La Hidra mexicana

El retorno del PRI

 

¿Ha aprovechado el PRI su travesía en el desierto para hacer un examen  de conciencia de sus hábitos corruptos y usos no democráticos? Para Roger Bartra la respuesta es no, y culpa a la clase política en su conjunto de ser responsable de no haber superado una cultura anclada en la ilegalidad que tiene al viejo-nuevo PRI de siempre a las puertas de Los Pinos.

Enero 2012 | Tags:

Junto a las elecciones presidenciales del 2012 habrá comicios para renovar gobiernos en seis lugares. Entre ellos hay algunos donde el PRI podría recuperar el poder, como el Distrito Federal y Jalisco. Si ello llega a ocurrir, el peligro de restauración se intensificará y el panorama político se oscurecerá considerablemente. En estas situaciones habría que volver a pensar en la formación de alianzas entre los partidos democráticos, de derecha y de izquierda, para frenar el autoritarismo del PRI, aunque ello de momento parece muy difícil.

 

Un síndrome de abstinencia

La renuncia de Humberto Moreira a la presidencia del PRI a fines del 2011 nos ayuda a recordar que este partido se encuentra históricamente ligado a la corrupción que ha corroído al sistema político desde hace décadas. El PRI no tiene el monopolio absoluto de la corrupción, pero sin duda es el partido que simboliza más obviamente la impunidad, el fraude electoral, el desprecio por la ley, la simulación y la desviación de recursos gubernamentales. El enriquecimiento inexplicable de muchos políticos del PRI es proverbial y se ha convertido en una imagen típica que todos conocemos. El uso de los dineros públicos para fines partidistas no es una leyenda sino una realidad que México ha vivido durante décadas. La manipulación tramposa de los resultados electorales tiene una larga historia, y hoy una tercera parte de los ciudadanos cree que en las elecciones de 2012 habrá fraude, según las encuestas de opinión. Gracias a la cultura de la corrupción que fue alimentada por el PRI durante muchos años, hoy mucha gente desconfía de todos los políticos y de todas las elecciones. Nadie se sorprende de que el dirigente nacional del PRI se vea obligado a renunciar debido a que es sospechoso de haber falsificado documentos para ocultar que, como gobernador de Coahuila, había contraído una deuda de 36 mil millones de pesos, que no se sabe dónde terminaron. Mucha gente está convencida de que la corrupción forma parte del emblema del PRI y que desde Miguel Alemán en los años cuarenta hasta Carlos Hank o Raúl Salinas de Gortari en tiempos más recientes, la lista de priistas sospechosos de robo es interminable. Sabemos muy bien lo que significó que la Revolución les hiciera justicia a los políticos, que creían firmemente que era un error vivir fuera del presupuesto.

Ya se sabe que la corrupción es vista como el aceite que lubrica la maquinaria para que funcione con eficacia, para que las cosas marchen con fluidez. Es revelador el hecho de que el candidato priista a la presidencia haga campaña con el lema de la eficacia (el título de su libro de propaganda hace referencia a un “Estado eficaz” y a una “democracia de resultados”). Si queremos que las cosas funcionen con eficacia, hay que engrasar al sistema, al ministerio público o a los burócratas, a los agentes aduanales o de tránsito. Con ello se obtienen ventajas, desde permisos de construcción, agua potable o licencias de uso de suelo hasta agilización de trámites judiciales o para instalar negocios. Al parecer, las empresas en México llegan a gastar hasta el cinco por ciento de sus ingresos anuales en pagos extraoficiales a servidores públicos. El sistema judicial es visto como corrupto por ocho de cada diez personas. Desde luego, todo esto forma parte de una compleja trama cultural e institucional que tiene decenios de existencia. La corrupción es solo una de las facetas de un fenómeno mucho más amplio. En el centro de este fenómeno hallamos la cultura política priista.

Habría que meditar si el posible retorno del PRI al poder central no es más que un síntoma de la putrefacción del sistema político, una señal de que el sistema enfermo necesita de la vieja “eficacia” que lubrica con los usos y las costumbres de la corrupción los engranajes oxidados del gobierno. Me pregunto si el auge del PRI no es el extraño síndrome de abstinencia de una sociedad que requiere dosis de la antigua droga que la mantenía tranquila. Sería el síntoma de una sociedad llena de miedo que, como reflejo, se resiste a abandonar la vieja cultura política, a renunciar a hábitos profundamente arraigados.

Muchos políticos objetarán esta conclusión. Dirán que el verdadero problema de México no es cultural sino estructural. Me temo que la misma idea según la cual los problemas son estructurales forma parte de la vieja cultura política, la misma que bloquea todo cambio en la estructura del sistema. Para realizar cambios estructurales es necesario el crecimiento de una cultura que canalice las energías sociales y políticas en la dirección adecuada. Esto hace mucho que lo descubrió Tocqueville. Comprendió que son las costumbres las que dan el más sólido apoyo a la democracia. Pero el término costumbre es una traducción que no da cuenta de los matices del concepto francés original: mœurs. Además, Tocqueville explicó que usaba el término en el sentido antiguo que tenía la palabra latina mores, que no se reduce a las costumbres o los “hábitos del corazón”, sino a la masa de nociones, opiniones e ideas que conforman los “hábitos del espíritu”. Las mœurs comprenden todo el estado moral e intelectual de un pueblo. Posiblemente se le puede equiparar al “espíritu del capitalismo” del que habló Max Weber, en el sentido de un ethos moderno derivado del protestantismo. Creo que hoy podemos traducir el concepto de mœurs por el de cultura, en el sentido en que lo usamos los antropólogos.

Una buena medida del atraso de la cultura política lo dio el candidato del PRI Enrique Peña Nieto, en Guadalajara durante la Feria del Libro, el 3 de diciembre de 2011. Con toda razón se convirtió en el hazmerreír de medio México, no solo debido a que aparentemente no ha leído un libro completo en toda su vida, sino que es “incapaz de activar neuronas cuando surge el imprevisto”, como dijo Jesús Silva-Herzog.[5]El candidato priista, como tantos otros políticos de su partido, funciona con disciplina y olfato, pero “no es un político moderno. Escucharlo es oír un disco viejo, verlo es regresar a un tiempo ido”, afirmó el mismo autor. El problema es que acaso ese tiempo no se ha ido del todo y que Peña Nieto es posiblemente el mejor ejemplo del síndrome de abstinencia de esa parte de la sociedad aún adicta a las viejas estructuras. Durante la transición democrática, cuando vio restringidos los hábitos y las costumbres tradicionales, esta parte del país ha sufrido tensiones insoportables y por ello ha buscado la restauración de los antiguos untos que se inyectaban en el sistema. Es probable que la Hidra que vive todavía en los territorios del antiguo régimen gane las elecciones del 2012. Pero quedan aún esperanzas de que muchos adictos a la vieja cultura política logren superar el miedo y la angustia. ~



[1]Joy Langston, “PRI: evolución del dinosaurio” (Enfoque, 12 junio 2011) y especialmente su estudio “La competencia electoral y la descentralización partidista en México” (Revista Mexicana de Sociología 70, núm. 3, 2008). Véase también de Rogelio Hernández Rodríguez, El centro dividido. La nueva autonomía de los gobernadores, México, El Colegio de México, 2008.

[2]Fernando Escalante, “Territorios violentos”, Nexos 384, 2009, y “La muerte tiene permiso. Homicidios 2008-2009”, Nexos 397, 2011.

[3] “El día después”, en El México que nos duele: crónica de un país sin rumbo, de Ricardo Cayuela Gally y Alejandro Rosas, México, Planeta, 2011, p. 194.

[4] Reforma, 29 de noviembre 2011.

[5]Jesús Silva-Herzog Márquez, “Debajo del copete”, Reforma, 5 diciembre de 2011.

Ver artículo completo ›
Comentar ›

Comentarios (15)

Mostrando 15 comentarios.

El artículo de Roger Bartra resulta muy interesante por varios motivos. Aquí sólo me interesa destacar uno de ellos y proponerlo a la consideración de esta plataforma electrónica.

 

En el debate público de los últimos años en nuestro país se ha generalizado una crítica de la izquierda electoral cuyo argumento radica en su condición tradicional. Con esto se destaca su poca o nula disposición para “modernizarse”. De acuerdo con este punto de vista es muy lamentable el hecho de que México no cuente con una “izquierda moderna”.

 

Este punto de vista ha alimentado una corriente de opinión muy sólida, especialmente difundida por algunos líderes de la revista que acoge este comentario. Por ello quisiera destacar que Roger Bartra es uno de los pocos (muy pocos entre quienes enjuician negativamente a la izquierda) en señalar que la derecha electoral en México, representada por el PAN, tampoco es una fuerza moderna ni plenamente democrática. Al menos así lo indican sus actos de gobierno entre 2000 y 2012. Entre las pruebas de este dicho Bartra destaca la tradición conservadora de matriz católica del PAN que se impuso sobre sus reservas liberales, su disposición a establecer acuerdos de corto plazo con fuerzas autoritarias del Estado mexicano, su negativa para encabezar una reforma de la educación mexicana y un federalismo plenamente democrático. Yo añadiría su renuencia para reducir al orden constitucional democrático la conducta de los poderes no regulados, entre los cuales se destacan los empresarios más poderosos del giro de la comunicación audiovisual.

 

La condición premoderna, tradicional, autoritaria, fuertemente nacionalista de nuestra cultura política no podrá ser evaluada críticamente sin considerar, cierto, la contribución actual a este capital simbólico del PRD y del movimiento social encabezado por AMLO, pero tampoco sin considerar la gestión del PAN en el mismo sentido.

perdon por mi falta ortografica, dice conscientizar, debe decir concientizar (de conciencia). gracias.

Dr. Roger Bartra, su articulo me parecio muy interesante, en mi opinion aporta elementos que pueden ser retomados para conscientizar nuestra vision politica del pais.

En este sintido, el regreso del PRI responde a nuestro sentido conservador y poco visionario, nos encanta a los mexicanos participar pero sin estar verdaderamente involucrados ni arriesgar "el físico" (por decirlo coloquialmente) es claro entonces como nosotros mismos, la ciudadanía, al levantar quejas y propiciar nuestra división encabezada por 2 políticos aparentemente contrastantes, haciamos de nuestro pasado un engaño, creer que en el siglo pasado no estabamos "tan mal" es producto de lo que el señor López ha repetido hasta el hartazgo; dividir y conquistar es la clásica maniobra de guerra, eso fue en este caso, aprovachado muy bien por el PRI, ya que al ver a la mitad de la población incrédula de la legalidad y legitimidad del gobierno en turno y a la otra totalmente desilucionada por el triste show de violencia que vivimos, se encargó entonces de hacernos sentir que, si bien, antes no estabamos "tan bien" tampoco estabamos "tan mal" sentir que por desgracia el señor López se encargó de acresentar "en su favor" ya que en ningún momento la preferencia lo puso siquiera cerca del puntero, los ataques constantes por parte de la verdadera oposición se encargaron de hacer que la desconfianza generalizada (heredada del régimen priísta) en las intituciones se viera expresada en, incluso, ver con buenos ojos el regreso a un sistema lleno de corruptelas y falta de credibilidad, que de cualquier manera no tienen (ni habrían tenido) los gobiernos aparentemente opuestos al PRI; lo cierto es que económicamente México es (hasta cierto punto) ejemplo de como pasar por crisis consecutivas sin morir en el intento (otra ves las herencias priístas) ya que en muchas ocaciones lo hemos hecho, si bien es clara la crisis social que se vive, en la cual expresamos nustro deseo de cambio dejando de lado el verdadero sentido de aventura y exploración por el de comodidad y preservación haciendo que, justamente nuestras quejas y denuncias se conviertan en la más tangible realidad... mi más sentidas condolencias a los más de 30 millones de mexicanos que NO votamos por el PRI, la cobarde voluntad de casi 19 millones se ha impuesto =( 

- a la maquinaria del PRI, determinada a volver a Los Pinos desde que "lo sacaron", no podía ganársele con discursos redentoristas, mucho menos con la buena fe y los plantones masivos de sus seguidores… una elección es la guerra, y una guerra se gana con estrategia y con mucha inteligencia, no sólo con buenas intenciones…

… si el Peje decide contender dentro de 6 años, otra vez, tendrá que leer, comprender y poner en práctica "El Arte de la Guerra” (Sun Tzu), cuyo capítulo inicial declara que “el arte de la guerra se basa en el engaño”…

El PRI marco un antes y un después de la sociedad, la cultura y la política mexicana, a peor o mejor. De eso no tengo ninguna duda.

No sé cómo se puede hablar de una "cultura democrática" diferente si precisamente se cometió un fraude electoral dentro de la "alternancia" política. 

Roger Bartra: modernidad y democracia. Uno de los libros obligatorios en mi formación como historiador era EL MODO DE PRODUCCIÓN ASIÁTICO de Roger Bartra, en feliz compañía con la historia de México narrada en términos marxistas por Enrique Semo, ahora como bien observó en su momento José María Espinasa, Bartra se ha tejido una tradición intelectual:no la del marxismo, sino el de la tradición del ensayo de Montaigne. En tiempos pasados en lugar de leer a Bartra, leía VUELTA de Octavio Paz. Esta nota es necesaria, pues en la presentación del ensayo LA HIDRA MEXICANA de Bartra se exige al PRI el examen de conciencia de la que hablaba Paz, un eco secular del cristianismo. Paz en el pasado veía con simpatía a Bartra, un "científico social" haciendo uso de la metáfora para pensar la sociedad y la política. Nos recordaba Paz que las grandes aportaciones a la cultura moderna pasaban por una lectura atenta de los clásicos: Marx, Freud, Einstein, ejercieron esta lectura atenta. La belleza ensayística y la penetrante mirada hacia los usos y costumbres de nuestras formas autoritarias, antimodernas -reflexión que no encontramos en nuestros opinadores formados en las ciencias sociales- emparentan el ensayo de LA HIDRA MEXICANA con nuestra tradición del ensayo político de HORA CUMPLIDA (1929-1985) de Octavio Paz.

Muy buen análisis de el Sr. Bartra, mi única pregunta sería, si el Pri esta emergiendo como una fuerza nuevamente, ¿no será por estos otros tres factores principalmente?, (1) la cultura que no se puede cambiar en 12 años, (2) el dinero que el Pri derrocha endeudando a las entidades donde gobierna y que aprovecha para comprar el voto, en sus estados y en los otros tambien, y (3) la percepción intelectual de amplios grupos academia que tienden a culpar al PAN y las administraciones de la llamada transición, terminando por convencernos a todos que la democracia es algo para lo que no nacimos los mexicanos, y esa es la verdadera victoria del PRI, aquella en la que la decepción de la democracia es la garantía de su retorno, esa victoria cultural es la que nos va a dar en toda ... y yo creo que usted Don Roger ha abonado a esa percepción, sobre todo en su artículo. No dejo de ser su admirador. Saludos

Si como no, problema de percepción ... para repetir como loro las justificaciones del calderonato. Y para nada cuentan los 50 mil muertos y los mas de 50 millones de pobres y la gran corrupción y el gran desgobierno y la repartición de puestos públicos al por mayor para panistas sin ninguna experiencia ... mas lo que se acumule en la semana hasta que termine la agonía del calderonato.

el autor es uno más de los extraviados de la transición...no analiza la cuestión desde el punto de vista de las luchas de clases ni de la lucha general antiimperial.. entiende una democracia abstracta donde sólo caben la derecha y una "izquierda desideologizada que sucumbió por avandonar todo referente ideológico.. se volvieron demócratas sin objetivos...

antiguo régimen? y el autoritarismo derechista no explica la vuelta del PRI?

Son increíbles los malabarismos del autor para buscar por todas partes las razones del inminente regreso al poder del PRI y no mencionar en lo minimo lo que es la razón básica: el pésimo desempeño del PAN y la continuidad de un corrupto sistema de gobierno, durante los casi 12 años "del cambio democrático". 

Letras Libres está a punto de pasar a la historia por su apego incondicional y acrítico al frustrante panismo, como lo fue en su momento Nexos con el frustrante salinismo.

Agudo, penetrante y esclarecedor ensayo sobre nuestra cultura política anclada en los viejos usos y costumbres surgidos del autoritarismo imperante en la era del PRI, que aún siguen vivos y que probablemente resurgirán si ese partido vuelve a la presidencia, como todo parece indicar. No puedo estar más de acuerdo que entre el viejo régimen que no ha muerto y la cultura democrática que apenas despunta, todavía no cuaja entre nosotros (los mexicanos) ésta última, y tampoco se consolida. Me temo que en términos evolutivos quizá tengamos un retroceso, ciertamente imputable a la incapacidad de los gobiernos panistas, a los fracasos y descalabros del PRD y las izquierdas (que ellos mismos se propinaron con AMLO a la cabeza) y a la paciente espera del PRI para recuperar el poder perdido.

¡Siempre ha sido un placer leer a Roger Bartra! Excelente análisis y negro futuro para México el retorno del PRI a Los Pinos.

La de Bartra, la mejor lectura del momento. Su artículo puede encabezar una serie de reflexiones interesantes. Por ejemplo, ¿cuál es la naturaleza íntima del vínculo entre la violencia desatada y el PRI? Existe el vago mito o sentir de que el PRI, quién sabe por qué, pondría fin al caos. Este mito, quizá el más importante, tarde o temprano será utilizado por los analistas de Peña para activar ese voto crédulo, necesario para terminar de ganar las elecciones. 

Enviar un comentario nuevo

Comentar

Si ya eres usuario registrado o crea tu cuenta ahora
To prevent automated spam submissions leave this field empty.
Términos y condiciones de participación