Dios no es bueno, de Christopher Hitchens

Mayo 2008 | Tags:

 

Lo primero que cabe observar a propósito de este ameno e interesante brulote contra todas las religiones, sin distinción, es que, en cuanto lo abres y lees las primeras páginas, ya sabes con qué te vas a encontrar. Supongo que esta es la típica reacción que suscitan los libros viscerales; sobre todo si, como éste, parecen haber sido escritos con profundo resentimiento, como tantos libelos, alegatos y manifiestos. En efecto, puesto que todo lo que se dice en ellos es en contra de algo e implícitamente a favor de lo contrario, se puede incluso prever cómo será el tono que utilizará el autor. Más aún, si el objeto del ataque es algo tan manido como la religión, hay que tener mucha curiosidad y tiempo (o ser un meapilas, un fanático perseguidor de ateos o un fundamentalista irredento) para prestarle atención, pese a que el libro se la merece, aunque sólo fuera porque Hitchens es un polemista eficaz y un escritor apasionado.

Buena parte de la socarronería y del sentido común del que Hitchens hace gala le viene de sus orígenes ingleses; y de su actual condición norteamericana, esa capacidad para informar con precisión y gracia acerca de innumerables fuentes librescas y suministrar al lector otras tantas anécdotas curiosas o extravagantes acerca de todo lo que analiza. Por lo demás, haber tenido un padre y una educación protestantes, una madre judía y ser él mismo un trotskista arrepentido, lo convierten en el típico íncubo intelectual que se suele dar en nuestra época, que produce las más extrañas hibridaciones sociales, culturales, étnicas o religiosas. Hitchens bien podría pasar como ejemplo característico del “librepensador posmoderno”.

Contra la religión... La verdad es que Hitchens no se toma demasiado trabajo en ponderar o sopesar sus ataques. Juzga de forma implacable y sin muchos miramientos. A él tanto le da que sea Osiris, el mulá Omar o san Buenaventura. Y, a la hora de tomar partido, lo resuelve todo muy fácilmente: se declara a favor de la ciencia sin condiciones, no importa que Newton fuera más alquimista que astrofísico y que científicos y técnicos impolutos y supuestamente libres de prejuicios y supersticiones fueran los que inventaron las bombas de Nagasaki e Hiroshima y que otros científicos calcularan con toda precisión cuántos grados se necesitan para calcinar vivos a los habitantes de Dresde en los refugios antiaéreos.

Salvado este sesgo tan idiosincrásico, el libro tiene todos los elementos que satisfacen la conciencia de un lector culto y civilizado; quiero decir, del ciudadano laico, razonable y bien pensante, occidental y un punto conservador, pero sin pasarse: el liberal progresista que cuida de no incurrir en fórmulas reaccionarias, que cree en la autonomía de la razón, en la superioridad de la cultura europea laica y en la autoridad de la ciencia como medio de alcanzar la verdad a través del somero, minucioso y ecuánime examen de los hechos. De esta ecuanimidad intachable dan prueba algunos juicios atrevidos de Hitchens: por ejemplo, cuando se refiere al pasar a las harto discutibles y recurrentes inclinaciones pedofílicas de tantos frailes y rabinos contemporáneos, se las arregla para no suscribir la insoportable homofilia dominante en nuestro tiempo sin por ello convertirse en un vulgar homófobo. (Por cierto, si nuestros modernos homófilos fueran consecuentes con sus ideas, no deberían encontrar razones para condenar a los curas de la diócesis de Boston ni las inclinaciones del recientemente fallecido Arthur Clarke. Es curioso, pero en los muchos obituarios que he leído en ocasión de su muerte, ninguno menciona las razones profundas por las que Clarke se había refugiado en Sri Lanka...)

Volvamos a Hitchens: su ecuanimidad es impecable pese a que su hostilidad hacia la religión carece de matices. No hay párrafo en que no se descarguen andanadas de descalificaciones, a diestra y siniestra, sobre todas las formas de la vida religiosa: se burla de los milagros y los santos –incluidos Tomás de Aquino y la Madre Teresa de Calcuta– y de los afanes de los arqueólogos israelíes por hallar –emulando los delirios románticos de Heinrich Schliemann con los poemas homéricos– vestigios monumentales de la presencia de los judíos en la Palestina bíblica. Más aún, se burla de que alguien pueda dar cuenta de algo real apoyándose en las Escrituras, tanto si se trata del Viejo como del Nuevo Testamento. De modo que caen bajo sus diatribas Moisés y los Mandamientos, el Éxodo y la Zarza Ardiente, las profecías y el Diluvio y, naturalmente, todos los episodios maravillosos que se cuentan en los Evangelios: las resurrecciones y las curaciones milagrosas, las parábolas y los anatemas, lo mismo que arroja fundadas dudas acerca de la “divinidad” de Jesús y, no digamos, acerca de la “virginidad” de María. Tampoco tiene respeto o consideración alguna por la Reforma: abomina de Calvino y de la intransigencia católica tanto como descalifica aberraciones como la iglesia de los mormones y las revelaciones de Joseph Smith o los cultos-cargo de la Melanesia. Y, por supuesto –esto también es previsible en un libro que se declara “contra la religión”–, dedica muchas páginas a denunciar el carácter espurio del islam y las falsedades del Profeta, así como comenta alarmado las citas más inquietantes del Corán. Total, que a la postre el libro viene a abonar la teoría de que los musulmanes han sido siempre una amenaza para la civilización occidental, desde los tiempos de Carlos Martel. La novedad está en que aquí no se los condena porque sean musulmanes sino porque son muy religiosos.

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Comentarios (17)

Mostrando 17 comentarios.

...por màs que tratemos de viajar por nuestras galaxia o todas las que haya en este inconmensurable universo, nunca los hombres podremos ponernos de acuerdo, porque siempre habrà unos que dicen esto y otros que dicen aquello. Recoredemos lo dicho por aquel señor: "La religiòn es el opio del pueblo". Creo que lo màs importante ante tanta vicisitud, es que los hombres llevemos unas vidas con los que nos toca emigrar. sin tantos reparos, vivamos bien y dejemos vivir, no nos enclaustremos en discusiones sin valor e interès alguno, al fin y al cabo, nos quedan dudas, sobre còmo y de dònde venimos, y mucho menos sabemos què puede pasar con nuestros inertes cuerpos cuando les haya llegado su momento final. Nunca las religiones se podràn encontrar con la ciencia. La verdadera filosofìa de la vida està en vivir, saber vivir y dejar vivir. Lo increible es saber si aùn estamos preparados para ello. Nos pasamos buscando tantas cosas en estos cortos perìodos de vida y salimos de este mundo sin encontrar respuestas, sin encontrar soluciones a tantos vaciòs que a los que podemos pensar se nos ocurren a cada segundo. Abrazos para todos y mis respetos.

Dejé de preocuparme por estas vainas hace mucho tiempo y me impresiona sobremanera el apasionamiento que genera el tema en cualquier revista o foro en el que se presenta. Recuerdo haber creído mucho en Dios y me entregué tanto a la fe que incluso estuve por un periodo estudiando en un seminario para curas. Pero lo que ví no fue lo que me predicaron y me retiré, o me retiraron, pues no aceptaron mi protesta y mi crítica calificandola de rebeldía. Hoy soy muy felíz, me dedico al comercio y agradezco por cada negocio que consigo pues me permite vivir cómodo y tranquilo. Mi espíritu se regocija en el arte y en el estudio de distintas cosas, pues el conocimiento que hemos alcanzado y la interpretacón del Universo en el que vivimos es infinito, como él mismo. Ya no me preocupa saber o debatir si Dios existe o no. En el fondo me parece un negocio que beneficia a algunos y por el que mandarían a matar al que se les interponga, como cualquier petrolera con los hombres que defienden la Naturaleza. El mundo es un absurdo, sin embargo, nosotros los humanos le hemos venido dando un orden en el transcurrir de los días, los años y los milenios. Hoy me hace feliz la bondad de las personas comunes y corrientes. El amor que algunos y algunas ponen en sus labores, el deseo de superar la pobreza y la ignoracia. Eso me hace feliz. Sin necesidad de Dios ni de buscar su "acreditada" representación en la tierra. No por eso dejo de expresar mi admiración y contemplación por las catedrales, las mezquitas y los santuarios sobre las montañas. Pero una cosa es admirar y valorar las manos que construyeron y produjeron la belleza que nos deleita y otra es la interpretación utilitarista que les damos para tranquilidad de nuestra conciencia o beneficiar el status quo que tantos siglos lleva imponer.

-- donde Hitchens es disonante, Dawkins es contundente…

" ... el cristianismo dio esperanza de salvación a un populacho desarraigado; el islam aglutinó a un pueblo de nómadas salvajes y lo integró a la tradición antigua civilizada; y la Reforma sirvió las pautas conceptuales para que el propio Hitchens pudiera pensar libremente. ¿Qué hubiese sido del arte sin la religión? "... pues sí también en un momento la especie humana practicó el canibalismo en aras de la sobrevivencia de la especie, pero ahora ya no es necesario como tampoco lo es dar "esperanza de salvación" a los que no son un populacho desarraigado o aglutinar a un pueblo que ya no es "de nómadas salvajes"

"... Y en cambio la ciencia moderna, que sostiene nuestro bienestar y da tantos argumentos de buen tino, no existiría sin la voluntad de muerte que la inspira desde sus orígenes en tiempos de Leonardo y Galileo, dos conspicuos técnicos militares " ... no, el espiíritu de la ciencia se ha venido forjando desde tiempos mas añejos como los de Hipatia, aquella científica que descubría el movimiento de los cuerpos celestes para entender mejor la vida, hasta que fue asesinada por una de las primeras hordas cristianas que siempre han aparecido en la historia de los últimos 2 ml años.

Ahora lo que necesitamos es menos iglesias o centros esotéricos y mas escuelas; menos agua bendita y mas agua potable; menos religión y mas y mejor educación para todos.

Estimado Hugo Sosa Ferreyra: Con toda consideración. Leí con interés tu comentario respecto al libro "Dios no es bueno", al cual aún no tuve en mis manos y espero conseguirlo. Me llama la atención lo determinante de tus palabras en el final del comentario: "...menos iglesias y más escuelas: menos agua bendita y más agua potable; menos religión y más y mejor educación para todos".- Pregunto: ¿Porqué una cosa sí y otra no, si pueden coexistir perfectamente?. Yo asisto a un culto evangélico:¿Tú crees que al cerrar mi culto aparecerá como por arte de magia una escuela?...Opino que van por caminos diferentes y una cosa no obtaculiza la otra. Si yo fuera católico te preguntaría:¿En qué ayudaría suprimir el agua bendita en los templos católicos?...¿Habría acaso más caudal en las redes de agua o aumentaría el número de ciudadanos que recibirían el agua potable?...¿En qué molesta a la educación que yo - conforme a la libertad de cultos - me congregue a rendir culto a Dios?...¿Acaso ocupo alguna instalación escolar o provoco la merma de los educadores?... Respeto tu aversión a las Sagradas Escrituras, pero no entiendo la dicotomía que estás elaborando...Si tienes a bien explicarme ello te lo agradecería mucho, ya que posiblemente me des razones que en este momento no evalúo y así, ¿porque no?, yo podría aprender algo de tí, ya que evidentemente eres una persona muy inteligente, ateniéndome al contenido de tu comentario. Te envío un cordial saludo.HUGO REINA(Argentina).-

Si pudieras apreciar que pedir mas de algo no significa desaparecer lo que es menos podrías avanzar mucho en tu entendimiento. Demandar mas agua potable o mas escuelas o educación y menos agua bendita, iglesias o religión significa simplemente que los elegidos como mandatarios del pueblo se dediquen a servir para lo que fueron elegidos y que dejen que los que quieran dedicarse a las cuestiones esotéricas lo hagan pero sin distraer el esfuerzo y dinero públicos.

Creo que de la posición de Lynch lo único rescatable es el señalar como ingenuo el que alguien quiera reemplazar el sentimiento de totalidad que aporta la religión, con la ciencia y la razón. La cosa, claro, es que he leído el libro de Hitchens. He escuchado el audiolibro que produjo el mismo. He escuchado muchísimas de sus conferencias y creo conocer muy bien su argumentación y en ningún momento propone tal cosa. Eso lo hace el otro, Richard Dawkins y creo que Lynch se equivoca y pone en boca de Hitchens lo que no dice.

Lo que si dice, es que la religión es una invitación a la irresponsabilidad moral. Que el ceder a la religión la construcción de los propios valores éticos, envenena y hace difícil el progreso del individuo y de la civilización. Su argumento es progresista, pues.

Y yo estoy de acuerdo con lo que Hitchens si dice simplemente porque una ética cuyos principios se derivan de lo misterioso, no tiene garantía, nunca, de ser una ética útil y hecha en buena conciencia personal para convivir positivamente con nuestros semejantes. Y una ética que se deriva de un libro tan manipulado de orígen, desde los antiguos hebreos hasta los 2 milenios de esta iglesia maravillosa que es la católica, pues menos tiene garantía alguna de coadyuvar para el bien común y el progreso del ser humano.

Eso es lo que Hitchens critica y tiene toda la razón.

De acuerdo con Nazario.

Además algo que me molestó un poco fué la comparacińo de los pederástas con los homosexuales, o como les llama el autor homófilos. Lo considero ofensivo, intolerante, ignorante y homofóbico.

Aunque defendiendo un poco al autor del los puntuales comentarios de Nazario, considero que sus débiles argumentos vienen de una mente historiadora, que le da más valor al pasado que al presente y que sólo cita, transliterando, los viejos y comunes argumentos de las épocas de unificación tan estudiadas. No creo que esos argumentos sean originarios del autor, los considero más como un introyecto que todavía habrá que trabajar con un psicoanalista.

Si caray. Ahí si que se le fueron las cabras a Lynch. A ver si entiende que no es lo mismo dos hombres o mujeres adultos empiernándose por gusto que un perro con sotana abusando de niños y aterrándolos para que no digan nada a sus padres.

Pero bueno. Sí que dice mucho del autor del artículo y su capacidad para apreciar la validez de las analogías ahí donde se presenten....

el cristianismo no fué una religión de Estado, fué una religión antisistémica, el islam si integró una serie de tribus asimilando varias culturas del entorno y el arte, no solo occidental, sino en todo el mundo, tiene innegables raices religiosas. TODO CON MODERACIÓN o seremos igual de intolerantes todos, debemos respetar y comprender al otro, no colocarnos en los pulpitos religiosos o no para lanzar anatemas

Hola a todos,

Concuerdo que los argumentos utilizados (por los ateos) para rebatir o diferir sobre los planteamientos supersticiosos de cualquier religión son predecibles. Y eso se debe a que tienen sentido, son argumentados y fundamentados en el uso consciente del razonamiento. Por otra parte, los argumentos que el autor del artículo utiliza para "defender" o en su caso, no ser tan áspero como Hitchens, son los que en verdad dan risa. Esto es lo que argumenta:

"...no todo es repudiable en la religión: el cristianismo dio esperanza de salvación a un populacho desarraigado; el islam aglutinó a un pueblo de nómadas salvajes y lo integró a la tradición antigua civilizada; y la Reforma sirvió las pautas conceptuales para que el propio Hitchens pudiera pensar libremente. ¿Qué hubiese sido del arte sin la religión?"

Desmenucemos la cita. Lo que el autor adjudica a esas religiones, en realidad, sucedió a pesar de ellas. El cristianismo fue una religión de estado en sus inicios, impuesta, ¿de qué esperanza hablamos? ¿El islamismo integró a un pueblo de nómadas salvajes? Deberían revisar la definición de integración y echar un vistazo a los conflictos étnicos que tienen esos pueblos. La Reforma protestante surgió como un movimiento interno en contra de los abusos que cometían (y siguen cometiendo) las autoridades de la iglesia católica, ahora ¿fue ese el único (y más importante) movimiento que impulsó a pensar libremente? Por último, ¿el arte sacro ser fue realizado por personas religiosas? ¿Han escuchado de Miguel Ángel o de Leonardo Da Vinci? ¡Qué argumento tan estúpido!

Creo que dichos argumentos no se sostienen, y pretenden ser contundentes cuando en realidad no lo son. En fin, son argumentos trillados, que sólo sirven para que los "religiosos" justifiquen y sigan por un camino con creencias supersticiosas, generando contradicciones profundas con lo que hacen y piensan. Lo triste del asunto, es que dichas creencias chocan por completo con la forma en la que el mundo en realidad funciona.

Saludos,

Totalmente de acuerdo. Además es un tanto inmoral la propuesta. Qué tal que yo opino que a los asesinos bien habría que perdonarlos porque se lavan los sobacos y, cuando no están en el asunto de hacer picadillo al vecino, se portan excelente....

La ciencia es la religión de nuestro tiempo. Desconfío tanto de los científicos como de los religiosos y de ambos me valgo para pasarla bien.

Daniel, desconfiar de la ciencia es como desconfiar de la búsqueda de la verdad y la racionalidad. No escuchaste hablar de Carl Sagan, de Isaac Asimov, de Richard Dawkins, de Darwin, de Einstein. Daniel, sos un hombre de la edad media que se niega a ingresar al siglo 21. Supongo que para vos, si tenés una neumonía te da igual tomar una hierba medicinal que un antibiótico; si tenés apendicitis, igual una imposición de manos que una cirugía; si tenés un accidente, igual que alguien rece por vos que ir a un centro de Trauma. No, Daniel, estoy seguro de que no estás tan confundido como para que no sepas lo que es la ciencia. Tan solo querés mostrar una pose de algo que no estás muy seguro de qué es.

Yo estoy de acuerdo con Daniel, realmente desconfío de científicos como de religiosos pero no para estar conforme con el mundo si no porque ellos nos podrían "echar a perder". Me gusta e interesa la Ciencia, pero, no le confío porque es tóxica; para mostrarnos "la verdad", tiene que "destruir". Por otro lado, la religión me interesa porque me hace sentir "bien" espiritualmente, encontrándome como persona; pero, su culto puede ser enfermizo con exceso. Creo que las dos son necesarias para ciertas personas y si tengo que escoger entre un rezo o una pastilla, definitivamente escogería el rezo. Después de algo INCREIBLE como la creación de una bomba hace décadas, mi postura cambió, porque no siempre pensé en que el "rezo" pudiera ser tan "poderoso", antes, obviamente hubiera preferido la pastilla. Hay muchas religiones que tienen sus pilares fundamentales y la ciencia es una de ellas. La ciencia puede darnos verdades y racionalidad como mencionas; pero, otras religiones pueden darnos verdades y espiritualidad. Quizás lo que escribiré podrá estar demás pero, a mi me diagnosticaron una enfermedad crónica, Fibrosis pulmonar, con solo un 40% de pulmones funcionando y uno de los medicamentos a tomar era la cortisona (entre otros). Este "medicamento científico" comprobado que "puede" ayudarme a detener un progreso de destrucción total, me echaría a perder otras funciones de mi organismo. Como vez, era Una por "otras". Era en "calidad de Ya" el tenerlo que tomar y al final decidí que no lo haría, que DEFINITIVAMENTE me iría con las "hierbas" y más aun, a una "imposición de manos" que a una cirugía en caso de que hubiera necesitado un transplante de pulmones. Todos nos vamos a morir, y por eso lo decidí así, porque así también pondría a prueba todo lo que algún día critiqué. Pues usando un remedio natural, (ni siquiera hierbas) al mes, mis pulmones empezaron a sanar, pero, al final decidí ir a una imposición de manos y cual fue mi gran sorpresa que Ahora ya no tengo NADA. ¡Absolutamente NADA! Tengo mis mil estudios de antes y los otros mil que me hice después de meses para comprobar que esto es sorprendente y que no hay "ciencia" que pueda comprobar "la verdad" del "porque" o "como sucedió". Con esto ¿tú crees que yo ahora pueda creer que la ciencia puede "curarme" físicamente, cuando yo me curé físicamente sin probar un solo medicamento o estar en una cirugía? La "verdad" es que, es cuestión de creencias y sobretodo tolerancia. Todos sabemos lo que ciencia es capaz de hacer y deshacer como muchas dudan de lo que "algo inexplicable" como Dios pudiera hacer. Todos podemos creer en lo que nos de la gana sin duda, y no creo en el "Dios Malo" o la "Ciencia Mala" creo que nosotros como humanos racionales creamos la maldad al no ser tolerantes.

De tu comentario deduzco que nos tendremos que conformar por varios años mas con los viejos cuentos

que a traves de los siglos han servido para explicar lo inexplicable.

Por mi parte prefiero escuchar y procesar todo lo que dia a dia podemos conocer de nuestro pasado y futuro a treves de la ciencia.No dudo de que por ahi encontrare la respuesta.

me parece muy pobre la argumentación que da el autor del artículo... en verdad da lástima.

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