Vida con mi viuda, de José Agustín

Abril 2005 | Tags:
Uno. ¿Cómo ser justos con José Agustín? Es parte sensible de la literatura mexicana y su literatura tiene poco peso específico. Alentó un nuevo estilo en nuestras letras y nada ha envejecido tanto como su prosa. Encabezó un movimiento irreverente y ahora entrega novelas tópicas, dóciles. Quien nació adolescente optará por el elogio. Llamará revolución estética al exabrupto coloquial. Descubrirá vanguardia donde sólo hay gestos. Celebrará la frescura y obviará la miseria. Yo nací anciano.
     Dos. Ocurre con José Agustín lo que con nuestras esposas: se les quiere o se les odia. Cuesta trabajo quererlas. Cuesta, incluso, ser clemente con ellas. Cualquier matiz es complacencia. No hay ninguno en mi juicio sobre Vida con mi viuda, su novela más reciente. No podría haberlo. La novela ofende tanto que uno sólo ansía venganza. La ira es retroactiva: se recuerdan sus primeras obras y nos volvemos, acaso injustamente, también contra ellas. Quien perpetra un libro como éste persigue el oprobio eterno. Duele contar su trama: un director de cine, tan erotómano como inverosímil, intercambia su personalidad con un muerto. Hay una esposa y es bruja. Hay una cofradía y es pedófila. Hay un gobernador y es tuerto. La trama no avanza, se despeña en un México futurista, tan torturado por la inestabilidad política como por la prosa de su autor. La ciencia ficción es el principio: hay misticismo zapoteco, sensualidad oriental, intrigas detectivescas y hasta un adjetivo preciso. O no existe este último. El resto, como esto, es ruido.
     Tres. El crítico sobra. Existen libros que sólo toleran la burla.
     Cuatro. Es difícil hablar de José Agustín y sólo de José Agustín. Es necesario fijar ciertos referentes, esbozar un contexto. Su obra vale menos por sí misma que por su ubicación en cierto entorno. La tumba y De perfil destacan por sus agregados: fueron escritas precozmente y en medio de una literatura encanecida. En otro contexto serían obras pueriles, monedas de cambio. Eso son sus libros más recientes, desprovistos de un escenario que los justifique. La literatura mexicana perdió las canas y José Agustín, su pretexto. Todos somos adolescentes ya y su adolescencia, impostada, no provoca. Sobrevive artificial, anacrónicamente. No es un autor envejecido sino, peor, irrelevante.
     Cinco. O innecesario.
     Seis. Piénsese en José Agustín como nuestro Dorian Gray. No envejece él sino, fulminantemente, su obra. Su lenguaje es el mismo, su mundo no transcurre, sólo menguan los resultados. La tumba, De perfil y Se está haciendo tarde (final en laguna) no son libros grandes sino válidos. Tienen una voz adolescente que pesa y significa. Un sustantivo, apenas empleado en literatura, las emparenta: autenticidad. José Agustín es incapaz de fingir: creó buenos libros adolescentes porque eso era él. Ahora es otra cosa y sus libros son lo mismo. Creció el autor sin envejecer, permaneció su obra sin vigor. Hay impostura, no autenticidad. Podría celebrarse la mentira en cualquiera menos en él. Su encanto era su sinceridad. Su sinceridad era su poética. Ahora puede obstinarse en hablarnos desde la pubertad y no nos engaña. Sabemos del retrato ajado que guarda en el armario.
     Siete. Dije Dorian Gray, quise decir Peter Pan. Hay adolescencia en Vida con mi viuda pero también, y sobre todo, infantilismo. Asombra el proceso vital de José Agustín: no madura, rejuvenece. Gana letras: alguna vez fue un chavo, ahora es un chamaco. Alguna vez poseyó un acento existencialista: sus adolescentes se entregaban, mansos, al tedio. Ahora no hay tedio sino aventura. La vacuidad del mundo se puebla de maravillas. Las mujeres son hermosas. Los penes, magnos. Los orgasmos, infinitos. Todo es glande y pleno. Todo es inverosímil. Se quiere retratar el mundo indígena y se dibuja un cromo para turistas. Se desea publicitar las filosofías orientales y se promueven los bostezos. Se pretende ilustrar el sexo tántrico y nunca se sostiene el libro con una sola mano. Hay un mundo mágico sin aliento sagrado. Es infantil, sencillamente. Como los adjetivos. Como los personajes. Como los giros de la trama. José Agustín ha logrado esa cursilería: rescatar al niño, podrido y contagioso, que todos llevamos dentro.
     Ocho. La rebeldía, en narrativa, es cosa adulta. Sólo son subversivos los autores que han rebasado la adolescencia. El adolescente, perplejo ante sí mismo, arrastra su vida rebelde a la página. No se bate contra las formas, extiende su imagen indolentemente. El adulto, hastiado de sí mismo, no busca ya sentido en la profundidad sino en la superficie. Descubre la forma. Se bate, sin entusiasmo adolescente, contra la forma. El lenguaje, no la sociedad, es el adversario. El lenguaje es la sociedad, la maldita sociedad. Quien comprende esto trasciende la adolescencia, puede ser subversivo.
     Nueve. ¿Qué ocurre cuando un autor coloquial pierde el oído? Ocurre Vida con mi viuda. Ocurren fragmentos como éste: "Sin duda la gordoloba tenía su encanto de Miss Piggy. Calma, calma, le tuve que decir, porque ya me acariciaba el peneloup impunemente... Ay qué rico se te para. Después cogemos, ¿eh?" El ejemplo basta: José Agustín ha perdido su habilidad para reconstruir el lenguaje popular y, sin embargo, se obstina. Se obstina en eso y en cosas mayores. Desea ser el gurú de una generación que desconoce y salpica su trama de títulos de películas y canciones contemporáneas. Indirectamente acierta: está, como muchos autores mexicanos más jóvenes, obsesionado con crear un libro de culto generacional. Eso lo une a sus herederos: el costumbrismo degradado. No ya un realismo contestatario sino complaciente. No ya la crítica sino el reconocimiento. Hay un lector y se le adula. Éste es tu mundo. Éste eres tú. Reconócete en el espejo que te construyo, siéntete cómodo. Sólo la incomodidad es literaria. Sólo la extrañeza es subversiva.
     Diez. Sólo tu malestar es deseable. -
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Comentarios (10)

Mostrando 10 comentarios.

la verdad yo lo lei hace 3  años y me parecio exelente  .. estoy  pensando  en  darle  otra repasada 

 

Solo puedo decir que voy a la mitad del libro. Me parece tan fresco, tan original. Es la primero obra que leo de Jose Agustin, pero tengo por seguro que no será l ultima que leeré.
Como uno de los comentarios dijo: Jose Agustin hace que quieras terminar de leer sus libros des la primera página.

Tu reseñaba es muy valida, expresas que una falta de agrado, ya no al libro, siento que tu vas directo con el autor. Lo primero que yo busque fue la reseña del libro, no del autor. Me gustaría que escribieras una reseña del libro y dejes fuera al autor que para mi fue de mi agrado.

changos,.pues empiezas con critica y terminas con saña, le metiste mucho ego y de pronto esto perdio toda objetividad, asi q me quedo sin saber si el libro es divertido o no

es lo malo de querer hacer de una critica tu obra maestra

3.- Entonces, ¿por que lo critica?

5.- O, no se me ocurrio nada.

10.- Si hay diez puntos a criticar, como es que solo hay 7.

45.- Perdón ¿quien es Rafael Lemus? y ¿cuantos libros tiene publicados?

133389074533.- Ah si, publicó dos libros en 2008, solo 44 años y 22 libros despues de José Agustín. 

 

Excelente critica. Me parece que este libro cae en el ridiculo de la ficcion. 

Estas mal porque José Agustín, no es un adolecente, o como dices tu: un chamaco hoy. El ha hecho las tragicomedias mexicanas, que son libros muy bien construidos serios y chuscos, chuscos porque a si ha sido la historia de México, lejos de eso, es un señor bastante culto, que se ha ido por su vida que el quiere, no seguir con el cliché de señor serio apagado. Como dice un comentario, es más facil criticar que escribir, da coraje, tu texto deberia de tener el subtitulo de opinión personal. En su momento hizo trabajos bien logrados con un lenguaje procaz y atrevido. Cerca del fuego es un libro muy maduro, con otra naración, alabado por Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, entre otros del medio. Vendría mejor que al principio de tu texto hicieras saber que es una opinión tuya, personal.

Que grande eres Lemus, encuentro mayor estímulo para escribir en tu crítica creativa que en muchos escritores de ficción. De José Agustín no puedo decir mucho porque lo he leído poco. Leí sus cuentos completos, de los cuales "¿Cuál es la onda?" forma parte de mi antología personal. Los demás, francamente, los he olvidado. Leí "El hotel de los corazones solitarios" que más que un ensayo sobre el rock, me pareció una lista personal de buenos músicos y buenos discos, donde el autor cometió el error de decir casi nada por querer decir demasiado. Esa es mi impresión. Intenté leer otro libro de él cuyo título no recuerdo, pero honestamente me pareció bastante aburrido, porque era demasiado descriptivo, y simplón. Y eso, simplemente, me pone a dormir.

Por otra parte no se si José Agustín resulte inncesario para las letras mexicanas. Quizá, sin él, probablemente no hubieran sido posibles nuestros actuales poetas malditos, nuestros escritores realmente, si acaso, subversivos, como Fadanelli o Antonio Ortuño. No lo sé. Creo que José Agustín estuvo donde tuvo que estar, y cómo dices, lamentablemente se quedó ahí y no maduró. Tendría que leer la novela para comprobarlo.

Para quienes disfrutamos de las formas que sólo puede prodigar la buena literatura y no tanto de las lindas historias que se podrían escuchar en cualquier insalubre cantina, comprendemos tu crítica. Y nos mojamos. Muy acertada la forma del decálogo.

 

Lamento mucho no haber leido el libro que ud. tanto critica y sólo por eso lo leeré. A mi me encanta la forma en la que escribe José Agustín, es muy fresco y agil. Te obliga a terminar el libro rapidamente, cosa que no pasa con muchos autores. Además es muy divertido a pesar de que lo que narra son tragedias. Espero no coincidir con ud. que practicamente ha acabado con José Agustín. La crítica que ud. le hace es mordaz y muy destructiva. Me encantaría que ud. esté mintiendo.

es magnifico como el poder de la pluma es tan grande sobre todo cuando de destruir se trata el querido Rafael se ha ganado en grande mi desprecio sobre todo poreque como lo dijo el señor Cuevas su comentario esta cargado de estupida envidia seguro es uno de los que apoya a Peña Nieto y como le dijeron ignorante ahora va a reprimir la libre expresion nuevamente acuerdate que cada quien lee lo que le plasca y si te pagaron para destruir unaz obra que segun tu esta llena de ciencia ficcion e inmadures lee un poco los periodicos para saber que los mas afectados son lo que el menciona y los politicos mucho de realidad representa en su obra ya me voy agradeciendo al maestro jose agustin esta novela tan fresca y llena de realidad noin antes mencionar que te mereces un recordatorio materno, sobre todo porque gente como tu deberia estar vendiendo periodicos sin ofender al oficio y no criticando libros burgues de porqueria

 

Siempre la crítica es mucho más sencilla que la creación, la envidia un mal muy natural. Esto no es crítica, destila veneno, envidia, injuria. Que bien que los creadores como el maestro José Agustín, esten muy pero muy sobre esta caterva de "críticos". Para mi, un lector acucioso desde niño, es una de las mejores obras escritas en nuestra lengua. Es y constato el tercer José que marca y define nuestra literatura. El primero Vasconcelos, el segundo Revueltas y José Agustín el tercero que define una novelistica original y que bajo mi punto de vista inicia con ciudades desiertas. Lástima don Rafa, siga comiendo lentejas. 

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