Tertulia en el Igueldo

Mesa compuesta por Miguel Aguilar, Iñaki Ellakuría, Andreu Jaume, Marc López Plana, Àlex Oliver, Malcolm Otero, Javier Ozón y Daniel Tercero

Ocho jóvenes catalanes no nacionalistas fueron convocados por la revista a una distendida tertulia para debatir las consecuencias de la oleada independentista de Cataluña, de la deriva rupturista del gobierno de Artur Mas y de su convocatoria de elecciones anticipadas.

Noviembre 2012 | Tags:

 

Daniel Tercero: Pero CiU y Bildu ya no están en esa vía. Son, de verdad, independentistas. ¿Debemos ceder a las exigencias de los nacionalistas cuando te dicen que esto solo es una estación más en el camino hacia la independencia? Es cierto que el Estado autonómico hay que replantearlo. La pregunta es en qué condiciones.

 

Andreu Jaume: Para volver a la pregunta inicial, yo diría que estamos viviendo un momento de confusión ideológica en el que nadie sabe muy bien qué es ser nacionalista, independentista o si hay una gran diferencia entre una cosa y otra, aunque creo que son lo mismo. Y luego está el matiz del catalanismo, que yo diría que no tiene ningún sentido una vez conseguidas las libertades básicas. Pero es que este se ha convertido ya en nacionalismo. Es lo que le ha pasado al PSC, que era catalanista durante la dictadura como forma de crítica al poder franquista, y luego, con Maragall, se identificó con el pujolismo.

Por otra parte, cuando hablamos del encaje, de la desafección, estamos utilizando el lenguaje del nacionalismo. También hay que hablar de lo que ha pasado en treinta años no solo de Estado de las autonomías, sino de nacionalismo en Cataluña. El momento en el que estamos ahora y la estrategia de los nacionalistas es una manera de disimular un problema de fondo: el fracaso de la política nacionalista. Cataluña ha perdido peso económico, político, cultural y literario por culpa de una gestión de treinta años de nacionalismo. Por eso estamos aquí en este momento. La Generalitat está en quiebra y no todo se puede achacar a un simple problema fiscal. Un pacto fiscal arreglaría algunas cosas, pero no lo arreglaría todo. Mas fue nombrado heredero del pujolismo en tiempos de bonanza, el tripartito se interpuso en su camino, y cuando llegó al poder se dio cuenta de que tendría que gestionar la quiebra de la Generalitat y el rescate por parte de la administración central, y para arrogarse un papel más digno en la historia se ha inventado esta cruzada quimérica.

 

Eso es muy probable. Pero debemos recordar, como decía Iñaki, que tiene gente detrás. Que buena parte de la sociedad le apoya y que posiblemente en estas elecciones tenga unos muy buenos resultados.

Andreu Jaume: Lo más fácil en política es manipular los sentimientos de la gente. Decir “Madrid nos roba. Esto es un expolio. Si fuéramos independientes seríamos ricos” es el abecé de la demagogia.

 

Àlex Oliver: En un momento de crisis económica, el mercado de las ideas es fácil de comprar. Iñaki hablaba de diálogo, pero frente a la sublimación del sentimiento –y en eso consiste el nacionalismo– no cabe el diálogo. Estoy de acuerdo en que tenemos un problema, pero no veo solución, porque ¿cómo vamos a enfrentarnos a los sentimientos que implica el hecho de decir “Som una nació”, “Fem país”? Para Bildu o Convergència la idea federal es una broma.

 

Iñaki Ellakuría: Distingamos el discurso político que siempre está marcado por la campaña electoral de turno y la gente que vota a CiU. No todo el mundo quiere el enfrentamiento y la ruptura. Mucha gente que fue a la manifestación del 11 de septiembre quiere encontrar una vía de diálogo. Tenemos una responsabilidad, al margen de los partidos políticos, en lugares como esta mesa, de debatir y hablar. Y escribir, claro. Porque aparte de un puñado de artículos, ahora mismo en Cataluña hay un pensamiento político dominante, casi único...

 

Miguel Aguilar: Para empezar, CiU ha conseguido que en la campaña no se hable de los recortes, del copago...

 

Iñaki Ellakuría: Es justo lo que quiero decir. Detrás de todo esto hay mucho electoralismo.

 

Daniel Tercero: Pero a todo esto contribuye también la actitud de los medios.

 

Eso es lo que más me ha sorprendido. He pasado la mañana viendo TV3 y hablan todo el tiempo como si la independencia fuera lo único relevante y ya un hecho. Se tardará más o menos, parecen decir, pero es irreversible. Eso es peligroso, porque al margen de que sea deseable o no –y yo creo que no–, la independencia es muy complicada, y me pregunto por el grado de frustración que se creará en la sociedad si no se consigue o se consigue de una manera muy descafeinada.

Andreu Jaume: Se habla constantemente del “punto de no retorno”. Pero no solo eso. Artur Mas dijo hace algunos días que quería “una mayoría indestructible” de partidarios de la soberanía. Alguien debe decirle que en democracia no hay mayorías indestructibles, que las mayorías son cambiantes. Y ayer dijo que no se le pasaba por la cabeza convocar una consulta para perderla.

 

Miguel Aguilar: Hombre, no vaya a ser que te digan lo que no quieres oír.

 

Marc López Plana: Hay una tercera cosa muy preocupante. Se trata de un político que está diciendo que va a saltarse las leyes.

 

Iñaki Ellakuría: Pero eso pasó ya con la sentencia del Estatut. Dijeron: no hay que hacerle caso. Y a los dos meses estaban recurriendo al mismo Tribunal Constitucional que según ellos no tiene legitimidad en las decisiones del Estado.

 

Marc López Plana: Yo soy afiliado del PSC. Y hubo una tremenda discusión en el grupo parlamentario del PSC cuando CiU propuso saltarse la norma, porque algunos pensaban que el PSC también debía saltarse la norma. Es una irresponsabilidad increíble. No estamos delante de unos partidos que quieren evitar males mayores, sino de partidos que quieren otra cosa.

 

Iñaki Ellakuría: El nacionalismo ha conseguido que el marco mental, que el lenguaje –“nos roban”– haya calado.

 

Miguel Aguilar: Sobre todo siendo mentira. No nos roban.

 

Àlex Oliver: Cuando yo iba al instituto, en un pueblo, había adoctrinamiento. “Jornada dels Països Catalans”, “Descoberta dels Països Catalans”... Tonteé una época con Esquerra Republicana, aunque salí corriendo. En ese momento, para mi familia, que es de botiguers, lo de la independencia era una cosa de radicales, el discurso de Convergència ya les parecía bien, asumían que el franquismo había hecho cosas buenas –cosa que es muy de Convergència–, querían defender el catalán, pero eso era todo. Ahora todos son independentistas. Pero no solo eso: lo que antes no les importaba ahora les importa gracias a treinta años de políticas nacionalistas. Antes ciertas cosas les daban igual, ahora les parecen imprescindibles.

 

Esto me lleva a haceros una pregunta un poco dolorosa. ¿Qué hemos hecho mal los no nacionalistas? Porque, como ahora reconocemos todos, vamos perdiendo, si no en la formación de mayorías, sí en la política y en el discurso público.

Andreu Jaume: Hemos transigido con la idea de que fuera del nacionalismo no hay vida política. El pujolismo creó una maquinaria que devoró todo el espectro político, de tal modo que el PSC, que era un partido transversal, no da la voz a esa gente de la que nadie se acuerda en las elecciones, esa gente que forma parte de Cataluña de una manera mayoritaria, pero que no tiene voz, cuyos problemas no importan y que ha sido olímpicamente despreciada durante décadas de democracia. El PSC ha transigido con todo eso. Aunque me gustó lo que dijo Pere Navarro cuando fue elegido candidato del partido: que el PSC no defiende la independencia. Eso es algo valiente. Pero también está Àngel Ros, alcalde de Lleida del PSC, diciendo que el partido también tiene que albergar a gente independentista. Este es el gran fracaso.

 

Marc López Plana: Yo lo he vivido en primera persona. En 1999, estaba en el equipo de campaña de Pasqual Maragall y la instrucción era que no debíamos hablar de nacionalismo y no nacionalismo. Nuestros temas eran otros. Solo al final de la campaña nos dijeron que teníamos que introducir un asunto: que si Maragall ganaba plantearía lo que se llamó una “adenda” al Estatut, para actualizarlo y ponerlo al día. Ahí nos quedamos. Y fue la vez que el PSC sacó más votos de toda su historia. Pero después las cosas cambiaron, porque ganó el PP en Madrid y porque la única posibilidad que había de formar gobierno era con un tripartito. Fue una estrategia pensada por el PSC, no fueron una serie de decisiones inconexas. Si además en Madrid estaba el PP todo era más fácil, porque se eludía el principal problema, que era la relación con el PSOE. Pero después yo añadiría otra cosa. Maragall quiso pasar a la historia. Y en lugar de intentarlo cambiando el paradigma de lo que eran los temas importantes y los temas no importantes, pensó que era más fácil hacer un nuevo Estatut. Fue una mezcla de cuestiones personales, de querer tener un papel en la historia, y, simplemente, de no querer luchar para tener una política diferente en Cataluña. Los que pensábamos de otra manera perdimos.

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Comentarios (4)

Mostrando 4 comentarios.

Me ha parecido muy interesante este debate y creo que con él queda patente la necesidad perentoria de luchar contra la soledad y la melancolía que acechan sin piedad al no nacionalista en Cataluña. A menudo sentimos miedo de que el repudio a este pensamiento único que se respira en este pedazo de España nos obligue a coger banderas que no sentimos como nuestras, por ejemplo, a ir a una manifestación haciendo ondear una bandera española, esa bandera que tantas veces hemos visto en manos de gente que no cuenta con nuestra simpatía...

Quizás haya llegado el momento de seguir el consejo de Simone Weil y viajar al pasado para encontrar alguna semilla a la que valga la pena dar una segunda oportunidad: recoger el testigo de los exiliados, de los que lucharon por una España diferente de la que nos tocó vivir. Quizás haya llegado el momento de crear también nosotros un mapa sentimental que nos permita mirar de igual a igual a un nacionalista y decirle que nosotros también tenemos nuestro "corazoncito". Oponer razón a tal avalancha de sentimentalismo se ha mostrado de muy poca utilidad y quizás éste haya sido el talón de Aquiles del PSC. Comparen si no el atractivo épico de la independencia (una épica de fin de semana con banderita pero épica) con la necesidad de precisar el frío concepto de "federalismo" (que además nadie nos ha llegado a aclarar del todo).

Me ha alegrado mucho que apareciesen las palabras de Mas de "una Catalunya millor" porque precisamente fueron esas las que usó cuando se quitó de encima a los taurinos de Cataluña, esa masa informe y escandalosamente pequeña de charnegos y catalanes renegados que se niegan a tenderse en el lecho de Procusto que ha diseñado el nacionalismo para los habitantes de esta tierra. Creo que esa vergonzosa e inútil votación en el Parlament tendría que haber alarmado a todos los no nacionalistas de Cataluña. Lo importante en esa ocasión no era ser o no taurino sino estar o no de acuerdo con que se prohíba una expresión cultural por razones identitarias. Cataluña no era taurina ni antitaurina: era una tierra donde ambos grupos podían convivir. Ahora ya no.

Creo que también es muy interesante que se haya puesto de manifiesto esa sensación de indefensión que tenemos los no nacionalistas porque, a pesar de que se promulguen leyes en España que nos pueden favorecer, aquí se desobedecen sin que tal comportamiento tenga ninguna consecuencia jurídica y sin que nadie se escandalice por ello.

Espero que se repitan este tipo de debates porque es importantes que se oigan otras voces que quizás ayuden a despertarnos de este "sueño nacional" que tiene visos de convertirse muy pronto en pesadilla.

 

 

No hay demasiados independentistas catalanes en este elenco... Es el "debate" más tendencioso y unilateral que he leído jamás en esta revista. Desde aquí en México se nota el enorme sesgo que ha tomado este tema en Letras Libres desde hace tiempo, que por demás me parece preocupante.

Triste degradación de la tradición (y voluntad) de diálogo y reflexión de esta publicación, al presentarnos aquí un supuesto contraste que, es evidente, no es para nada representativo de las posiciones políticas en Cataluña (sociedad cuya historia política e ideológica pareciera no tomarse en serio en ningún momento en este texto). 

Hace poco celebré el artículo de Juan Manuel Villalobos en Letras Libres"¿En qué momento se jodió El País?". Sería triste que eso también sucediera en esta revista. Saludos respetuosos.

 

No hay demoasiadas mujeres en este elenco.

Me parece una buena idea proponer y llevar a cabo debates como estos, porque, al fin y al cabo, es un tema de opinión que debe hacer reflexionar a muchos. Por otro lado, el error que veo en esta mesa redonda es que directamente se escoge a "catalanes opuestos al nacionalismo". De esta manera, por un lado no se permite la pluralidad, y por otro, es un encuentro con una conclusión poco objetiva... Me gustaría que ustedes también pensaran esto, porque tampoco es bueno que algunos se hagan una idea equivocada de lo que puede estar pasando, incluso de las razones de algo que podría llegar a pasar... Aun y así, muchas gracias por la tertulia, actividades intelectuales que siempre enriquecen, tanto a participantes como a lectores. Gracias de nuevo.

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