Aurora Nacarino-Brabo | Letras Libres
artículo no publicado
  • En las últimas décadas hemos asistido en Europa a dos fenómenos simultáneos y emparentados: el declive progresivo de las formaciones tradicionales y la fragmentación de los sistemas de partidos.
  • El Brexit y el nacionalpopulismo nos demuestran que la globalización puede revertirse.
  • España tiene problemas, pero también buenas razones para desprenderse de su pesimismo histórico: la Constitución del 78 renunció a la bohemia y al pintoresquismo para anunciarnos un país con vocación de normalidad y hambre de futuro.
  • El auge del partido de ultraderecha Vox, que llenó el Palacio de Vistalegre de Madrid el domingo, ha sorprendido a la mayoría de medios de comunicación.
  • Lo ocurrido en el aniversario del 1-O no es más que el penúltimo estadio de la radicalización del procés, y demuestra que el president Quim Torra no tiene el control de la situación.
  • La familia, la propiedad privada y el amor han sido y seguirán siendo el origen de discusiones políticas y morales en el seno de la izquierda.
  • Ningún partido que defienda a los débiles debería dar la espalda a las prostitutas, pero el PSOE se ha negado a escucharlas.
  • Las clases trabajadoras, atraídas por los partidos de ultraderecha, han comenzado a abandonar a la izquierda en muchos lugares de Europa.
  • Para defender la democracia liberal, la socialdemocracia, el conservadurismo constitucional y el liberalismo progresista no pueden llamarse enemigos.