Qué cosa extraña, Lejana:
nunca te recuerdo desnuda,
siempre llevas algo puesto:
un abrigo rojo,
una falda larga
y, en pleno verano,
una blusa cerrada.
No, nunca amanecen en mi memoria
tus senos descubiertos,
ni tus muslos,
ni el fino triángulo
que cubría tu sexo.
Tu desnudez permanece
como una flor en la sombra,
como si alguien me castigara
devolviéndote
no solo a tu misterio
sino también a tu virginidad.
Y pensar que, entonces,
ardíamos juntos
como un par de leños.
Qué riguroso, Lejana, el modo
en que volvieron a vestirte
las manos del tiempo. ~

Edición México
Edición España




Comentarios (2)
Me agrada la revista, es un gran placer disfrutar los documentos que ilustran la vaguedad de los sentidos, muy en especial engrandecen el léxico y la apertura del pensamiento, por ello vivan estos escritores y relatadores de las historias con y sin sentido para los iguales y los diferentes.
Miguel Lucas Martínez.
gustosísimo de que me incluyan entre sus lectores,desdeVuelta he sidoasiduo de las
buenasletras, felicidadesy grcs.
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