Julio Juárez Gámiz | Letras Libres
artículo no publicado
  • El pasado domingo, 1.4 millones de personas sirvieron como funcionarios de casilla. En sus ataques al INE, Morena olvidó ese vínculo ciudadano que emerge en cada elección y le da legitimidad a los resultados.
  • Hay que erradicar la utilización de programas sociales con fines electorales. Pero el presidente ha desperdiciado una valiosa oportunidad para hacerlo incluso en su propio partido, y ha vuelto a demostrar que para él la ley electoral es un obstáculo a vencer.
  • Los ataques recientes contra organismos autónomos como el INAI y el INE buscan allanar el camino legislativo para desaparecerlos o doblegarlos, limitando los contrapesos que se han construido en México para controlar el ejercicio absoluto del poder.
  • En su etapa final, el proceso para elegir a los consejeros del INE obliga a Morena a decidir entre ser un partido faccioso o uno conciliador, que valide las nuevas designaciones aunque con ello debilite la narrativa victimista de cara al 2021.
  • La razón de ser del comité técnico que evalúa a los aspirantes a consejeros electorales del INE es evitar que sean designados por la imposición del partido en el poder. Al nombrar a un vocero de ese partido como integrante de ese comité, se corre el riesgo de repetir errores que la autoridad electoral sigue pagando.
  • Los procesos de designación en el INE se han descarrilado cuando, al ser excluida alguna fuerza política, la imposición ha atropellado al consenso. De ahí la importancia de que la próxima designación de consejeros electorales se lleve a cabo de manera transparente.