PJ Harvey observa el mundo | Letras Libres
artículo no publicado

PJ Harvey observa el mundo

El documental "A dog called money" deja una sensación de insatisfacción, tal vez porque podríamos pasar horas viendo cómo trabaja PJ Harvey, viéndola caminar sobre la nieve o mirar a sus interlocutores.

Un encuentro. En 2008 PJ Harvey (Bridport, 1969) conoció al fotoperiodista Seamus Murphy después de ver su exposición sobre Afganistán A darkness visible. Desde entonces han trabajado juntos: él le ha hecho retratos y es autor de los vídeos de sus dos últimos discos, Let England Shake (2011) y The Hope Six Demolition Project (2016). Ese último disco es en realidad solo una de las consecuencias del encuentro entre Harvey y Murphy. Juntos viajaron a Afganistán, Kosovo y Washington. Él hacía fotos y ella observaba. En su cuaderno iba apuntando lo que veía, algunas de esas notas se convirtieron en canciones, otras en poemas que se publicaron en El hueco de la mano (Sexto Piso, 2015).

El disco. Las canciones sobre esos personajes que encuentran en sus viajes, una mujer que tiene la llave de un pueblo en el que no vive nadie, el niño que le pide un dólar a través de la ventanilla del coche, o Paunie, una adolescente que vive en Washington y controla la calle, también rapea, acabaron componiendo The Hope Six Demolition Project, un disco que se abría con la espectacular “The Community of Hope”. De sus viajes con Murphy, PJ Harvey toma no solo las imágenes, esas vidas atravesadas por la violencia en sus diferentes formas, también los sonidos: una especie de acordeón, el cántico de unos hombres después de un rezo, una guitarra que suena casi como un serrucho o un coro góspel.

La película. Seamus Murphy no solo tomó fotografías de sus viajes que formarían parte del libro de poemas de PJ Harvey. También grabó. Y no solo grabó durante los viajes (en los que por cierto fue atracado y le robaron parte del material), también rodó durante la grabación del disco, que se produjo a su vez en circunstancias especiales: en el sótano del centro artístico Somerset House, en Londres, en una habitación con grandes ventanales –construida ex profeso– visibles al público, como si fuera una exposición más. Harvey es escrupulosa, les pide que no acumulen vasos vacíos de café, y les pide cosas a los músicos: “Cuidado con lo que deseas, Polly”, le dice uno después de conseguir un sonido concreto con el saxofón. De todo ese metraje nace A Dog Called Money, un documental sobre el proceso de creación de PJ Harvey que pudo verse en el In Edit festival y que ya está disponible en Filmin.

Stories from the City, Stories from the Sea. El documental deja una sensación de insatisfacción, tal vez porque podríamos pasar horas viendo cómo trabaja PJ Harvey, viéndola caminar sobre la nieve o mirar a sus interlocutores. Sorprenden su sentido del humor y su luminosidad. Pero sobre todo querríamos pasar más tiempo en la intimidad del estudio de grabación, un poco a la manera de Sympathy for the devil, la película de Jean-Luc Godard sobre la grabación de la canción de los Rolling Stones. Y también, porque como se quejaba Cath Clarke en The Guardian, hay algo que se cuenta en el documental por lo que pagaríamos por ver: en su anterior trabajo, Let England Shake, Harvey citó en su casa a media docena de ejecutivos de la compañía discográfica que distribuiría el disco y que no lo habían escuchado, les sirvió el té, puso el disco y se fue a regar las plantas. A pesar de eso, solo por ver a PJ Harvey desplegando su carisma merece la pena.