Enrique Krauze | Letras Libres
artículo no publicado
  • En su "Rogativa" a Luis Echeverría, Cosío Villegas escribió que el "líder moral" debía tener las cualidades de la rectitud y la generosidad. Por un tiempo le concedió el beneficio de la duda al presidente, hasta que su "liderazgo moral" terminó por revelarse como un artificio para acumular más poder.
  • La corrupción en México no es cultural, como afirmó cierto expresidente. La historia nos muestra que se combate menos con rectitud moral y más con rendición de cuentas, separación de poderes, prensa libre y democracia.
  • En los recientes alegatos oficiales sobre el asesinato de Eugenio Garza Sada hay una omisión significativa: la del propio Garza Sada. Ahora, más que nunca, importa recordar quién era y qué hizo.
  • Daniel Cosío Villegas no conoció personalmente a Gustavo Díaz Ordaz, pero tuvo con él un intercambio significativo a propósito del movimiento estudiantil de 1968.
  • Ante Miguel Alemán, Daniel Cosío Villegas insistió en su crítica al presidencialismo todopoderoso, y pensando en el juicio de la historia le aconsejó escribir sus memorias.

  • Daniel Cosío Villegas nunca escatimó su admiración por Lazaro Cárdenas, cuyo gobierno consideró uno de grandes impulsos generosos, aun si los medios para alcanzar sus fines le parecieron a veces incomprensibles.
  • Contra lo que dijo el presidente en una reciente conferencia matutina, la prensa de la República Restaurada no "se portaba bien" con el poder. Esa era su misión y también su gloria.
  • Ante los vergonzosos hechos de Baja California, hay que decir que infringir el principio constitucional e histórico de la "no reelección" es absolutamente inadmisible en cualquier lugar y tiempo.
  • Reconocer la permanencia de la obra de Cortés y valorar la continuidad de su legado no significa olvidar el lado atroz de la Conquista ni demeritar a la civilización que, en gran medida, destruyó. Es superar el mito, es restituirlo a la historia.