Aurora Nacarino-Brabo | Letras Libres
artículo no publicado
  • La reconciliación nacional, la Constitución del 78 y la monarquía parlamentaria son tres elementos centrales de la democracia española. El gobierno está dispuesto a ponerlos en peligro para conseguir aprobar los presupuestos.

  • Legislar sobre el pasado puede ser un acto de justicia, pero si entre tanto se postergan algunos actos de justicia con el presente, cabe preguntarse por las motivaciones para una acción y otra omisión.
  • ¿Qué papel puede jugar hoy una izquierda que se proclame a un tiempo liberal (y no populista), progresista (y no performativa) y materialista (y no identitaria)?
  • No hay alternativa al liberalismo económico, pero quizá no podamos afirmar con rotundidad lo mismo con respecto al liberalismo político.
  • Ahora que hemos comprobado que la pandemia no ha cohesionado el país, es momento de preguntarse qué país queremos que resulte de esta crisis y qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo.
  • Superar la cacofonía de la guerra cultural e identitaria va a ser fundamental en los próximos años, y Ciudadanos es el partido mejor posicionado para impulsar y capitalizar ese cambio.
  • La Covid-19 ha sido primero una crisis sanitaria y después económica y social. Supone un desafío a la democracia liberal, que resistirá adaptándose para conservar lo que la define: la capacidad de proteger la dignidad y la autonomía moral de los ciudadanos.
  • Los partidos políticos precisan de mecanismos de deliberación internos que permitan ventilar privadamente los intercambios de parecer sin aplacar al discrepante y sin anular la discusión.
  • Los rasgos populistas que identificamos en el estilo de Sánchez también se reconocen en otros líderes europeos. Es lo que algunos autores han llamado “populismo de centro” o “populismo de gobierno”.