Ricardo Dudda | Letras Libres
artículo no publicado
  • La nueva esperanza del partido Demócrata ha hecho una campaña más centrada en la clase que en la identidad: forma parte de un nuevo movimiento de "millennials socialistas".
  • La relación entre los dos partidos, que hace dos años pactaron un programa conjunto, pasa por uno de sus peores momentos.
  • El candidato del PP quiere entrar en el debate ideológico y reivindica una derecha neoliberal en lo económico y conservadora en lo social.
  • Durante décadas, y a través de decenas de libros, Juan José Sebreli (Buenos Aires, 1930) ha elaborado un ambicioso proyecto filosófico en defensa de la razón, la modernidad y la ciencia, y en contra de todo pensamiento irracional. Antiguo existencialista y “hegelomarxista”, hoy sigue reivindicando un Marx humanista secular y científico. Ha escrito contra el relativismo cultural en El asedio a la modernidad (1991), contra el romanticismo y las raíces de la filosofía posmoderna en El olvido de la razón (2006), y en su última obra, Dios en el laberinto. Crítica de las religiones, publicada como las anteriores en Debate, hace una revisión histórica de las religiones, desde el cristianismo y el islam hasta las pseudorreligiones orientalistas contemporáneas o las utopías milenaristas.

    Histórico antiperonista y desmontador de mitos de Argentina como Maradona o Evita Perón, en los últimos años se ha convertido en un gran crítico del papa Francisco, al que asocia más con el populismo de derechas que con el neopopulismo y el socialismo del siglo XXI.
  • La vuelta al catalanismo implica olvidar que el procés ocurrió y supone rescatar un discurso basado en la diferencia y no en la igualdad.
  • El ministro de interior italiano es un racista de manual: quiere hacer un censo de gitanos para echar a los ilegales, pero se lamenta de no poder echar también a los que tienen la ciudadanía.
  • La decisión del gobierno de Sánchez de acoger a los refugiados del barco Aquarius es arriesgada pero acertada y necesaria.
  • La prensa y el electorado de izquierdas están ilusionados porque interpretan la llegada de Sánchez como una especie de justicia histórica o poética: llegan las mujeres y los ateos tras un régimen clerical.