Carlos Chimal | Letras Libres
artículo no publicado
  • Tres aventuras científicas humanas fueron materia noticiosa esta semana. Las tres podrían tener como denominador común el lema latino que significa "apresúrate despacio".
  • “Dame una pila de litio y moveré el mundo”, ha dicho John B. Goodenough, uno de los ganadores del Nobel este año. El premio reconoce la invención de una tecnología omnipresente en el mundo actual al tiempo que se suma a la celebración del 150 aniversario de la tabla periódica de los elementos.
  • El trabajo de los galardonados en el campo de la física ha permitido que la cosmología, considerada hasta hace unas décadas una especulación cuasiesotérica de café, se haya consolidado como un espectacular campo científico.
  • El trabajo de los ganadores del galardón de este año nos recuerda que la evolución de las especies no es una idea de ateos irredentos, ni tampoco un concepto religioso, sino un mecanismo que se reinventa y nos permite estar aquí, hablando de la vida.
  • Una muestra de que la tabla periódica de los elementos químicos se ha convertido en un símbolo de la cultura popular es la manera como escritores, poetas, investigadores y artistas se han apropiado de ella como objeto estético.
  • En un artículo de 1969, Jorge Ibargüengoitia satirizaba el viaje a la Luna como una gran industria y una aventura pueril. Lejos de eso, la empresa fue el detonador de numerosos desarrollos tecnológicos y podría ser el inicio de una cadena de riqueza que beneficie a la humanidad.
  • Dmitri Mendeléyev, quien confeccionó la carta de navegación de la química, fue nominado tres veces al Premio Nobel y nunca lo obtuvo. Aun así, se le reconoció en vida como “el más físico de los químicos”, otorgándole un carácter moderno a la vieja alquimia.
  • El físico que recibió el Nobel en 1969 por sus descubrimientos sobre partículas elementales se topó, en una de las obras literarias menos legibles jamás escrita, con la palabra que desde entonces designa los ladrillos fundamentales de la materia luminosa.
  • ¿De dónde provienen los elementos químicos que constituyen nuestra esencia? Los elementos que descubrimos en la Tierra, ¿son locales o se gestaron en otro sitio? ¿Cómo se crean?