Al Yazira en inglés: para vernos y reconocernos

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Aplaudí, y lo sigo haciendo, la salida al aire, el 15 de noviembre de 2006, de las transmisiones televisivas de Al Yazira en inglés. Confío en que de algo debe servir la presencia de otra ventana narrativa al complejo social en que hoy nos movemos para minar la retórica dominante acerca de las diferencias en apariencia irreconciliables entre Occidente y Oriente. Pero mi optimismo no es absoluto.

El elástico y mutable imaginario mediático de Occidente suele identificar a Al Yazira, la cadena de noticias árabe que nació en 1996 en Doha (Qatar), con Al Qaeda y borrosos vídeos de Osama Bin Laden. Si no otra cosa, esta equiparación es producto también de las narraciones simplistas y unidimensionales de que solemos echar mano para conferirle sentido a las convulsiones que vivimos hoy en tiempo real. Y es cierto, además, que Al Yazira ha dado espacio a las voces tanto de Osama Bin Laden como de un número importante de individuos que, otra vez desde la mirada alejada y en ocasiones mezquina de Occidente, solemos encasillar en los roles de antagonistas: malos, barbudos y feos (porque el antagonista, si además es guapo, es doblemente sospechoso).

Al Yazira se había convertido, desde su papel protagónico durante y después de la guerra en Iraq, en una especie de oscuro objeto del deseo mediático. Me recuerdo sentada en el cuarto de un hotel, en Marraquech, hace un par de años. En el televisor, el logo inconfundible de Al Yazira; después: hombres y mujeres hablando en árabe, presentando noticias y contando historias de las que yo no entendía una sola palabra. Pero sentía que algo pasaba ahí, y que de alguna manera ellos estaban hablando de nosotros (de un nosotros, reconozco, insufriblemente mayestático, que refleja también algo de ese ego occidental seguro de saberse centro de la atención mediática del otro).

Desde el 15 de noviembre de 2006, ese otro adquiere aún mayores dimensiones simbólicas cuando se inician formalmente las transmisiones de Al Yazira en inglés y para todo el mundo (aunque desde el rincón del mundo en que yo me encuentro –porque México no está precisamente en el horizonte estratégico de la “confabulación mediática” de Oriente–, Al Yazira en inglés está disponible sólo a través de Internet). En estas semanas he pasado algunas horas frente a mi computadora, revisando la programación de esta cadena árabe con claras ambiciones de ocupar un espacio significativo en el paisaje mediático del siglo xxi. Y termino por confirmar lo que sentí hace unos meses frente a aquel televisor en Marraquech: algo pasa en Al Yazira y vale la pena que le concedamos el beneficio de la duda.

Lo ha dicho ya el periodista Timothy Garton Ash en un artículo reciente: las primeras horas de transmisión de Al Yazira en inglés prometen. Desde entrevistas con diversos líderes mundiales –para comenzar, Tony Blair– hasta mosaicos de la cotidianeidad de todas esas partes del mundo que seguimos sin conocer. Y como en las noticias el orden sí altera el producto, vale la pena revisar la estructura de los noticiarios que ahí se presentan, para vislumbrar desde dónde y para quiénes desea Al Yazira marcar la agenda mundial. Porque no menos que eso es su propósito, como lo es el de la mayoría de las cadenas mundiales de información.

Al Yazira no sólo habla en inglés, sino que habla además a través del lenguaje mediático al que tanto nos hemos acostumbrado en el mundo occidental: su estética y su narrativa parecen una mezcla de bbc y cnn, con algo de la espectacularidad y la estridencia de los noticiarios más abiertamente militantes. Al Yazira sabe a quién le habla, y sabe cómo hablarle. Por eso desconcierta. Una joven, no mayor de veinte años, menuda y bonita, habla a cuadro en un documental sobre las mujeres guerrilleras kurdas en Turquía; tranquila, confiesa haber asesinado a una veintena de enemigos –“porque si no los matas tú, te matan ellos”. La estética es conocida, la historia no tanto: eso es Al Yazira en inglés, la historia del otro en “nuestros” formatos. Por eso es doblemente seductora: por ajena y por conocida.

El discurso multicultural que domina nuestras perspectivas sobre casi todo debería aplaudir la llegada de Al Yazira en inglés, que por lo menos, hasta ahora, ha mostrado que quiere jugar en serio en las grandes ligas mediáticas. Pero, como decía al principio, mi optimismo no da para tanto. Es cierto: me parece que Al Yazira, con todo y su ocasional estridencia, aporta una mirada más al complejo social en que nos movemos. Aunque me temo que quienes están dispuestos a exponerse a estas otras miradas sean los mismos interesados de siempre. La costumbre mediática marca nuestros rituales de exposición a los múltiples contenidos que se nos ofrecen. Hay una máxima en el periodismo que reza que “sólo veo aquello en lo que de por sí ya creo”. A los occidentales, Al Yazira nos ofrece una ventana para ver la historia contada desde otra perspectiva. But who is actually watching? ~

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