Federico Neiburg | Letras Libres
artículo no publicado
  • Al negar la gravedad de la pandemia del coronavirus, Jair Bolsonaro sigue la línea de otros mandatarios en el mundo; una línea que solo puede poner en peligro la salud de los pueblos que gobiernan.
  • Las fuerzas progresistas atestiguan, desorientadas, el avance de la ola conservadora que, con Jair Bolsonaro al frente, arrasa el país. Nunca antes el destino de la democracia en Brasil ha estado tan unido al del estado laico como ahora.
  • Con su liberación, Lula da Silva puede servir como centro de gravedad a una oposición dispersa tras el triunfo de Jair Bolsonaro en 2018. Tanto el expresidente como sus antiguos enemigos deberán buscar un acercamiento al centro para construir un frente democrático que desactive la polarización y el riesgo latente de violencia.