México: la tormenta perfecta

La violencia que enfrenta México tiene una historia que se remonta a un siglo y, al mismo tiempo, es producto de hechos concretos sucedidos durante la actual administración. El tiempo largo y el tiempo corto de la mal llamada “guerra contra el narco” en este texto de interpretación global.

Pareciera que cada cien años México tiene una cita con la violencia. La guerra de independencia estalló en 1810, costó al menos doscientos mil muertos (5% de la población total) y desplegó una ferocidad extrema: los insurgentes recurrieron al saqueo y al degüello, los realistas exhibían los cadáveres y cráneos de sus adversarios, para “escarmiento público”. Aunque la independencia se decretó en 1821, el país no se pacificó hasta 1876.

La Revolución mexicana, que duró igualmente una década, cobró no menos de un millón de muertos, el 7% de la población: la tercera parte, víctima de tifo e influenza, el resto por hambre y muerte violenta. Las tropas incendiaron casi todo el país practicando el fusilamiento a nivel masivo. Todavía en los años veinte, México vivió la guerra cristera, que dejó setenta mil muertos. E igual que en el siglo XIX, los caminos se volvieron intransitables, las ciudades riesgosas y el poder se concentró en los caudillos locales.

En ambos ciclos históricos, la violencia fue política y se resolvió con el advenimiento de regímenes autoritarios. En el primero, el general Porfirio Díaz concentró el poder absoluto subordinando a los caciques regionales. En el segundo, el general Plutarco Elías Calles integró a las fuerzas revolucionarias en un partido hegemónico, usó al ejército federal para someter o matar a los caudillos rebeldes y ordenó el acceso a la Presidencia mediante un sistema cuasi monárquico.

De pronto, la violencia ha vuelto a desatarse dejando hasta ahora un saldo aterrador de más de sesenta mil muertos en cinco años (no hay cifras exactas: recientemente el gobierno anunció, contra lo prometido, que no daría la “cifra oficial” de homicidios ligados al narco.) Pero, a diferencia de las dos experiencias históricas anteriores, México no puede resolver o acotar el problema del crimen organizado mediante una centralización absoluta del poder en las manos de un dictador o de un presidente todopoderoso. México tiene que encarar el problema en el marco legal de la democracia. Y la salida no puede ser mágica, sencilla o inmediata.

La violencia que enfrentamos ahora no es política ni revolucionaria pero tampoco es meramente delincuencial: es una compleja guerra civil –con fuegos cruzados y alianzas turbias e inestables–, entre los grupos organizados del crimen y el narcotráfico, y también una guerra entre estos y las fuerzas del gobierno federal y los gobiernos estatales y municipales. En algunos puntos del país, los grupos criminales amenazan a los gobiernos locales hasta casi suplantarlos. Aunque en relación a la población total esta violencia es menor que la de Honduras, Guatemala, Venezuela o Brasil, lo que sorprende es su omnipresencia y su crueldad. Solo algunas regiones del país (la península de Yucatán, algunos estados del centro, y notoriamente el Distrito Federal) permanecen a salvo... por lo pronto. Vivimos una vuelta al pasado, pero en vivo y en YouTube: ejecuciones, decapitaciones, mutilaciones, secuestros, extorsiones, masacres colectivas. Día tras día, en México, no en Afganistán.

Hemos llegado a la cita con la violencia. No es producto de una súbita erupción sino de una “tormenta perfecta” que se fue formando a lo largo de décadas de paz, y que casi nadie vislumbró.

 

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El narco, del periodista inglés Ioan Grillo, narra con claridad, lujo de detalle y mesura la historia de esa tormenta perfecta, que comenzó a formarse a fines del siglo XIX en el rincón noroeste de México que Grillo llama “la Sicilia mexicana”. Los trabajadores chinos que llegaron a tender la vías férreas que unirían norte y sur del país plantaron el opio en la propicias sierras de Sinaloa. A partir de entonces hasta los años setenta del siglo XX, alrededor del opio (cuyo consumo fue prohibido en Estados Unidos desde 1908) ocurrieron presagios de lo que, a una escala infinitamente superior, sobrevendría después.

Hacia 1918, un gobernador de Baja California, el general Esteban Cantú, incurrió en el primer caso de complicidad política con los cultivadores y exportadores chinos. Al levantarse la prohibición del alcohol, sobrevino el primer apoderamiento hostil de la industria a manos de los rancheros sinaloenses en contra de los chinos, a quienes acosaron, despojaron, expulsaron y aun exterminaron. Durante la Segunda Guerra Mundial aparecieron las primeras teorías de la conspiración –en este caso particular, no inverosímiles– sobre la connivencia oficial norteamericana en la importación de opio (base de la morfina) para proveer a los hospitales militares. En los años cincuenta (cuando nacieron en Sinaloa muchos de los grandes capos del narcotráfico, como Joaquín “el Chapo” Guzmán), el cultivo del opio (popularmente conocido como “la goma”) se había vuelto una tradición practicada por generaciones: hasta un equipo local de beisbol se llamaba Los Gomeros. Una década más tarde, con la llegada de los hippies y el frenesí de la mariguana, aparecieron los primeros oscuros personajes de esta que podría parecer una novela sangrienta. Uno de ellos, el cubano Alberto Sicilia Falcón (amigo de Irma Serrano, la amante oficial del presidente Gustavo Díaz Ordaz), fue probable cómplice de Sam Giancana, el capo de la mafia escondido en Cuernavaca, con quien colaboró en una operación encubierta para canalizar dinero del narcotráfico sinaloense a la CIA.

En 1976, tras la guerra frontal que declaró Nixon al tráfico y uso de drogas, un hecho acabó con la edad de la inocencia en nuestro país: oficiales mexicanos entraron en complicidad con los narcotraficantes. Con apoyo americano, el gobierno envió a Sinaloa una flota aérea y diez mil efectivos del ejército para destruir plantíos y apresar a cientos de traficantes. Aunque la operación pareció un éxito, bajo la superficie los militares y policías se hicieron del mando de las ciudades o pueblos estratégicos (las llamadas “plazas”), no para destruir el cultivo, la producción y el tráfico sino para controlarlos. Según testimonios recogidos por la periodista Anabel Hernández en su libro Los señores del narco, el arreglo consistía inicialmente en cobrarles un “impuesto” que se utilizaba para la lucha contra las guerrillas de la época. La colusión era natural. En un sistema no democrático donde los políticos no tenían que rendir cuentas, la corrupción era consustancial. Si el presidente en turno tenía ya bajo su poder el petróleo, la electricidad, las minas, el manejo del banco central y la hacienda pública, nada impedía tolerar y aun alentar el negocio secreto de la droga. Muy pronto, la cadena del poder (políticos, militares, policías) comenzó a entender que el dinero del narcotráfico podía “aceitar” muchas manos, hasta las más encumbradas.

En el tema de la corrupción, el libro de Hernández complementa el tratamiento más amplio de Grillo. Los “señores” a los que se refiere el título no son solo los narcos sino sus cómplices o socios en los sucesivos gobiernos. Aunque deshilvanado y difícil de seguir por la cantidad de personas que cita, ha vendido en México alrededor de ciento setenta mil ejemplares. En su peor instancia –la correspondiente a los sexenios de Fox y Calderón– es un puñado de teorías de conspiración basadas en testimonios o declaraciones parciales, insuficientes cuando no fantasiosas. Pero para los años del PRI el libro es una mina de información verificada, o al menos verosímil. En cualquier caso, la periodista (premiada internacionalmente por su valeroso ejercicio de la libertad de expresión) ha sufrido amenazas de muerte y trabaja en la ciudad de México protegida por una guardia personal.

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Comentarios (10)

Mostrando 10 comentarios.

Me parece un poquito pesimista la visión negativa de lo que puede lograr Naranjo como asesor de la transformación policial en México.  El no recibió en Colombia un cuerpo de policía ya honesto y competente. Por el contrario, trabajó duro y parejo para sacar a los corruptos y hacer más competentes a los honestos. Claro, para obtener resultados como asesor, necesita un alto dirigente policial mexicano que esté en la misma longitud de onda. Si ésto es posible, podría haber mejoras sustanciales en el cuerpo policial de este país.

Es importante legalizar la mariguana. Con esto se podría tener más control sobre los Carteles. La mariguana curativa en US también se usa con fines recreativos entre los ciudadanos de los estados en donde ha sido aprobada. Nosotros, mexicanos no somos PURITANOS los cuáles se caracterizan por su hipocresía

Al principio dice Gallardo Félix.

El monto de seiscientos mil millones de dólares que se menciona como estimado del tráfico de drogas en Nuevo Laredo parece demasiado alto. Si este era el doble de Juárez, y el cuádruple de Tijuana, y no se traficara por ningún otro cruce, el mercado total sería de 1,050 miles de millones de dólares. Una rápida búsqueda en internet permite encontrar números de la ONU que valoran el total del mercado mundial en unos cuatrocientos mil millones.

La narco violencia que, para mi, supuestamente floreció en los gobiernos panistas, puede ser combatida de forma eficiente con el "ataque" de las autoridades a los beneficios económicos que esta genera, ya que éstos son a mi entender, los que motivan a los participantes de estas actividades (en cualquier nivel) a delinquir sin importar el riesgo que conlleva. Entiendo que son muchos aspectos que se deben considerar en esta batalla, pero la mayoría, si se llegan a implementar, tendrán resultados a mediano y largo plazo pero si verdaderamente hubiera voluntad política para combatir este problema, dudo que no existan herramientas financieras y cibernéticas para detectar los flujos monetarios que genera el crimen organizado. Me parece que si esto no se lleva a cabo como debiera ser, es por el enorme riesgo que existe de implicar a "grandes pilares" de las sociedades de muchas naciones, en este tipo de actividades. Puedo parecer simplista, pero recordemos que nos guste o no en el mundo actual: con dinero baile el perro.

Una precisión: Valentín Elizalde fue asesinado en Reynosa, Tamps., no en Sinaloa.

Estimado Héctor, muchas gracias por tu atenta lectura. Es correcto, Valentín Elizalde fue asesinado en Reynosa, Tamaulipas, el 25 de noviembre de 2006. Ya está corregido en la versión en línea.

Sin duda, siempre agradeceremos la iniciativa de lectores que den con algún dato incorrecto para verificarlo y, de ser necesario, corregirlo.

¿¿los talibanes controlan actualmnete el narcotrafico en afganistan? hsta donde tengo entendido, ellos prohibian el cultivo d ela droga por raazones religiosas y tuvieron exito en erradicarlo casi por completo. El regreso del narcotráfico en afganistan coincide con la invasión de la alianza.

entodos los articulos que nalizan el fenomenod el narcotrafico, casi no se toca el tema de como se distribuye la droga una vez que llega a eeuu, ni cómo se manejan las ganancias que genera. 

SEgún friedman, el dinero de la droga impulsa la economia en estados unidos,  y actualemnte estaria haciendo lo mismo en mexico, ¿que tan cierta seria esta aseveración?

La pregunta se responde por si misma, la economía como ciencia no funciona del todo bien, pero cuenta con ciertas obviedades: donde se intercambia un bien por dinero hay valor agregado (se grave o no). En términos de cadenas de valor, el máximo se encuentra en el piso de ventas (es decir, walmart, por mencionar alguno, es el ganón de todas las cadenas productivas que culminan en su piso: maximiza su poder como comprador al multiplicar puntos de venta y su poder como vendedor al ser ubicuo invirtiendo en bienes raíces rápida y eficientemente, parcelando esos bienes en anaqueles y poniendo en ellos productos de alta demanda en los mismos).

De ahí que si los narcos mexicanos por trasiego ganan 1 dólar, probablemente en el piso de ventas gringo "alguien" gane cuando menos (por decir algo) 2 y el consumidor gana esos dos dólares y los gasta en esos productos (drogas).

Si todo esto fuera legal, tendrías que echarle encima al producto interno bruto gringo unos cuantos puntitos más, al mexicano también.

Y no soy economista, pero me parece obvio: si hay un producto popular que se compra y vende mucho, pues tiene un impacto económico tan grande o pequeño como la diferencia relativa entre tamaños de mercado. Habría que ver la contribución al PIB de, digamos, el mercado de compraventa de llantas para auto, su tamaño en dólares y compararlo con las estimaciones con respecto al mercado de drogas, para darnos una idea. 

La parcialidad e intenciones de este artículo se descubren fácilmente con este párrafo: "En el tema de la corrupción, el libro de Hernández complementa el tratamiento más amplio de Grillo. Los “señores” a los que se refiere el título no son solo los narcos sino sus cómplices o socios en los sucesivos gobiernos. Aunque deshilvanado y difícil de seguir por la cantidad de personas que cita, ha vendido en México alrededor de ciento setenta mil ejemplares. En su peor instancia –la correspondiente a los sexenios de Fox y Calderón– es un puñado de teorías de conspiración basadas en testimonios o declaraciones parciales, insuficientes cuando no fantasiosas. Pero para los años del PRI el libro es una mina de información verificada, o al menos verosímil. En cualquier caso, la periodista (premiada internacionalmente por su valeroso ejercicio de la libertad de expresión) ha sufrido amenazas de muerte y trabaja en la ciudad de México protegida por una guardia personal." O sea cuando "Los Señores del Narco" habla de la corrupción del PRI es creíble, si habla de la corrupción de los desgobiernos del cambio entonces son " un puñado de teorías de conspiración basadas en testimonios o declaraciones parciales, insuficientes cuando no fantasiosas ". Pero enseguida se afirma que la autora de libro " ha sufrido amenazas de muerte y trabaja en la ciudad de México protegida por una guardia personal " ... amenazada por escribir fantasías ??
Actualmente el HSBC es acusado e investigado por el gobierno gringo por claras evidencias de haber realizado LAVADO DE DINERO EN MÉXICO; ese banco ya avisó que esta tomando previsiones monetarias para cubrir la multota que le van imponer por esa gran irregularidad; el desgobierno calderonista no ha podido decir ni pío ante las evidencias de este caso tan conocido (como tampoco de las irregularidades que cometió Walmart en territorio nacional descubiertas igualmente por los gringos), y sin embargo Krauze no hace ni siquiera una pequeña mención de la total intocabilidad al aspecto financiero del narcotráfico, por parte de la "estrategia"(??) de la guerra contra las drogas del calderonato.
Es obvio que Krauze intenta salpicar culpas en su afán de lavar aunque sea un poquito la cara del calderonato. Trata de convencer que es una guerra entre buenos y malos ... ¿ y los federales que dispararon a matar a los 2 gringos en Tres Marías ... son buenos o son malos ?

Por algo dicen que si los calderonistas logran apoderarse del PAN el partido tendrá que cambiar de nombre a PANDEM , para hacer una combinación de PANDEMONIUM y PANDEMUERTOS ...
 

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