Cristian Vázquez | Letras Libres
artículo no publicado
  • Apuntes sobre las formas en que, en ocasiones, el pasado irrumpe y arroja sobre el presente su carga de nostalgia, problemas y desengaños.
  • En muchos textos se abren involuntarias ventanas hacia una belleza que habría resultado imposible de apreciar si alguien no hubiese cambiado una letra o una palabra por otra o no hubiera sufrido un pequeño lapsus de incoherencia.
  • Siempre que escribimos lo hacemos teniendo en la cabeza, de manera consciente o inconsciente, unos lectores hipóteticos. Nuestra tarea es escribir los textos y dejarlos ir, y a lo sumo desearles buena suerte.
  • Los teléfonos, las computadoras y otras pantallas han causado que estemos perdiendo el contacto visual. Quizá valga la pena intentar recuperarlo, ya que dicen por ahí que cuatro minutos de mirarse en silencio, cara a cara, acerca a las personas más que cualquier otra cosa.
  • El consuelo de muchos autores noveles es que un buen número de grandes escritores —de Joyce a García Márquez y de Proust a J. K. Rowling— sufrieron rechazos editoriales en el comienzo de sus carreras literarias. Pero cuidado con el exceso de vanidad: que los editores se equivoquen a menudo no quiere decir que también en tu caso se hayan equivocado.
  • Por qué terminaremos aceptando formas como “andé” o “andaron”, cómo el verbo “andar” invadió la conjugación del verbo “ir”, algunas confusiones a las que pueden dar lugar pequeñas erratas y las palabras que, aunque estén escritas bien, visualmente quedan mal.
  • Dicen que la última carta auténtica en papel se enviará en esta generación. ¿Quién de nosotros la escribirá? ¿Y qué perdemos al abandonar el género epistolar, ese que según Virginia Woolf es “el arte más humano, ya que hunde sus raíces en el amor a los amigos”?
  • Empieza un nuevo año y mucha gente se llena de propósitos y buenas intenciones. Este artículo repasa algunas de esas metas relacionadas con la lectura y la escritura, y sugiere una prioridad: tomarse todos esos objetivos con mucha calma.
  • River y Boca, los dos equipos más populares de Argentina, definieron la Copa Libertadores de América en España. Apuntes de un hincha a quien la final lo encontró de casualidad en Madrid y que disfrutó de una jornada única desde las gradas del Santiago Bernabéu.