Bruce Swansey | Letras Libres
artículo no publicado
  • El conflicto desatado por Boris Johnson en días recientes ha tenido una consecuencia positiva: ante el peligro de suspender el Parlamento en nombre del pueblo, quienes se oponen a una salida no negociada de la Unión Europea han unido fuerzas.
  • Boris Johnson, quien hoy asume el puesto de primer ministro del Reino Unido, ha llegado a esa posición no por su probidad ni por su profesionalismo, sino por su cinismo carismático.
  • El Brexit sacó del closet lo prohibido, haciéndolo público: una historia de violencia, dominación y xenofobia. El voto del 23 de junio de 2016 ha succionado la energía política del Reino Unido, enmarañándolo en problemas que no se resolverán sin un segundo referéndum.

  • En lo que va del año, la primera ministra del Reino Unido ha tenido más errores que aciertos: al Brexit y las elecciones habrá que añadir la paz en riesgo en Irlanda del Norte. Un conflicto que ella contribuyó a agudizar.