Sofia Coppola y las mujeres que se aburren | Letras Libres
artículo no publicado

Sofia Coppola y las mujeres que se aburren

La protagonista de 'On the rocks', la última película de la directora, es una especie de Madame Bovary hipster que sospecha que su marido ya no la encuentra interesante.

La vida perfecta. La protagonista de la última película de Sofia Coppola, On the rocks, se llama Laura Keane, interpretada por Rashida Jones –hija de Quincy Jones–, es una escritora a la que le va bien –¡le acaban de traducir al italiano!–. Está un poco agobiada porque ha vendido una novela que ahora tiene que escribir y está bloqueada. En parte porque su día a día está marcado por la crianza de sus dos hijas, la más pequeña ni siquiera va a la guardería.

Su marido es atractivo y su empresa –algún tipo de start-up de internet– está empezando a despegar y le exige viajar constantemente. En su empresa trabaja con gente más joven y su socia es una mujer segura de sí misma y de piernas larguísimas. Laura, bloqueada, hastiada de la rutina de la crianza, empieza a sospechar que tal vez su marido ha dejado de encontrarla interesante, ¿y si la engaña?

Misteriosa investigación en Manhattan. Laura llama a su padre, cuya voz hemos escuchado al principio de la película, con la pantalla aún negra, al decirle a Laura medio en broma medio en serio que es solo suya, que será siempre suya hasta que se case y, aun entonces, seguirá siendo suya. Felix, su padre, es un millonario, marchante de arte, que la recoge con su chófer, la lleva a comer a sitios caros y al que le divierte que todo el mundo crea que es una de sus novias y no su hija.

Su padre es Bill Murray, y es Bill Murray haciendo lo que esperamos que haga Bill Murray: un poco antipático pero en el fondo tan solo como nosotros, un poco sarcástico pero tan blando como cualquier peluche. Felix, por supuesto, está deseando pillar a su yerno en una falta, así que empieza a investigarlo a través de su red de porteros de hoteles en ciudades como Londres o Los Ángeles. Recurre a la antropología para tratar de convencer a su hija de que los hombres siempre son hombres, esto es, machos que piensan en procrear y que no pueden conformarse con la monogamia.

Recorren la ciudad en coche, hay persecuciones y todo se mueve en un tono cómico que recuerda a Misterioso asesinato en Manhattan, de Woody Allen. Philip Engel ha explicado cómo se relaciona On the rocks con Laura, de Vera Caspary y Otto Preminger. La película de la filmografía de Sofia Coppola con la que dialoga de manera más evidente es Lost in translation, pero no es la única.

Madame Bovary en el Soho. Emma Bovary estaba casada con un médico de provincias y se aburría, ansiaba un amor arrebatado como los que leía en las novelas. Lo buscaba y se atoraba y acababa mal. La protagonista de On the rocks es escritora, tiene una vocación, que ha dejado en un segundo plano por la crianza, se puede intuir. De eso no se libran ni las ricas. En su puerta tiene una pegatina de apoyo a Bernie Sanders, lleva camisetas de The Paris Review y pantalones de cintura alta y con los bajos doblados que dejan ver los calcetines. Vive en el Soho, su despacho tiene unos ventanales increíbles y en la mesa tiene su Mac, además de un montón de carpetas perfectamente ordenadas por fechas en las que archiva versiones de la novela con las notas que ha tomado.

Laura Keane es una especie de Madame Bovary hipster. Cada mañana cuando deja a su hija mayor en el colegio tiene que escuchar a una de las madres que le da la turra con sus aventuras sentimentales. Laura siempre sale corriendo. No tiene amigas, más allá de su padre; y hasta su abuela le pregunta si es necesario que se vista así, de mal, se entiende. Laura tiene un mal antiguo: se aburre y empieza a dudar de sí misma.

De padres e hijas. La película contiene algo sobre cómo se relacionan padres e hijas, pero no padres cualquiera, padres más bien narcisistas y un poco ausentes. En ese sentido, la historia de Laura es la de una mujer que trata de huir de la marca que le deja la relación con su padre y de no repetir el patrón. La relación de su padre con ella se contrapone con la que tiene el padre de sus hijas con ellas en dos escenas en el mismo escenario: el salón de la casa del Soho. Es inevitable acordarse de Somewhere, donde Coppola contaba la relación de un actor al borde de la decadencia con su hija preadolescente.

¿Un cuento de hadas? La película tiene un final aparentemente feliz, y sin embargo la sensación que deja es la de angustia. Porque en realidad lo que sucede, y de lo que está hablando Sofia Coppola, es que Laura está atrapada entre algodones, en una torre de marfil, como queramos, pero atrapada y se ahoga, aunque no lo sabe. Y tal vez sea feliz o se conforme, pero querríamos para ella que fuera la heroína que nunca será por una cuestión de carácter.

Se libera de los juegos de su padre pero solo para aceptar la entrega total de su marido, pero ya sabemos que la entrega y el amor absoluto generan una deuda. On the rocks va cambiando de tono y aunque siempre es tendente a lo ligero y puede confundirse con una comedia romántica, hay una atmósfera de desazón. Ese terreno ambiguo es donde mejor se mueve Coppola. Por otro lado, ¿quién no quiere ver a Bill Murray conduciendo un descapotable rojo y viejo cuyo tubo de escape petardea en Nueva York?