Anna Karina que estás en los cielos | Letras Libres
artículo no publicado

Anna Karina que estás en los cielos

Anna Karina, actriz, escritora y cineasta, murió el sábado en París. En las siete películas que hizo con Godard se convirtió en el icono de la nouvelle vague.

En 1957 Hanne Karin Bayer (1940-2019) llegó a París haciendo autostop desde Dinamarca. Allí dejó a su madre, vestuarista de teatro, a un padrastro probablemente alcohólico y a una prima un poco mayor que ella. De su padre, un capitán de barco, solo tuvo noticias un par de veces. La adolescente, que cantaba y bailaba desde pequeña, encontró trabajo enseguida como modelo; mientras, vendía dibujos en la calle. Coco Chanel le cambió el nombre, con el suyo no iba a ningún sitio, y le puso el tolstoiano Anna Karina. Jean-Luc Godard se fijó en ella en un anuncio de jabón: aparecía en una bañera llena de espuma enjabónandose antes de decir “il n’est pas comme les autres”. Como dijo Gainsbourg, “con esos ojos había que ser ciego para no fijarse en ella”. Godard le ofreció un papel en Al final de la escapada, pero ella lo rechazó porque enseñaba los pechos. El director suizo no entendía los reparos: había rodado ya desnuda el anuncio de jabón. Pero en realidad, en el anuncio no se le veía nada (y llevaba un bañador): solo los ojos inmensos y un flequillo recto. Esa escena desapareció de la película y Godard la llamó de nuevo para ofrecerle el papel protagonista de El soldadito (1961), un filme sobre la guerra de Argelia, que estuvo prohibido durante dos años. Karina dudaba, pero Godard insistía. Le mandó cincuenta rosas rojas y un telegrama: “No se permite llorar cuando se es un personaje de Hans Christian Andersen”. El último día del rodaje, Godard le hizo llegar una nota para citarla en un café a media noche. Le decía que la amaba. En el viaje a París, decidieron casarse.

Anna Karina y Jean Luc Godard rodaron siete películas juntos, ella decía siete y media porque contaba un sketch. Y protagonizaron un corto mudo dirigido por Agnès Varda. Las películas que hicieron juntos cristalizaron una cierta idea de la nouvelle vague y del cine de Godard y la convirtieron a ella en un icono: Banda aparte, Una mujer es una mujer, Vivir su vida, Alphaville y Pierrot le fou, que no fue la última que rodaron juntos, aunque es un poco la película de su ruptura. Los tres jóvenes corriendo por el Louvre, una mujer bailando alrededor de una mesa de billar en un bar, los tres jóvenes de antes haciendo una coreografía en otro bar, el beso que le da sacando el cuerpo del coche azul a Belmondo, que conduce un coche rojo, o el paseo por las calles de París con un cigarrillo en los labios son algunas de los momentos de cine que han quedado grabados en la memoria de los espectadores y han sido homenajeados –con o sin cita– por cineastas como Varda o Tarantino. El matrimonio se rompió en 1967. Karina y Godard estuvieron veinte años sin hablarse, hasta que se reencontraron en un programa de televisión. Godard dijo entonces de Anna Karina –que no sabía que Godard acudiría– que era una actriz formidable: “una actriz de musical mudo que puede hablar sin que entendamos nada y lo entendemos todo”. En Un año ajetreado, el libro en el que la actriz y escritora Anne Wiazemsky habla de cómo ella y Godard se conocieron y enamoraron en 1967, Wiazemsky contaba cómo le imponía el recuerdo de Karina y cómo tenía la sensación de que no estaría a su altura ni en las películas ni en el amor. No es fácil sobreponerse a esos ojos azulverdegris enormes y a esa capacidad para pasar de la seriedad a una alegría incontenible que atraviesa la pantalla.

Anna Karina rodó con Georges Cukor, Luchino Visconti, Jacques Rivette o Agnès Varda. También protagonizó el musical Anna, que Gainsbourg escribió para ella. En 1973 dirigió su primera película, Vivre ensemble, que era una adaptación de su debut como escritora. Escribió tres novelas más: Golden city, On n’achète pas le soleil y Jusqu’au bout du hasard. En 2008 estrenó su última película, Victoria, una road movie con dos cantantes como protagonistas. La música era de Philippe Katerine. En 2018 acudió al Festival de Cannes, el cartel de ese año era un homenaje a Pierrot, le fou.

Anna Karina murió el sábado en un hospital de París como consecuencia de un cáncer. Pero no nos dejemos engañar, su muerte es un mero trámite para la inmortalidad, que en realidad ella ya había conquistado.