Cristian Vázquez | Letras Libres
artículo no publicado
  • En ‘Guerra y paz’, el autor ruso ofrece algunas claves para entender cómo contamos nuestras batallas, es decir, nuestras historias: las que le dan sentido a quiénes somos.
  • Se ha fantaseado mucho con la posibilidad de volver de la muerte, pero muy poco se ha dicho sobre los problemas que eso traería aparejado. Problemas que de hecho sufren muchas veces quienes, tras una larga ausencia, vuelven a casa.
  • Somos lectores imperfectos: se nos escapan guiños, malinterpretamos referencias, olvidamos detalles. En muchos casos, además, estamos obligados a leer traducciones, y quedamos a merced de los traductores, de sus errores y decisiones, que en muchos casos son decisiones políticas: de política de la lengua.
  • La ejecución de los himnos nacionales antes de los partidos de fútbol es un anacronismo, un ritual con el cual convendría acabar. Pero, mientras exista, lo mejor es vivirlo como un simple cántico futbolero, ignorando las llamadas a “inundar de sangre” o “morir con gloria” que casi todos los himnos son en realidad.
  • La cultura digital ha propiciado, entre sus tantos efectos, un culto por los cuadernos de papel. Para algunas personas, esta especie de fetichismo por los cuadernos tiene resultados terapéuticos, beneficia la creatividad y hasta les permite entender mejor la propia vida.
  • La intuición no es una facultad irracional, sino un fruto de la experiencia, una forma inconsciente de inteligencia. Y se podría ampliar mucho más allá de sus límites actuales gracias a la inteligencia artificial.
  • Cuando alguien quiere publicar un libro pero no quiere escribirlo, se lo encarga a un fantasma, que lo escribe y luego se pierde en el anonimato. ¿Quién es el autor del libro en esos casos? ¿El que lo firma? ¿El que lo escribe? ¿Un poco los dos?
  • Se cumple un siglo de la publicación del primer cuento de fútbol. Lo escribió Horacio Quiroga y ficcionaliza un hecho real: la muerte de Abdón Porte, figura de Nacional de Montevideo, quien se suicidó en la cancha cuando supo que había perdido su lugar en el equipo.
  • Como decía Marguerite Yourcenar, una de las mejores maneras de conocer a alguien es ver su biblioteca. La suma de sus libros constituye una radiografía, un retrato, un mapa del alma de su poseedor. Cada biblioteca revela al menos un secreto, pero acceder a ese secreto depende de la sensibilidad del observador.