Alberto Nájar | Letras Libres
artículo no publicado
  • Nos quejamos del maltrato que la migra del norte da a los mexicanos, pero infligimos a los centroamericanos un mal mayor. Con atenuantes, como los padres Solalinde o Flor María, como Olga Sánchez, que auxilian a los desvalidos de la frontera: los mutilados, los niños huérfanos, las muchachas vendidas a prostíbulos. Sin ellos, el mal sería casi absoluto.