Enrique Krauze | Letras Libres
artículo no publicado
  • Tomando en cuenta su posición de poder, y por respeto a la razón, el derecho y aun la vida de los periodistas, el presidente electo debe mostrar la mayor tolerancia ante la crítica hacia su persona y su gestión.
  • Ante la quiebra del PRI y el triunfo de Morena, el PAN tiene la obligación de volver al origen y, a partir de ahí, reconstituirse. Volver no para repetir: volver para reencontrar su misión y aplicarla a los tiempos actuales.
  • Legalidad, autonomía universitaria y libertad son los valores que debemos defender y afianzar, hoy y en el México que viene.
  • Entrevisté a Luis Echeverría Álvarez en 1999. Me recibió en una sala de muebles mexicanos en su casa de San Jerónimo. Recuerdo los murales de Diego Rivera en las paredes. Eran, quizá, los bocetos del famoso mural del Centro Rockefeller de Nueva York. Hablamos de sus orígenes y tocamos su biografía estudiantil, profesional y política. Para la etapa del 68, me acompañó Javier Bañuelos Rentería, joven historiador que colaboraba en los proyectos editoriales y audiovisuales de Clío. Le hizo preguntas pertinentes y difíciles.

    No esperábamos grandes revelaciones y, menos aún, autoinculpaciones. Queríamos escuchar de viva voz su versión de los hechos. La entrevista es importante por lo que dice y lo que no dice, por las fórmulas que usa, el lenguaje, los subterfugios, las vaguedades, las extrañas precisiones, las omisiones, los silencios, los gestos, la frialdad. Quien conoce la historia de su papel en los hechos leerá entre líneas todo el proyecto político de Luis Echeverría Álvarez, antes, durante y después del 68. ~
  • Los mexicanos tenemos una deuda histórica con el movimiento estudiantil de 1968. En gran medida, le debemos nuestras libertades. Por eso es de celebrar que la televisión privada y la oficial ofrezcan series y documentales de alto nivel profesional sobre diversos aspectos del movimiento.
  • ¿Cómo conmemorar el 2 de octubre? Por un lado, aportando a las nuevas generaciones la verdad histórica y debatiendo sobre los hechos y su legado. Pero hay deudas por saldar. Tenemos el deber de poner nombre y apellido a los héroes del movimiento, hoy olvidados.
  • La batalla democrática que muchos libramos durante las tres décadas finales del siglo XX tuvo dos valores cardinales: la pluralidad y la libertad.
  • Si las generaciones jóvenes desconocen la historia de la batalla que precedió a la difícil construcción democrática de este siglo, carecerán de la perspectiva para comprender el presente; y sin esa memoria, la democracia puede desvirtuar su naturaleza plural y olvidar su vínculo con la libertad.