1943

        

Enero 2012 | Tags:

I

No hay carnero más fuerte en todo

                                                 [el valle,

ninguno más robusto.

Ninguno con los ojos sibilinos

como una luz de aceite

                                             [alcanforado.

No hay carneros de tanto corazón

como el que me babea

amarillo y bendito,

madre mía,

porque me quieres mucho,

porque me quieres

más que a todas las aves,

más que a todos

los sagrados ovinos trasquilados.

 

II

Tumbado entre mi cuna, remolino,

tortuga boca arriba,

agitando las patas arrugadas

cubiertas de arenisca, apachurrado

por una cataplasma inacabable,

un bosque de eucaliptos

sobre el pecho,

que dispones mamá

con tanto esmero,

emplasto verde Nilo,

lava hirviente

que me entierra como una rata

                                              [ciega

en la noche repleta de alcanfor.

 

III

Mamá, con tu enorme cabeza

                                     [de carnero,

me espantas, me arrebujas

entre el aire caliente de la cuna

y la lenta frontera

de los santos ovinos del verano.

Motas de lana blanca que

                                       [me ahogan

con tu lengua de piedra,

tu cabeza, mamá,

de robusto carnero trasquilado,

tu cabeza hundiéndose en mi cuna,

haciéndome caricias,

babeándome, mordiéndome.

Mordiéndome. ~

Comentar ›

Comentarios (0)

Comentar

Si ya eres usuario registrado o crea tu cuenta ahora
To prevent automated spam submissions leave this field empty.
Términos y condiciones de participación