Gabriel Zaid | Letras Libres
artículo no publicado
  • Mariachi, huapango, tango y fandango comparten más de un elemento en común. Son palabras nacidas en América, que nombran cierto tipo de música y que se relacionan con las maderas y los tablados donde se bailaba.
  • La condición fundamental para el debate es saber escuchar. Entender lo que el otro dice o quiere decir. Saber resumir de buena fe sus opiniones y las nuestras.
  • El huapango tiene un ritmo vivaz y un sabor costeño. La versión orquestal de José Pablo Moncayo ha dado la vuelta al mundo. Y aunque numerosos libros tratan sobre su música o su historia, pocos han reunido las coplas que se cantan.
  • Hay metas que rebasan a los individuos, instituciones y empresas, y ambiciones que tienen consecuencias imprevistas. Tomando esto en cuenta, los gobiernos deberían plantearse objetivos razonables.
  • En el siglo XVIII los mayos fueron despojados de sus territorios, en el XX la agricultura de riego contribuyó a su marginación. Viven en cientos de rancherías a lo largo de la cuenca del río Mayo. Se les considera inteligentes, valientes, pacíficos y laboriosos.
  • Se dirá que el progreso de la conciencia moral no tiene efectos prácticos, pero los tiene. Y más cuando se vuelve conciencia pública, gracias a la prensa libre y la libertad de expresión.
  • Se llaman a sí mismos kutsáan, ‘los que bajaron’, y llegaron al río Colorado hace milenios. De los cuatro mil que habitaban la región en el siglo XVI, ahora solo quedan unos cientos.
  • A lo largo de la historia, el hogar había sido el centro del trabajo; eso cambió con la llegada del automóvil. Pero la pandemia impuso, sin plan ni preparativos, un experimento social insólito: volver al trabajo en casa.
  • Situado al borde del cielo o del infierno, el limbo no se menciona en la Biblia. Apareció junto con las discusiones medievales acerca del pecado original.