La difamación del crimen ritual

A finales del siglo xix, la revista jesuita La Civiltà Cattolica se encargó de difundir por Europa el mito del “crimen ritual”. Hecho infame que alimentó la persecución y el exterminio de los judíos. Jean Meyer, en su libro más reciente, documenta esta genealogía del horror y al hacerlo, dice Enrique Krauze, expone el daño que la mentira y el odio causan en los pueblos.

Aquí Meyer transita por terrenos pantanosos. Las obras de los historiadores que cita (en particular la de Yuval) recibieron un alud de críticas por parte de varios autores de sólida reputación académica como Ezra Fleischer (“Christian-Jewish relations in the Middle Ages distorted”, Zion 59, 1994). (Estas refutaciones están en idioma hebreo, pero su importancia reclamaba al menos un sondeo.) Aquellos suicidios colectivos –sostiene Fleischer– fueron actos movidos por la fe y por el miedo: la negación radical a convertirse al cristianismo y el terror a las persecuciones cristianas. Por lo demás, los críticos señalan el error de dotar de sentido histórico a fuentes no históricas como poemas y plegarias.

 

La difamación del crimen ritual 2
Maricarmen Miranda

 

En Trials of the Diaspora (Oxford University Press, 2010), libro definitivo sobre el antisemitismo inglés, Anthony Julius incluye otras refutaciones de peso, entre ellas la repugnancia –esa sí ritual y litúrgica– de los judíos a la sangre, que es quizá el primer artículo de la dieta milenaria. En definitiva, sugerir que los judíos fueron inadvertidamente corresponsables de su tragedia es una hipótesis torcida. La simetría creada por Yuval (vagamente absolutoria del horror histórico de la fábula) repugnó a Fleischer: “Este es el tipo de artículo que nunca debió haber sido escrito; una vez escrito no debió publicarse pero, una vez publicado, debería pasar al olvido lo antes posible.” Meyer no comulga con esa simetría ni la postula pero, al no presentar los argumentos contrarios, resta al lector elementos de juicio.

 

...

 

Más allá de las interpretaciones y hermenéuticas, están los abrumadores números. Doscientas veinticinco acusaciones (ninguna de ellas probada) plantaron en el alma popular de la Europa católica y protestante la mentira de que los judíos (así, como una totalidad, como una categoría genérica) eran asesinos de niños y bebían sangre cristiana. Esa mentira –fraguada con saña, sin participación alguna, directa o indirecta, de los judíos– recorrió diez siglos y ha llegado a nuestra era. El efecto acumulativo fue atroz: a los judíos se atribuyeron las pestes, sobre ellos recayeron diversos edictos de expulsión, ellos fueron las principales víctimas de genocidios religiosos en la Edad Media, de los sucesivos pogromos en suelo ruso (desde los cien mil asesinados por los cosacos en Ucrania, en 1666, hasta los pogromos de Białystok en 1906) y finalmente del Holocausto. Resultado: millones de víctimas reales frente a cientos de acusaciones falsas, variaciones de la misma mentira.

 

Desoladora gestación de un mito oscuro: gracias a una fábula que prendió como verdad, la generalización condenatoria de los judíos –de todos los judíos– como asesinos rituales se volvió una creencia inamovible, casi geológica. Ningún otro pueblo sufrió una condena “genética” similar, ni siquiera el alemán, cuyos contingentes nazis (que contaron con simpatías mayoritarias) masacraron a millones de seres humanos. Es muy raro (y, con toda razón, mal visto) que alguien generalice hablando de “los alemanes” como “asesinos” racialmente determinados. En cambio “los judíos” siguen padeciendo, en pleno siglo XXI, la fábula milenaria de una supuesta naturaleza diabólica, deicida, hemofágica, conspiratoria y asesina.

Jean Meyer ha prestado un servicio invaluable a la verdad histórica y al combate del antisemitismo en el orbe de habla hispana. Borges escribió que el antisemitismo en América Latina tenía un carácter “facsimilar”, es decir, no autóctono sino derivado de los originales europeos. Tenía razón, pero no por eso es menos maligno. En otros tiempos las mentiras infames se difundieron como virus por medio de la imprenta o el arte. Ahora cunden en las redes sociales y comienzan a volverse comunes en nuestros países. Por siglos fueron una maquinación de la extrema derecha clerical. Ahora, los propaga –contradiciendo su esencia moral e histórica– una secta de la extrema izquierda. El libro de Meyer nos advierte sobre los peligros de esta psicosis colectiva inmune a la argumentación.

Por su propia experiencia familiar (sus padres y ancestros, los Meyer de Alsacia, viejos cristianos, eran amigos de los judíos perseguidos y exterminados), Jean Meyer vio el daño que el prejuicio, la mentira y el odio causan en los pueblos. Una frase de su admirado Charles Péguy resuena en el libro: “El odioso antisemitismo, del cual morirá la Gran Francia liberal si no se cura de él.” La frase fue dolorosamente profética en Francia y fuera de Francia. Lo sigue siendo. ~

 

 

 



* John Cornwell, Hitler’s pope: the secret history of Pius XII, Penguin Books, 2000; David Kertzer, The popes against the Jews: The Vatican’s role in the rise of modern  anti-semitism, Vintage, 2007; Garry Wills, Papal sin: Structures of deceit, Image, 2001.

 

 

Ver artículo completo ›
Comentar ›

Comentarios (8)

Mostrando 8 comentarios.

Interesante sinopsis de un tema del que pocos se atreven a escribir, amplia el universo de nuestro razonamiento... Saludos

La edad media en España y Portugal transcurrió prácticamente bajo el dominio del Islam, lo que hace de estos países diferente al resto de los de Europa Occidental; Bajo estas condiciones diferentes la fuerte presencia Judía vivió otra realidad y que permitió a estas comunidades desarrollarse en condiciones de plena aceptación o tolerancia. No obstante su expulsión en 1492 y que correspondió a la intención política de integración del nuevo estado que surgía y nunca por causas puramente raciales, el "antisemitismo" nunca fue un rasgo cultural dentro de las diversas etnias ibéricas, ni mucho menos llegó a los grados extremos y perversos de otras naciones europeas; en México no pude hablarse de que exista un "antisemitismo" cultural y sus aisladas expresiones corresponde a un esnobismo o adopción de actitudes ajenas y extranjerizantes...

En lo único que acertó, es en la fecha de la expulsión. ¿Dónde estudió ud. historia?. Se nota que es españaol y, como tal, lleva la ignorancia con el mismo orgullo que un pendón de victoria.

Un excelente escrito por su trascendencia hacia lo actual. Al leer "“... Las psicosis populares son inmunes a cualquier argumentación ...” no pude evitar recordar que más del 80% de la población mexicana NO está de acuerdo con el resultado del affair Cassez y cómo los medios periodísticos y de TV involucrados en el cochinero del caso, usan todo lo posible para sacudirse las capas de fango que ellos mismo se untaron.

Considero que no se trata de espacios para propaganda, se trata de la búsqueda de la verdad, de esa historia que manchó el espíritu liberador de la sociedad occidental. se trata de conocer por medio de la investigación decente la realidad de los genocidios, del asesinato en masa de seres, de la destrucción de la vida para conseguir el título de lider de la humanidad entre comillas. 

Me encantó en articulo, es un tema del cual no he leido mucho, me propongo a hacerlo. Serían identificables con nombre y apellido los de" secta de la extrema izquierda"?,para que no quede ud como Meyer (no da argumentacion al lector). A este Krauze respeto ,Así tambien al Vargas llosa escritor ,pero no tengo ningún interes en leer al Krauze y Vargas llosa que hacen propaganda politica. Reciba un coordial saludo.

Resulta admirable el trabajo de algunos periodistas, mas sin embargo espero que en un futuro no muy lejano Sr. Krauze, usted pudiese proporcionar algunos nombres de la izquierda más radical. En articulos anteriores habló del manejo que se le ha dado "Los protocolos de los sabios de Sion", que ha sí ha sido una de las cosas más ignominiosas que se han hecho para manchar el nombre de los judíos. Aún así, creo que el petardo en aquella ocasión era directamente contra usted y su familia. Yo recuerdo que la primera vez que vi esto, fue en los comentarios del video sobre Miguel Sacal. En donde el antisemitismo dejó aflorar la semilla de odio que todavía existe en diversos sectores de la población en contra de ustedes. Recuerdo que en uno de los comentarios venía un Link hacia dicho documento. Ésto es grave, se deberían mencionar nombres porque de lo contrario usted cairía en un acto parecido al que acaba de increpar de manera acertada, el de la siembra del odio por parte de algunos periodistas de forma irresponsable, porque una cosa es diferir con el ideal de Enrique Krauze y otra es atacar a todo un sector de la población que hoy ronda los 50000 habitantes en todo el país, que además no es como lo pintan, porque los judíos que yo conozco no tienen ni tanto dinero ni tanto poder como se dice.

 

Buen ensayo sobre un libro imprescindible. Lectura indispensable en un país donde la Compañía de Jesús es factor en la construcción de nuestra identidad y donde el antisemitismo no anda a tientas. Que difícil es ser católico. El perdón no alcanza a limpiar la culpa que los jesuitas tienen en la construcción del antisemitismo, falta que en este mundo que no puede ser soslayada y menos aún perdonada. La transparencia acarrea dolor y la verdad que contiene es liberadora, aunque nos embargue un sentimiento desordenado de vacío.

 

Enviar un comentario nuevo

Comentar

Si ya eres usuario registrado o crea tu cuenta ahora
To prevent automated spam submissions leave this field empty.
Términos y condiciones de participación