Cristian Vázquez | Letras Libres
artículo no publicado
  • En 1983, durante uno de los picos de máxima tensión de la Guerra Fría, se estrenaron dos películas icónicas. Hasta mucho después no se supo que, ese mismo año, ambas fantasías estuvieron a punto de hacerse realidad. Nunca estuvimos tan cerca de una catástrofe que destruyera nuestra civilización.
  • Si te piden que cuentes un recuerdo feliz de tu infancia, ¿cuál es el primero que te viene a la cabeza? La memoria es misteriosa y logra la más milagrosa de las mezclas: que muchas imágenes, por muy simples que sean, queden impregnadas de felicidad.
  • Contra las maratones de series y la tendencia creciente de verlas a una velocidad mayor de la normal, una propuesta: ver, como máximo, un capítulo por día. No solo para tener tiempo para otras cosas, sino como una forma de expandir el placer.
  • Las noticias del Emperador de la antigua China, las órdenes de Napoleón durante las batallas y el banderín de los jueces de línea del fútbol tienen algo en común: por definición, están condenadas a llegar cuando ya es demasiado tarde. Algunos apuntes sobre las demoras y el uso del tiempo.
  • Las fajas, esas tiras de papel que rodean a los libros con el objetivo de llamar la atención de los posibles compradores, son cada vez más frecuentes y enormes. Quizás en el futuro las tapas carezcan de ilustraciones, como sucedía con los libros antiguos. Todo será faja.
  • En ‘Guerra y paz’, el autor ruso ofrece algunas claves para entender cómo contamos nuestras batallas, es decir, nuestras historias: las que le dan sentido a quiénes somos.
  • Se ha fantaseado mucho con la posibilidad de volver de la muerte, pero muy poco se ha dicho sobre los problemas que eso traería aparejado. Problemas que de hecho sufren muchas veces quienes, tras una larga ausencia, vuelven a casa.
  • Somos lectores imperfectos: se nos escapan guiños, malinterpretamos referencias, olvidamos detalles. En muchos casos, además, estamos obligados a leer traducciones, y quedamos a merced de los traductores, de sus errores y decisiones, que en muchos casos son decisiones políticas: de política de la lengua.
  • La ejecución de los himnos nacionales antes de los partidos de fútbol es un anacronismo, un ritual con el cual convendría acabar. Pero, mientras exista, lo mejor es vivirlo como un simple cántico futbolero, ignorando las llamadas a “inundar de sangre” o “morir con gloria” que casi todos los himnos son en realidad.