Bruno Bartra | Letras Libres
artículo no publicado
  • La Fonoteca Nacional realiza las tareas, cruciales para la vida cultural de México, de preservar, restaurar y difundir el patrimonio sonoro. Un recorte presupuestal miope amenaza con paralizarla.
  • El oficio del griot, equivalente al de los juglares y bardos europeos, tiene raíces ancestrales. El senegalés Seckou Keita ha contribuido a preservarlo y al mismo tiempo, gracias al contacto con otras tradiciones musicales, enriquecerlo y avivarlo.
  • En nuestros días, no es extraño que músicos japoneses compongan cumbias o haya público en México para los ritmos balcánicos. La globalización no es la única razón para que florezcan géneros lejos de su lugar de origen.
  • A cien años de su nacimiento, aún suena la música de Álvaro Carrillo, producto del sincretismo entre las raíces indígena, africana e hispana que convergen en la Costa Chica, de un talento innato, y de una gran curiosidad literaria.
  • Al reggaetón se le identifica con éxitos masivos de letras triviales. Pero un recorrido por su historia muestra sus profundas raíces, que lo emparentan con géneros musicales y manifestaciones sociales que nada tienen que ver con sus caras más conocidas.
  • Celso Piña supo mezclar la cumbia con el rock, el hip hop y otros géneros, pero su mayor aportación fue acabar con el estigma hacia los ritmos tropicales que existía en ciertos ámbitos sociales de México.
  • Scott Walker hizo una carrera entre dos polos: el del pop accesible y el de la experimentación a ultranza. Ese salto le permitió dejar una huella profunda en la escena británica.
  • El Vive Latino llegó a su vigésima edición en medio de la contradicción entre el espíritu antisistema que le dio origen y el enorme éxito comercial del que goza.
  • Meridian Brothers, Robert Plant, Goldfrapp y The xx compusieron algunas de las canciones más destacadas del año que termina.