Enrique Krauze | Letras Libres
artículo no publicado
  • Daniel Cosío Villegas criticó a los presidentes de México siempre bajo la misma óptica: ¿fueron constructores o destructores? Su respuesta no los favoreció.
  • La distinción entre justicia y ley –reivindicada por el presidente– está en Santo Tomás y los neoescolásticos y parece ser el verdadero modelo político que subyace en Iberoamérica. Su implantación moderna se traduce en diez premisas que, con matices, aplican al nuevo régimen mexicano.
  • Para llamar a la concordia no hacen falta precisiones historiográficas. Basta subrayar que el mensaje de estas fechas es un manantial de reconciliación. Y nos pertenece a todos.
  • Unas palabras sobre la pintora Joy Laville, fallecida hace un año.
  • En el epílogo a la edición definitiva de Biografía del poder comparaba los últimos veinte años con la era del PRI, que creía superada. ¿Cuál es la situación actual?
  • Aunque era un hombre de convicciones absolutas y nunca rehuyó el peligro o el sacrificio, ingeniero al fin, Heberto Castillo era demasiado práctico para confiar el flujo vertiginoso de su vida al misterio de una religión secularizada. No era un redentor, era un hombre de acción.
  • El principio del “sufragio efectivo” es esencialmente democrático. Si no se cumple, es imposible determinar la voluntad mayoritaria y establecer un gobierno legítimo. Pero sin la “no reelección”, principio esencialmente liberal, ese mismo mandatario puede caer en la muy humana tentación de perpetuarse en el poder, sepultando a la democracia.
  • Han pasado treinta años de la muerte de Maquío. Con el afán de aquilatar su contribución específica a la democracia y la libertad, he recorrido su biografía y advierto en ella un mensaje a los empresarios de hoy: "el empresario tiene que ser político, porque ser político es ser ciudadano y ser apolítico es ser apátrida".