La civilización del espectáculo

La creciente banalización del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la suicida idea de que el único fin de la vida es pasársela bien. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo.

Febrero 2009 | Tags:

Porque otra característica de ella es el empobrecimiento de las ideas como fuerza motora de la vida cultural. Hoy reina la primacía de las imágenes sobre las ideas. Por eso los medios audiovisuales, el cine, la televisión y ahora internet han ido dejando rezagados a los libros, los que, si las predicciones pesimistas de un George Steiner se confirman, pasarán dentro de no mucho tiempo a las catacumbas. (Los amantes de la anacrónica cultura libresca, como yo, no debemos lamentarlo, pues, si así ocurre, esa marginación tal vez tenga un efecto depurador y aniquile toda la literatura del best-seller, de puro entretenimiento y diversión, la literatura justamente llamada basura no sólo por la superficialidad de sus historias y la indigencia de su forma, sino por su carácter efímero, de literatura de actualidad, hecha para ser consumida y desaparecer, como los jabones y las gaseosas.)

El cine, que, por supuesto, fue siempre un arte de entretenimiento, orientado al gran público, tuvo al mismo tiempo, en su seno, a veces como una corriente marginal y algunas veces central, grandes talentos que, pese a las difíciles condiciones en que debieron siempre trabajar los cineastas por razones de presupuesto y dependencia de las grandes productoras, fueron capaces de producir obras de una gran riqueza, profundidad y originalidad, y de inequívoco sello personal. Pero nuestra época, conforme a la inflexible presión de la cultura dominante, que privilegia el ingenio sobre la inteligencia, las imágenes sobre las ideas,
el humor sobre la gravedad, la banalidad sobre lo profundo y lo frívolo sobre lo serio, ya no produce creadores como Ingmar Bergman o Luchino Visconti o Luis Buñuel. ¿A quién corona ícono el cine de nuestros días? A Woody Allen, que es, a un David Lean o un Orson Welles, lo que Andy Warhol a Gauguin o Van Gogh en pintura o un Dario Fo a un Thomas Mann en literatura.

Tampoco es de sorprender que en la era del espectáculo en el cine los efectos especiales hayan pasado a tener un protagonismo que relega a temas, directores, guión y hasta actores a un segundo plano. Se me podría alegar que ello se debe en buena parte a la prodigiosa evolución tecnológica de los últimos años que permite ahora hacer verdaderos milagros en el campo de la simulación y la fantasía visuales. En parte, sin duda. Pero en otra parte, y acaso la principal, se debe a una cultura que propicia el menor esfuerzo intelectual, no preocuparse ni angustiarse ni, en última instancia, pensar, y más bien abandonarse, en actitud pasiva, a lo que el ahora olvidado Marshall McLuhan –pero que, pese a todo lo que pueda reprocharse de exagerado en sus teorías, fue un sagaz profeta del signo que tomaría la cultura de hoy– llamaba “el baño de las imágenes”, esa entrega sumisa a unas emociones y sensaciones desatadas por un bombardeo inusitado y en ocasiones brillantísimo de imágenes que capturan la atención, aunque ellas, por su naturaleza primaria y pasajera, emboten la sensibilidad y el intelecto del público.

En cuanto a las artes plásticas, ellas se adelantaron a todas las otras expresiones de la vida cultural en sentar las bases de la cultura del espectáculo, estableciendo que el arte podía ser juego y diversión y nada más que eso. Desde que Marcel Duchamp, que, qué duda cabe, era un genio, revolucionó los patrones artísticos de Occidente, estableciendo que un excusado era también una obra de arte si así lo decidía el artista, ya todo fue posible en el ámbito de la pintura y escultura, hasta que un millonario pague doce millones y medio de euros por un tiburón preservado en formol en un recipiente de vidrio y que el autor de esa broma, Damien Hirst, sea hoy reverenciado no como el extraordinario vendedor de embaucos que es sino como uno de los grandes artistas de nuestro tiempo. Tal vez lo sea, pero eso no habla bien de él, sino muy mal de nuestro tiempo, un tiempo en el que el juego y la bravata, el gesto provocador y despojado de sentido, bastan a veces, con la complicidad de las mafias que controlan el mercado del arte y los críticos cómplices o papanatas, para coronar falsos prestigios, confiriendo el estatuto de artistas a grandes ilusionistas que ocultan su indigencia y su vacío detrás del embeleco y la supuesta insolencia. Digo “supuesta” porque el excusado de Duchamp tenía al menos la virtud de la provocación. Pero en nuestros días, en que lo que se espera de los artistas no es el talento, ni la destreza, sino la bravata y el desplante, sus atrevimientos no son más que las máscaras de un nuevo conformismo. Lo que era antes revolucionario se ha vuelto moda, pasatiempo, juego, un ácido sutil que desnaturaliza el quehacer artístico y lo vuelve una función de Gran Guiñol. En las artes plásticas la frivolización ha llegado a extremos alarmantes. La desaparición de mínimos consensos sobre los valores estéticos hace que en la actualidad todo sea permitido. En ese ámbito la confusión reina y reinará por mucho tiempo, pues ya no es posible discernir con una cierta objetividad qué es tener talento o carecer de él, qué es bello y qué es feo, qué obra representa algo nuevo y durable y cuál no es más que un fuego fatuo. Esa confusión ha convertido el mundo de las artes plásticas en un carnaval donde genuinos creadores y vivillos y embusteros andan revueltos y es a menudo muy difícil diferenciarlos. Inquietante anticipo de los abismos a que puede llegar una cultura que sacrifica toda otra motivación y designio a la de entretener y divertir.

En la civilización del espectáculo la política ha experimentado una banalización acaso más pronunciada que la literatura, el cine y las artes plásticas, lo que significa que en ella la publicidad y sus eslóganes, lugares comunes, frivolidades y tics, ocupan casi enteramente el quehacer que antes estaba dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas. El político de nuestros días, si quiere conservar su popularidad, está obligado a dar una atención primordial al gesto y a la forma de sus presentaciones, que importan más que sus valores, convicciones y principios.

Cuidar de las arrugas, la calvicie, las canas, las monturas de la nariz y el brillo de la dentadura, así como del atuendo, vale tanto, y a veces más, que explicar lo que el político se propone hacer o deshacer a la hora de gobernar. La entrada de la modelo y cantante Carla Bruni al Palacio del Elíseo como Madame Sarkozy, y el fuego de artificio mediático que trajo consigo y que aún no cesa, muestra cómo ni siquiera Francia, el país que se preciaba de mantener viva la vieja tradición de la política como quehacer intelectual, de cotejo de doctrinas e ideas, ha podido resistir y ha sucumbido también a la frivolidad universalmente imperante.

(Entre paréntesis, tal vez convendría dar alguna precisión sobre lo que entiendo por frivolidad. El diccionario llama frívolo a lo ligero, veleidoso e insustancial, pero nuestra época ha dado a esa manera de ser una connotación más compleja. La frivolidad consiste en tener una tabla de valores invertida o desequilibrada en la que la forma importa más que el contenido, la apariencia más que la esencia y en la que el gesto y el desplante –la representación– hacen las veces de sentimientos e ideas. En una novela que yo admiro, Tirant lo Blanc, una señora da una bofetada a su hijo, un niñito recién nacido, para que llore por la partida de su padre a Jerusalén. Nosotros los lectores nos reímos, divertidos con ese disparate, como si las lágrimas que le arranca esa bofetada a esa pobre criatura pudieran ser confundidas con el sentimiento de tristeza. Pero ni esa dama ni los personajes que contemplan aquella escena se ríen porque para ellos el llanto –es decir la pura forma– es la tristeza. Y no hay otra manera de estar triste que llorando –“derramando vivas lágrimas”, dice la novela– pues en ese mundo formal es la forma la que cuenta, a cuyo servicio están los contenidos de los actos. Eso es la frivolidad, una manera de entender el mundo, la vida, según la cual todo es apariencia, es decir teatro, es decir juego y diversión.)

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Comentarios (64)

Mostrando 1 - 50 de 64 comentarios.

Es claro que repetir tanto: "no digo que esté mal, sólo menciono que lo es", es muestra de que esta totalmente en contra. Menos mal que lo apoyo.

Vargas Llosa el "Adorno" Latinoamericano, a propósito ¿donde estan las referencias y citas a todo lo que afirma?, por que a punta de "ad autoritatem" (por que lo digo yo) no las vamos a ganar todas doctor...

Quizá porque cuándo alguien hace un ensayo como el que quieres tú, suele citar a Vargas Llosa...

sera porque acabas de leer un fragmento de un ensayo? ....

Pues apenas a 5 años de escrita su reseña, el señor Vargas se ha tenido que comer sus palabras con sus desafortunadas declaraciones sobre el gobierno en México.

creo yo que es importante dar a conocer las caracteristicas actuales de nuestra sociedad, tan proclive al  cambio constante  y a la  transformacion, por que de alguna manera ilustra tendencias y manias que cada ves se hacen mas comunes. El hecho de que la sociedad este un proceso constante de cambio no quiere decir que sea malo, pero, es innegable que en este proceso se esta dejando de lado la cultura (la de antaño) y actividades relacionas a esto anterior y que por cierto en esta sociedad no se siente por la superficialidad de las actividades cotidianasy por la falta de reflexion.

 

Sí pués. Cada día crece mi temor de si no hago el ridículo monumental leyendo los clásicos, disfrutando buena música clásica, o manteniendo una actitud crítica para con la sociedad y sus incoherencias. Más de una vez he sido llamado amargado por mi discurso de descontento amplio, pero es cierto, me amarga la vida la sociedad que me rodea, con sus bajezas y poses estúpidas, y su liberalidad proclive a la banalidad de las cosas, incluso de los sentimientos. En la obra teatral, Ojos bonitos, cuadros feos, en el capítulo IV, Eduardo Zanelli llega a una conclusión acerca de su inteligencia: Sólo me sirvió para percatarme que vivo rodeado de imbéciles; esa sería la mejor revelación de cuanto he observado de la sociedad que gravita alrededor mío.

Gracias Mario por ayudar a abrirle los ojos a esta nueva generación.

Excelente, deberia ser obligatorio leer este articulo en las Universidades y colegios. De veraz que no me esperaba este contenido, pues el titulo me era un poco confuso, pero me encanto. Es muy cierto, es una verdad que a veces queremos esconder.

lean a guy debord señores...año 1967....

Vargas hablando del abaratamiento de la cultura... 

acá está Debord para los interesados http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf

      

 

 

 

        leo me canso,leo me canso y digo:por qué se endilgan adjetivos que parecen ofensivos?un libro se goza y se suma y ya...ya vendrá otro de un modo mejor,tal vez más penetrante y de otro autor...y ya...qué es lo que importa?recoger para hacer...pero decir...eso que se dice del autor qué es?hay inteligencia y buena escritura,pudo decir más?irrita a quién?no a mi,por qué?respóndase el lector

Atlachinoli  es Aguaquemada en nahuatl y significa energía o poder en el ritual de Temazcalli, y es para desear Salud y armonía en todas sus relaciones, además así fue como Fuentes tituló una colección de cuentos donde no se encuentra el de "las buenas conciencias" (novela breve) algo así como su "retrato del artista adolescente" que cronógicamente es anterior a "la región más transparente" con la que bien se aplica el criterio vargasllosiano de creación del personaje, tal como lo hizo en "la historia del deocidio" con García Marquez hasta "Cien años de soledad". Ahora para quien quiera leer una gran epopéyica y odiseaica novela les recomiendo "La Guerra del Fin del Mundo" y ya que el mundo no se destruyó en el siglo XIX ni en el XX, y espero que este nuevo siglo de "la sociedad del espectáculo" continúe, me permitiré volver a leer la espectacular obra de Mario Vargas Llosa.  Grs Letras libres.

 

Soy mexicano de 60, a los quince leí La ciudad ... y La casa..., luego en los 70s Los Jefes y los anteriores y posteriores que sacaron los del bom, y mis preferidos eran Cortazar con su Rayuela y Gabriel con Cien años, pero reconozco por mi nacionalidad, que Fuentes se convirtió hasta hace casi un año, en el principal exponente intelectual y literario de nuestra generación, ahora creo que Don Mario Vargas Llosa es el único que nos queda activo de esta generación, que como dice Don Javier Sicilia, al que también le pongo el Don aunque sea menor que yo, por señalar al moderno "patibulo del internet" cosa que no se si Don Mario trate, porque aún no he leído este último libro, pero reconozco que aquella tesis que sobre la genealogía de la novela y los personajes del autor de Cien años, me hizo reconocer a Mario Vargas Losa como ahora el Nobel lo hizo, como un ser humano extraordinario y con autoridad moral, para ser también, aunque sea incaperuano, un mexicanísimo Hueytlatoani, al que nunca le afectarán las críticas de quienes le desconocen.

Atlachinoli Don Mario

Un mundo que por llenar sus manos y darle rienda suelta a su frivolidad pierde la riqueza de su corazón y su razón. Gran radiografía de nuestros tiempos la que articula Vargas Llosa. Queda poco por o añadir pero sí mucho por reflexionar y discernir en la vida de cada día!

Gracias Maestro ¡ cómo se echa de menos un Texto como el suyo en esto tiempos ! Que no me tenga que remontar a principios del siglo XX o a siglos atrás para beber de las mieles del Humanismo .

Saludos desde Guatemala.  Tuve la oportunidad de ver la entrevista que diera el autor a CNN y creo que su percepción del fenómeno de trivialización es acusioso y correcto. Instaría a quienes lo tengan enfrente a que se autoevalúen sobre que tan involucrados están dentro de esa tendencia. Digo esto porque muchas veces pasa desapercibido y cuando nos damos cuenta estamos inmersos en ello, y hasta aplaudiendo la invasión cultural de los mas desarrollados. El resumen EXCELENTE, gracias.

Parece sermón... jaja

De cualquier forma si te resulta indignante u ofensivo no es culpa del autor sino por la falta de solidez de tus convicciones.

Es una pena que quienes comentan el artículo de Vargas Llosa, ponen más atención a una presunta soberbia del escritor que al mensaje de fondo que intenta compartir. Típica falacia ad hominem. Está claro que la propuesta de fondo se reduce a lo siguiente: no es un error contagiarse por la cultura del entretenimiento, el error es verla como un fin en la vida. 

Excelente artículo, y bien por Vargas Llosa. 

Que alguien lea "El Hombre Light" del psiquiatra Enrique Rojas, se parece mucho a este libro

La obra del siquiatra Enrique Rojas es un plausible intento por conseguir desterrar la frivolidad y ponerse como meta los temas trascendentes, importantes para el desarrollo de sociedades que aun no han alcanzado su pleno auge.  Sin embargo, penosmente, el siquiatra no controla el manejo de los momentos, se le escapan de las manos las precisiones que deberían redondear una faena.  No se la edad del autor, si fuese joven, tiene un interesante plazo para conseguir la maduración y sus obras pueden alcanzar el resultado que desea.  Hay que darle ánimo y esperar resultados.

Lo cierto es que es un tema que mucho se toca, pero que poco hace para apretar el deseo del autor. Vargas Llosa desmuestra una nostalgia que se logra entender, que te dice lo que pasa en la cultura polular. Lo que le sobra a toda esta conclusión es una soberbia altiva y algo de cinismo. No puedo negar que se desarrolló en tiempos mejores que éste, y eso le de ventaja para comparar y abominar nuestra sociedad, sin embargo, tiene la desdicha de echar la culpa a todo hombre que pise tierra en este momento, menos él. Haber ganado el nobel no hace perfecto a nadie, recuérdenlo.

A Vargas Llosa el Premio Nobel le ha caído muy mal. El hombre ya se siente un Dios del Olimpo y ha perdido toda perspectiva cuerda del pasado y futuro de la humanidad. El poder (o en este caso la fama del Nobel y la fortuna) corrompe la mente, lo estamos viendo en él.

Completamente de acuerdo contigo.

Los Stones? actualizate maestro!!!

Llevo dos capítulos, y ya me ha indignado unas cuantas veces, sinceramente, coincido en que me resulta reaccionario, aún cuando en unas cuantas cosas coincido. Cuando afirma que hay muy poca gente que no tenga necesidad de tener creencias religiosas que den sentido a su vida, y esas pocas es porque lo obtienen de la Cultura con mayúsculas, me parece que sólo consigue ver el mundo desde su propia óptica: los demás somos seres angustiados y sin razón de vivir, según él. Y qué quieres que te diga, parece que, finalmente, sólo tienen derecho a disfrutar de la Cultura los intelectuales como él, el resto de la humanidad no es capaz de producir nada bueno ni de discriminar entre la basura -o simple entretenimiento sin pretensiones- de lo que aporta algo, esos valores que Llosa, me temo, no considera tales si se salen de su línea propia. Sólo él es culto, inteligente, razonable, religioso y bueno. Quizá prefería aquellos tiempos en que el común de los mortales no tenía acceso a un libro ni a una obra de teatro, total, para qué, no lo iban a entender... 

Totalmente de acuerdo contigo amigo: Vargas LLosa ya se salió de  la realidad. El Premio Nobel ya lo volvió imbécil. Se cree ahora SUPERIOR a los mortales. Se cree un DIOS DEL OLIMPO CULTURAL, y todos los demás, somos un populacho  que sólo busca divertirse a lo bruto, sin concedernos ninguna inteligencia. Sólo ÉL es inteligente y cullto, los demas: una bola de tontos mediocres. El anhela el pasado. Sería feliz si la humanidad se hubiera quedado allá por siempre, en aquél "mundo perfecto", donde los CULTOS enseñaban el camino al pueblo. Pero que bajo ha caído Vargas LLosa con esa forma tan OBTUSA de pensar. Lástima.

Me parece que usted no entendió el artículo. Vargas Llosa está a años luz de parecer tener una mente obtusa. Más bien es el lamento de alguien que apuesta por la mejor versión del ser humano.

Me parece que no entendio, le sugiero que lo vueva a leer,si es posible acompañado por un tutor.

Actualizcese don mario... eso de que todo pasado fué mejor ya suena a cliché. si no le damos tanta importancia a escritores y filosofos es por que también el conocimiento y las ideas se rigen por modas. en materia social y de humanidades no hay nada que nos puedan aportar, y en cuestiones de desarrollo tecnológico, pues gracias a ese consumismo, sus cientificos adorados comen. 

 

Los escritores ya me producen bostezos.

La prueba del sazón se encuentra en la sopa, y este caballero... ¡nos ha servido un plato completo! Una ilustración más acertada de la pobreza de estos tiempos no se puede encontrar.

Claro ejemplo de lo que intenta transmitir Don Mario, ahora la gente tampoco lee a profundidad un artículo y ni siquiera hacen el esfuerzo de entenderlo.

Los valores es algo que nunca pasan de moda y mucho menos la filosofía que es la raíz de la ciencia misma.

 

Saludos!!!

Me gusta mucho el libro .Vargas Llosa nos hace reflexionar sobre la necesidad de valores y espiritualidad en la sociedad moderna. Sabe expresar sus sentimientos en esa nostalgia por todo aquello que siente que se esta perdiendo en el mundo actual

hoy en dia se busca lo facil, lo se piensa en el futuro incluso el pasado se olvida rapido, pasamos la vida buscando placeres efimeros que llene esos huecos, que nadie podra llegar ese sin sabor que nos deja o ser muy pobres o muy ricos, muy pobres porque no podremos comprar cosas inutiles pero que llenan nuestras casas y nos hacen sentir temporalmente bien y muy ricos porque no encontramos sentido a la vida ya lo tenemos todo y no nos falta nada mejor obtemos por el suicidio, y es asi los ricos quieren ser pobres y los pobres ricos entrando en un circulo vicioso que nos obliga a ser de una u otra clase pues no podremos ser neutrales pues un lazo que no vemos nos ahorcara lentamente y caemos en las drogas, alucinogenos o narcoticos que nos vuelven presos del mundo no nos permite ser libre y nos amarra una bola a nuestros pies para caminar por ella por el resto de nuestra existencia en este planeta hostil y lleno de trampas en las cuales caeremos de una u otra manera.

Ya Octavio Paz lo comentaba, en las actuales democracias capitalistas: A mayor riqueza material, mayor pobreza espiritual. La conversion de la persona en objeto mercantil.

Ya lo comentaba Paz, que en las actules democracis capitalistas: A mayor riqueza material, mayor pobreza espiritual. La conversion de la persona en objeto mercantil.

Jaja toda la vida ha existido la pobreza espiritual. Un claro ejemplo es la prostitución, que tiene cientos de años de existencia: la mujer convertida en objeto mercantil. Me rio de que creas que todo lo que dice Mario creas que tenga una relación con las democracias capitalista. Cuando ya existía años atrás.

Precisamente, la prostitución en la antiguedad tenía un alto contenido religioso y mítico.

Muy de acuerdo contigo Augusto. Parece que hay gente que siempre quiere echarle la culpa a algo, en este caso a su regimen político/económico. Podría pensarse que creen que su pobreza espiritual es culpa de algo que ellos no pueden controlar. El artículo hace una buena observación, tener una riqueza espiritual es un proceso que conlleva una reflexión y pensamiento profundo.

Sr. Esteban, curiosamente, su segundo argumento contradice a su primer argumento; lo que ocaciona que de alguna forma coincidamos. Saludos.

Un tema ya muy discutido. Cierto: todo acto humano es un acto cultural. Distinguir entre esos actos o esa obras es precisamente lo que requiere de una forma de "medir". Hay actos y obras que deben distinguirse de un propio grupo o de entre grupos; así ha sido en la historia humana, y en nuestra observación hemos logrado diferenciar la obra espontánea, que resulta de los usos y costumbres, de aquella que constituye un acto deliberado, de conciencia.

Dirían lo mismo del libro Justine del Marqués de Sade en plena revolución francesa. Vargas Llosa es un dinosaurio, y no alcanzó a actualizarse a las tendencias, esa imposibilidad lo lleva a escribir como todo tiempo pasado fué mejor...

Es un viejo sabio y un escritor talentosísimo y juicioso de gran referencia.

Así como hay una banalización de la cultura, creo que hay una proliferación de la misma, yo me deleito con la posibilidad de adquirir libros virtuales de calidad, intercambiar ideas interesantes en blogs y conocer más sobre el mundo. Es una elección tomar la anestesia de lo banal o no. Además de la publicidad, existen medios que nos permiten cuestionarla, compararla y discernir. O es un eufemismo decir que todos somos iguales y tenemos las mismas capacidades?

 

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.

Sócrates

Filósofo griego (470 AC-399 AC)

 

Que no este articulo ya había sido publicado en el número 122 del año 2009. ¿Por qué lo esta repitiendo?

Vargas Llosa habla de Guy Debord (y antes de él, de otros teóricos de la cultura que lo precedieron) en su ensayo, y avisa sobre la diferencia del enfoque: el de Debord es marxista (por lo tanto, centrada en los modos de producción y el consumo que deviene en alienante), y el suyo se ciñe al ámbito de la cultura, “entendida no como un mero epifenómeno de la vida económica y social sino como realidad autónoma, hecha de ideas, valores estéticos y éticos y obras de arte y literarias que interactúan con el resto de la vida social…”

Esta vez Llosa ha devuelto mi entusiasmo por su trabajo, despues de varios intentos de poder terminar de leer algunas de sus obras terminaba por abandonarla en las primeras paginas, pero parece que este si me llevara hasta la ultima pagina, aunque tambien cabe decir que el hace una recopilacion digerible tambien de otros filosofos que ya han venido trabajando el tema..pero aun asi , esta bien que le de un nuevo aire a este tema tan importante .

El libro completo (El de Debord: La Sociedad del Espectáculo) lo pueden encontrar en el Archivo Situacionista Hispano (ASH), en:
http://www.sindominio.net/ash/espect.htm

Importante que una sola golondrina trate de aclamar el verano que no existe,existe el invierno,agua y más agua fangosa, senegales imposibles y pantanos sin confines en la conciencia inverida de esa cosa que es el hombre. La civilización occidental y cristiana ha muerto.

Aun no he leido el libro de vargas llosa en total, puedo ofrecer que este tema no es nuevo, obviamente no solo encontrado en debord, pero sobretodo es un tema de Romanticismo/Neo-platonismo que funciona con la idea de que ahora vivimos en un mundo caido, cuando lo comparamos con algun tiempo anterior (mitico), cuando todo funcionaba con harmonia y orden.  William Wordsworth, en su "preface to the second edition of the lyrical ballads," de 1800, analyzo el mismo asunto, en una era mucho mas sencillo que nuestra. Hay algo medio reaccionario de este tema; representa un deseo por un mundo de orden.  Pero no hay tal cosa, y el mundo es como siempre lo que hagamos de el.... (perdon mi espanol chueco, soy gringo;b)

Me parece que tocas un punto crítico, Joseph, cuando sugieres que hay algo de reaccionario en el texto de Vargas Llosa; pero me parece también que es equiparable al punto que toca el mismo Vargas Llosa cuando sugiere que la democratización de la cultura nos ha conducido a la cultura del espectáculo. Las líneas divisorias son tan sutiles e intrincadas que es difícil distinguir cuando está pisando uno de un lado o de otro.

Lo que sí me parece claro es que no hay vuelta atrás. La solución, por llamarle de alguna manera; en que nosotros, mortales comunes y corrientes, podamos comentar y ponerle o quitarle estrellitas a un artículo como este, o como cualquier otro, para que otro mortal venga y nos permita influenciarlo, o nos ignore.

 

e sensacionalismo fue un igrediente que los medios han sabido aprovechar para conevrtir toda cosa en mercancia, aqui hay muchos que quieren justificaro, pero seria bueno que ya empiezen a usa el sentido logico antes que la emocion para debatir.

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