David Toscana | Letras Libres
artículo no publicado
  • Si me da curiosidad por saber algo sobre la mitocondria o el ADN, acudo a la ciencia. Pero cuando incurro en el acto cotidiano de sentarme a la mesa y servir una copa de vino, decido ignorarla por completo.
  • No hay que tomar a Jesús como gurú a la hora de administrar un changarro, y mucho menos un país.
  • Cuando se levante la cuarentena, podremos ir de nuevo al teatro o a la ópera. ¿Pero qué ocurrirá si detrás de nosotros se sienta un funcionario chejoviano, estornuda y nos dice: “Disculpe, amigo, le he salpicado… no era mi intención”?
  • En siglos anteriores, la vida de personas como Antón Chéjov estaba llena de riesgos, y no hacía falta una epidemia para que cualquiera percibiera la fragilidad de la existencia.
  • El placer de la lectura no sólo está en el contenido, también en el libro mismo.
  • Frente al demonio de la Biblia, que tiene poca malicia e imaginación, el que aparece en El Maestro y Margarita, la obra cumbre de Bulgákov, es simpático, inteligente y culto, capaz de inspirar canciones de rock.
  • ¿Qué se hace con la libertad? es una pregunta tan relevante hoy como cuando la hicieron Chéjov en 1897 o Bunin en 1910.