Cara a cara

 

En febrero lo vivo estaba inmóvil.

Los pájaros preferían no volar y el alma

roía en el paisaje como un barco

roza en el muelle al cual está amarrado.

 

Los árboles nos daban la espalda.

La altura de la nieve se medía con juncos.

Envejecían las huellas de pasos sobre el hielo.

Se derretía el lenguaje bajo un toldo.

 

Algo llegó hasta la ventana un día.

Se detuvo el trabajo, yo levanté la vista.

Los colores ardían. Todo se dio la vuelta.

El mundo y yo dimos un salto el uno hacia el otro. ~

 

 

Versión de Roberto Mascaró

 

Este poema pertenece al libro El cielo a medio hacer (1962) y está recogido en la antología homónima que Nórdica Libros publicó en 2010. Agradecemos a la editorial su permiso para publicar esta traducción del poema.

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Comentarios (1)

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Genialidad.

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