Cynthia Ramírez | Letras Libres
artículo no publicado
  • La edad promedio del gabinete de AMLO es una instantánea bastante atinada de hacia dónde se está moviendo el perfil demográfico y epidemiológico de México. Eso tal vez los llevará a abordar con empatía diversos retos en materia de salud.
  • Las analogías deportivas son instrumentos útiles y accesibles para hablar de política. Ante la nueva relevancia que tendrá el beisbol en la escena nacional, será necesario emplear unas nuevas.
  • Reducir la brecha laboral, económica y salarial de las mujeres no es una lucha feminista, ni siquiera debería ser una lucha de justicia social. Las mujeres no necesitamos justicieros: solo queremos ganar lo mismo por el mismo trabajo. 
  • El lenguaje médico que puede llegar a ser sexista, arcaico o abiertamente insensible es hijo de otro época. Pero solo aceptando que los tiempos han cambiado podremos transformar el lenguaje, y con ello la manera en la que nos acercamos y comprendemos una enfermedad.   

  • El triunfo de López Obrador despertó enormes expectativas. Trabajar bajo esa presión puede volver irresistible la tentación de pasar por encima de otras opiniones para demostrar su liderazgo, o de concentrarse en las victorias rápidas en demérito de acciones más sustantivas.
  • En febrero de este año, el Unicode Consortium, entidad responsable de determinar qué emojis se agregan cada año, puso la mira en un tema fundamental para la salud pública global: el mosquito. 
  • Situar a la alta burocracia como némesis del pueblo bueno funciona muy bien en términos de marketing político. Pero muchos de estos funcionarios tienen experiencia, conocimiento técnico, honestidad y compromiso. Por fortuna para el país, no todos son unas manzanas podridas.
  • Tras la derrota del 1 de julio, el presidente nacional del PRI ha invitado a la militancia a reflexionar. Los operadores políticos del partido, más que a la reflexión, habrían de ser llamados a explicar a favor de quién operaron.
  • El llamado a la reconciliación postelectoral es, sin duda, necesario y responsable. Pero la búsqueda de la concordia no debe implicar asumir sin más las contradicciones en el grupo que llegar al poder.