David Toscana | Letras Libres
artículo no publicado
  • La literatura muere en el lugar común, mientras que la telenovela vive de él. Una novela es un reto intelectual y emocional; una telenovela es benevolente con la indigencia mental.
  • Es curioso que la educación, siendo tan importante como la salud, esté fuera del radar de la sociedad.
  • Una historia de los exilios de élites en fuga pasa necesariamente por Siberia, donde Dostoyevski pasó una temporada.
  • Leer literatura rusa es apostarle al caballo ganador; la piedra en el zapato es Gorki.
  • Si me da curiosidad por saber algo sobre la mitocondria o el ADN, acudo a la ciencia. Pero cuando incurro en el acto cotidiano de sentarme a la mesa y servir una copa de vino, decido ignorarla por completo.
  • No hay que tomar a Jesús como gurú a la hora de administrar un changarro, y mucho menos un país.
  • Cuando se levante la cuarentena, podremos ir de nuevo al teatro o a la ópera. ¿Pero qué ocurrirá si detrás de nosotros se sienta un funcionario chejoviano, estornuda y nos dice: “Disculpe, amigo, le he salpicado… no era mi intención”?
  • En siglos anteriores, la vida de personas como Antón Chéjov estaba llena de riesgos, y no hacía falta una epidemia para que cualquiera percibiera la fragilidad de la existencia.
  • El placer de la lectura no sólo está en el contenido, también en el libro mismo.