piensa que soy un cantante de élite. Pero no es un conflicto. Probablemente soy un cantante del pueblo de una época que no va a llegar o ya ha pasado”, le dirá unos años después, en 1997, a Félix Romeo.

Tengo dos o tres amigos que no entienden qué le vemos los demás a Battiato; es difícil de explicar. Sus canciones –hablo de canciones porque las he escuchado así, sueltas, como si fueran piezas exentas y autónomas, como de hecho son, y solo más tarde he buscado de qué formaban parte– son a la vez divertidas y profundas, hay experimentación y mirada a otras músicas, está la tradición, la música popular y una cierta búsqueda; corren riesgos y nos llevan a lugares inesperados.

Es muy difícil elegir una sola canción de Battiato: “Yo quiero verte danzar” (fue la primera), “Centro de gravedad permanente”, “La estación de los amores”, “Otra vida” o “Summer on a solitary beach” están entre mis favoritas. Me gusta “Pasacaglia” y su versión española “Pasacalles”; creo que no hay una imagen más potente del combate con nosotros mismos que es la vida que “El animal que llevo dentro / no me ha dejado nunca ser feliz / Me roba todo, hasta el café”. Hay más versos suyos a los que vuelvo: “Te salvaré de toda melancolía / porque eres un ser especial y yo cuidaré de ti / Yo cuidaré de ti”; “Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo, / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino”. Además de discos con temas propios, tiene tres de versiones, Fleurs, en este orden: Fleurs, Fleurs 3 y Fleurs 2. En el primero está incluida la traducción de “Que reste-il de nos amours?” de Trenet que Buffalino hizo para que la cantara Battiato. Me cuesta mucho creer que “La canzone dell amore perduto” no sea suya. Le dijo a Paloma Chamorro que cuando en los conciertos la multitud coreaba sus canciones, él pensaba: “están desafinando”, como quien se despega del momento y es capaz de verse desde fuera.

En 2012 publicó Apriti Sesamo, que vertió al español con ayuda de Jota de Los Planetas y Manu Ferrón de Grupo de expertos Solynieve. Para Jota, el disco es su testamento: “Habla de las cosas que ha hecho, las que ha dejado, los recuerdos de toda su vida”, le dijo a Lara López. Una de las canciones se llama así, “Mi testamento”, y ahí combina el humor con la profundidad (Y me gustaba todo / de mi vida mortal, / hasta el olor que le daban / los espárragos a la orina). El estribillo que repite en inglés: “We never died / we were never born!”, ese es su verdadero testamento. Battiato está ya en todas las cosas.