La civilización del espectáculo

La creciente banalización del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la suicida idea de que el único fin de la vida es pasársela bien. Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo.

Febrero 2009 | Tags:

La literatura light, como el cine light y el arte light, da la impresión cómoda al lector, y al espectador, de ser culto, revolucionario, moderno, y de estar a la vanguardia, con el mínimo esfuerzo intelectual. De este modo, esa cultura que se pretende avanzada y rupturista, en verdad propaga el conformismo a través de sus manifestaciones peores: la complacencia y la autosatisfacción.

En la civilización del espectáculo es normal y casi obligatorio que la cocina y la moda ocupen buena parte de las secciones dedicadas a la cultura y que los “chefs” y los “modistos” y “modistas” tengan en nuestros días el protagonismo que antes tenían los científicos, los compositores y los filósofos. Los hornillos y los fogones y las pasarelas se confunden dentro de las coordenadas culturales de la época con los libros, los conciertos, los laboratorios y las óperas, así como las estrellas de la televisión ejercen una influencia sobre las costumbres, los gustos y las modas que antes tenían los profesores, los pensadores y (antes todavía) los teólogos. Hace medio siglo, probablemente en Estados Unidos era un Edmund Wilson, en sus artículos de The New Yorker o The New Republic, quien decidía el fracaso o el éxito de un libro de poemas, una novela o un ensayo. Hoy son los programas televisivos de Oprah Winfrey. No digo que esté mal que sea así. Digo simplemente que es así.

El vacío dejado por la desaparición de la crítica ha permitido que, insensiblemente, lo haya llenado la publicidad, convirtiéndose esta en nuestros días no sólo en parte constitutiva de la vida cultural sino en su vector determinante. La publicidad ejerce una influencia decisiva en los gustos, la sensibilidad, la imaginación y las costumbres y de este modo la función que antes tenían, en este campo, los sistemas filosóficos, las creencias religiosas, las ideologías y doctrinas y aquellos mentores que en Francia se conocía como los mandarines de una época, hoy la cumplen los anónimos “creativos” de las agencias publicitarias. Era en cierta forma obligatorio que así ocurriera a partir del momento en que la obra literaria y artística pasó a ser considerada un producto comercial que jugaba su supervivencia o su extinción nada más y nada menos que en los vaivenes del mercado. Cuando una cultura ha relegado al desván de las cosas pasadas de moda el ejercicio de pensar y sustituido las ideas por las imágenes, los productos literarios y artísticos pasan a ser promovidos, y aceptados o rechazados, por las técnicas publicitarias y los reflejos condicionados en un público que carece de defensas intelectuales y sensibles para detectar los contrabandos y las extorsiones de que es víctima. Por ese camino, los esperpentos indumentarios que un John Galliano hace desfilar en las pasarelas de París o los experimentos de la nouvelle cuisine alcanzan el estatuto de ciudadanos honorarios de la alta cultura.

Este estado de cosas ha impulsado la exaltación de la música hasta convertirla en el signo de identidad de las nuevas generaciones en el mundo entero. Las bandas y los cantantes de moda congregan multitudes que desbordan todos los escenarios en conciertos que son, como las fiestas paganas dionisíacas que en la Grecia clásica celebraban la irracionalidad, ceremonias colectivas de desenfreno y catarsis, de culto a los instintos, las pasiones y la sinrazón. No es forzado equiparar estas celebraciones a las grandes festividades populares de índole religiosa de antaño: en ellas se vuelca, secularizado, ese espíritu religioso que, en sintonía con el sesgo vocacional de la época, ha reemplazado la liturgia y los catecismos de las religiones tradicionales por esas manifestaciones de misticismo musical en las que, al compás de unas voces e instrumentos enardecidos que los parlantes amplifican hasta lo inaudito, el individuo se desindividualiza, se vuelve masa y de una inconsciente manera regresa a los tiempos primitivos de la magia y la tribu. Ese es el modo contemporáneo, mucho más divertido por cierto, de alcanzar aquel éxtasis que Santa Teresa o San Juan de la Cruz alcanzaban a través del ascetismo y la fe. En el concierto multitudinario los jóvenes de hoy comulgan, se confiesan, se redimen, se realizan y gozan de esa manera intensa y elemental que es el olvido de sí mismos.

La masificación es otro dato, junto con la frivolidad, de la cultura de nuestro tiempo. En este los deportes han alcanzado una importancia que en el pasado sólo tuvieron en la antigua Grecia. Para Platón, Sócrates, Aristóteles y demás frecuentadores de la Academia, el cultivo del cuerpo era simultáneo y complementario del cultivo del espíritu, pues se creía que ambos se enriquecían mutuamente. La diferencia con nuestra época es que ahora, por lo general, la práctica de los deportes se hace a expensas y en lugar del trabajo intelectual. Entre los deportes, ninguno descuella tanto como el futbol, fenómeno de masas que, al igual que los conciertos de música moderna, congrega muchedumbres y las enardece más que ninguna otra movilización ciudadana: mítines políticos, procesiones religiosas o convocatorias cívicas. Un partido de futbol puede ser desde luego para los aficionados –y yo soy uno de ellos– un espectáculo estupendo, de destreza y armonía del conjunto y de lucimiento individual que entusiasma y subyuga al espectador. Pero, en nuestros días, los grandes partidos de futbol sirven sobre todo, como los circos romanos, de pretexto y desahogo de lo irracional, de regresión del individuo a la condición de parte de la tribu, de pieza gregaria, en la que, amparado en el anonimato cálido e impersonal de la tribuna, da rienda suelta a sus instintos agresivos de rechazo del otro, de conquista y aniquilación simbólica (y a veces real) del adversario. Las famosas “barras bravas” de ciertos clubes y los estragos que han provocado con sus entreveros homicidas, incendios de tribunas y decenas de víctimas muestra cómo en muchos casos no es la práctica de un deporte lo que imanta a tantos hinchas –casi siempre varones aunque cada vez haya más mujeres que frecuenten los estadios– a las canchas, sino un espectáculo que desencadena en el individuo instintos y pulsiones irracionales que le permiten renunciar a su condición civilizada y conducirse, a lo largo de un partido, como miembro de la horda primitiva.

Paradójicamente, el fenómeno de la masificación es paralelo al de la extensión del consumo de drogas a todos los niveles de la pirámide social. Desde luego que el uso de estupefacientes tiene una antigua tradición en Occidente, pero hasta hace relativamente poco tiempo era práctica casi exclusiva de las élites y de sectores reducidos y marginales, como los círculos bohemios, literarios y artísticos, en los que, en el siglo XIX, las flores artificiales tuvieron cultores tan respetables como Charles Baudelaire y Thomas de Quincey.

En la actualidad, la generalización del uso de las drogas no es nada semejante, no responde a la exploración de nuevas sensaciones o visiones emprendida con propósitos artísticos o científicos. Ni es una manifestación de rebeldía contra las normas establecidas por seres inconformes, empeñados en adoptar formas alternativas de existencia. En nuestros días el consumo masivo de mariguana, cocaína, éxtasis, crack, heroína, etcétera, responde a un entorno cultural que empuja a hombres y mujeres a la busca de placeres fáciles y rápidos, que los inmunicen contra la preocupación y la responsabilidad, al encuentro consigo mismo a través de la reflexión y la introspección, actividades eminentemente intelectuales que repelen a la cultura frívola, porque las considera aburridas. Es para huir del vacío y de la angustia que provoca el sentirse libre y obligado a tomar decisiones como qué hacer de sí mismo y del mundo que nos rodea –sobre todo si este enfrenta desafíos y dramas– lo que atiza esa necesidad de distracción que es el motor de la civilización en que vivimos. Para millones de personas las drogas sirven hoy, como las religiones y la alta cultura ayer, para aplacar las dudas y perplejidades sobre la condición humana, la vida, la muerte, el más allá, el sentido o sinsentido de la existencia. Ellas, en la exaltación y euforia o serenidad artificiales que producen, confieren la momentánea seguridad de estar a salvo, redimido y feliz. Se trata de una ficción, no benigna sino maligna en este caso, que aísla al individuo y que sólo en apariencia lo libera de problemas, responsabilidades y angustias. Porque al final todo ello volverá a hacer presa de él, exigiéndole cada vez dosis mayores de aturdimiento y sobreexcitación que en vez de llenar profundizarán su vacío espiritual.

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Comentarios (58)

Mostrando 1 - 50 de 58 comentarios.

Pues apenas a 5 años de escrita su reseña, el señor Vargas se ha tenido que comer sus palabras con sus desafortunadas declaraciones sobre el gobierno en México.

creo yo que es importante dar a conocer las caracteristicas actuales de nuestra sociedad, tan proclive al  cambio constante  y a la  transformacion, por que de alguna manera ilustra tendencias y manias que cada ves se hacen mas comunes. El hecho de que la sociedad este un proceso constante de cambio no quiere decir que sea malo, pero, es innegable que en este proceso se esta dejando de lado la cultura (la de antaño) y actividades relacionas a esto anterior y que por cierto en esta sociedad no se siente por la superficialidad de las actividades cotidianasy por la falta de reflexion.

 

Sí pués. Cada día crece mi temor de si no hago el ridículo monumental leyendo los clásicos, disfrutando buena música clásica, o manteniendo una actitud crítica para con la sociedad y sus incoherencias. Más de una vez he sido llamado amargado por mi discurso de descontento amplio, pero es cierto, me amarga la vida la sociedad que me rodea, con sus bajezas y poses estúpidas, y su liberalidad proclive a la banalidad de las cosas, incluso de los sentimientos. En la obra teatral, Ojos bonitos, cuadros feos, en el capítulo IV, Eduardo Zanelli llega a una conclusión acerca de su inteligencia: Sólo me sirvió para percatarme que vivo rodeado de imbéciles; esa sería la mejor revelación de cuanto he observado de la sociedad que gravita alrededor mío.

Gracias Mario por ayudar a abrirle los ojos a esta nueva generación.

Excelente, deberia ser obligatorio leer este articulo en las Universidades y colegios. De veraz que no me esperaba este contenido, pues el titulo me era un poco confuso, pero me encanto. Es muy cierto, es una verdad que a veces queremos esconder.

lean a guy debord señores...año 1967....

Vargas hablando del abaratamiento de la cultura... 

acá está Debord para los interesados http://criticasocial.cl/pdflibro/sociedadespec.pdf

      

 

 

 

        leo me canso,leo me canso y digo:por qué se endilgan adjetivos que parecen ofensivos?un libro se goza y se suma y ya...ya vendrá otro de un modo mejor,tal vez más penetrante y de otro autor...y ya...qué es lo que importa?recoger para hacer...pero decir...eso que se dice del autor qué es?hay inteligencia y buena escritura,pudo decir más?irrita a quién?no a mi,por qué?respóndase el lector

Atlachinoli  es Aguaquemada en nahuatl y significa energía o poder en el ritual de Temazcalli, y es para desear Salud y armonía en todas sus relaciones, además así fue como Fuentes tituló una colección de cuentos donde no se encuentra el de "las buenas conciencias" (novela breve) algo así como su "retrato del artista adolescente" que cronógicamente es anterior a "la región más transparente" con la que bien se aplica el criterio vargasllosiano de creación del personaje, tal como lo hizo en "la historia del deocidio" con García Marquez hasta "Cien años de soledad". Ahora para quien quiera leer una gran epopéyica y odiseaica novela les recomiendo "La Guerra del Fin del Mundo" y ya que el mundo no se destruyó en el siglo XIX ni en el XX, y espero que este nuevo siglo de "la sociedad del espectáculo" continúe, me permitiré volver a leer la espectacular obra de Mario Vargas Llosa.  Grs Letras libres.

 

Soy mexicano de 60, a los quince leí La ciudad ... y La casa..., luego en los 70s Los Jefes y los anteriores y posteriores que sacaron los del bom, y mis preferidos eran Cortazar con su Rayuela y Gabriel con Cien años, pero reconozco por mi nacionalidad, que Fuentes se convirtió hasta hace casi un año, en el principal exponente intelectual y literario de nuestra generación, ahora creo que Don Mario Vargas Llosa es el único que nos queda activo de esta generación, que como dice Don Javier Sicilia, al que también le pongo el Don aunque sea menor que yo, por señalar al moderno "patibulo del internet" cosa que no se si Don Mario trate, porque aún no he leído este último libro, pero reconozco que aquella tesis que sobre la genealogía de la novela y los personajes del autor de Cien años, me hizo reconocer a Mario Vargas Losa como ahora el Nobel lo hizo, como un ser humano extraordinario y con autoridad moral, para ser también, aunque sea incaperuano, un mexicanísimo Hueytlatoani, al que nunca le afectarán las críticas de quienes le desconocen.

Atlachinoli Don Mario

Un mundo que por llenar sus manos y darle rienda suelta a su frivolidad pierde la riqueza de su corazón y su razón. Gran radiografía de nuestros tiempos la que articula Vargas Llosa. Queda poco por o añadir pero sí mucho por reflexionar y discernir en la vida de cada día!

Gracias Maestro ¡ cómo se echa de menos un Texto como el suyo en esto tiempos ! Que no me tenga que remontar a principios del siglo XX o a siglos atrás para beber de las mieles del Humanismo .

Saludos desde Guatemala.  Tuve la oportunidad de ver la entrevista que diera el autor a CNN y creo que su percepción del fenómeno de trivialización es acusioso y correcto. Instaría a quienes lo tengan enfrente a que se autoevalúen sobre que tan involucrados están dentro de esa tendencia. Digo esto porque muchas veces pasa desapercibido y cuando nos damos cuenta estamos inmersos en ello, y hasta aplaudiendo la invasión cultural de los mas desarrollados. El resumen EXCELENTE, gracias.

Parece sermón... jaja

De cualquier forma si te resulta indignante u ofensivo no es culpa del autor sino por la falta de solidez de tus convicciones.

Es una pena que quienes comentan el artículo de Vargas Llosa, ponen más atención a una presunta soberbia del escritor que al mensaje de fondo que intenta compartir. Típica falacia ad hominem. Está claro que la propuesta de fondo se reduce a lo siguiente: no es un error contagiarse por la cultura del entretenimiento, el error es verla como un fin en la vida. 

Excelente artículo, y bien por Vargas Llosa. 

Que alguien lea "El Hombre Light" del psiquiatra Enrique Rojas, se parece mucho a este libro

La obra del siquiatra Enrique Rojas es un plausible intento por conseguir desterrar la frivolidad y ponerse como meta los temas trascendentes, importantes para el desarrollo de sociedades que aun no han alcanzado su pleno auge.  Sin embargo, penosmente, el siquiatra no controla el manejo de los momentos, se le escapan de las manos las precisiones que deberían redondear una faena.  No se la edad del autor, si fuese joven, tiene un interesante plazo para conseguir la maduración y sus obras pueden alcanzar el resultado que desea.  Hay que darle ánimo y esperar resultados.

Lo cierto es que es un tema que mucho se toca, pero que poco hace para apretar el deseo del autor. Vargas Llosa desmuestra una nostalgia que se logra entender, que te dice lo que pasa en la cultura polular. Lo que le sobra a toda esta conclusión es una soberbia altiva y algo de cinismo. No puedo negar que se desarrolló en tiempos mejores que éste, y eso le de ventaja para comparar y abominar nuestra sociedad, sin embargo, tiene la desdicha de echar la culpa a todo hombre que pise tierra en este momento, menos él. Haber ganado el nobel no hace perfecto a nadie, recuérdenlo.

A Vargas Llosa el Premio Nobel le ha caído muy mal. El hombre ya se siente un Dios del Olimpo y ha perdido toda perspectiva cuerda del pasado y futuro de la humanidad. El poder (o en este caso la fama del Nobel y la fortuna) corrompe la mente, lo estamos viendo en él.

Completamente de acuerdo contigo.

Los Stones? actualizate maestro!!!

Llevo dos capítulos, y ya me ha indignado unas cuantas veces, sinceramente, coincido en que me resulta reaccionario, aún cuando en unas cuantas cosas coincido. Cuando afirma que hay muy poca gente que no tenga necesidad de tener creencias religiosas que den sentido a su vida, y esas pocas es porque lo obtienen de la Cultura con mayúsculas, me parece que sólo consigue ver el mundo desde su propia óptica: los demás somos seres angustiados y sin razón de vivir, según él. Y qué quieres que te diga, parece que, finalmente, sólo tienen derecho a disfrutar de la Cultura los intelectuales como él, el resto de la humanidad no es capaz de producir nada bueno ni de discriminar entre la basura -o simple entretenimiento sin pretensiones- de lo que aporta algo, esos valores que Llosa, me temo, no considera tales si se salen de su línea propia. Sólo él es culto, inteligente, razonable, religioso y bueno. Quizá prefería aquellos tiempos en que el común de los mortales no tenía acceso a un libro ni a una obra de teatro, total, para qué, no lo iban a entender... 

Totalmente de acuerdo contigo amigo: Vargas LLosa ya se salió de  la realidad. El Premio Nobel ya lo volvió imbécil. Se cree ahora SUPERIOR a los mortales. Se cree un DIOS DEL OLIMPO CULTURAL, y todos los demás, somos un populacho  que sólo busca divertirse a lo bruto, sin concedernos ninguna inteligencia. Sólo ÉL es inteligente y cullto, los demas: una bola de tontos mediocres. El anhela el pasado. Sería feliz si la humanidad se hubiera quedado allá por siempre, en aquél "mundo perfecto", donde los CULTOS enseñaban el camino al pueblo. Pero que bajo ha caído Vargas LLosa con esa forma tan OBTUSA de pensar. Lástima.

Me parece que usted no entendió el artículo. Vargas Llosa está a años luz de parecer tener una mente obtusa. Más bien es el lamento de alguien que apuesta por la mejor versión del ser humano.

Me parece que no entendio, le sugiero que lo vueva a leer,si es posible acompañado por un tutor.

Actualizcese don mario... eso de que todo pasado fué mejor ya suena a cliché. si no le damos tanta importancia a escritores y filosofos es por que también el conocimiento y las ideas se rigen por modas. en materia social y de humanidades no hay nada que nos puedan aportar, y en cuestiones de desarrollo tecnológico, pues gracias a ese consumismo, sus cientificos adorados comen. 

 

Los escritores ya me producen bostezos.

La prueba del sazón se encuentra en la sopa, y este caballero... ¡nos ha servido un plato completo! Una ilustración más acertada de la pobreza de estos tiempos no se puede encontrar.

Claro ejemplo de lo que intenta transmitir Don Mario, ahora la gente tampoco lee a profundidad un artículo y ni siquiera hacen el esfuerzo de entenderlo.

Los valores es algo que nunca pasan de moda y mucho menos la filosofía que es la raíz de la ciencia misma.

 

Saludos!!!

Me gusta mucho el libro .Vargas Llosa nos hace reflexionar sobre la necesidad de valores y espiritualidad en la sociedad moderna. Sabe expresar sus sentimientos en esa nostalgia por todo aquello que siente que se esta perdiendo en el mundo actual

hoy en dia se busca lo facil, lo se piensa en el futuro incluso el pasado se olvida rapido, pasamos la vida buscando placeres efimeros que llene esos huecos, que nadie podra llegar ese sin sabor que nos deja o ser muy pobres o muy ricos, muy pobres porque no podremos comprar cosas inutiles pero que llenan nuestras casas y nos hacen sentir temporalmente bien y muy ricos porque no encontramos sentido a la vida ya lo tenemos todo y no nos falta nada mejor obtemos por el suicidio, y es asi los ricos quieren ser pobres y los pobres ricos entrando en un circulo vicioso que nos obliga a ser de una u otra clase pues no podremos ser neutrales pues un lazo que no vemos nos ahorcara lentamente y caemos en las drogas, alucinogenos o narcoticos que nos vuelven presos del mundo no nos permite ser libre y nos amarra una bola a nuestros pies para caminar por ella por el resto de nuestra existencia en este planeta hostil y lleno de trampas en las cuales caeremos de una u otra manera.

Ya Octavio Paz lo comentaba, en las actuales democracias capitalistas: A mayor riqueza material, mayor pobreza espiritual. La conversion de la persona en objeto mercantil.

Ya lo comentaba Paz, que en las actules democracis capitalistas: A mayor riqueza material, mayor pobreza espiritual. La conversion de la persona en objeto mercantil.

Jaja toda la vida ha existido la pobreza espiritual. Un claro ejemplo es la prostitución, que tiene cientos de años de existencia: la mujer convertida en objeto mercantil. Me rio de que creas que todo lo que dice Mario creas que tenga una relación con las democracias capitalista. Cuando ya existía años atrás.

Muy de acuerdo contigo Augusto. Parece que hay gente que siempre quiere echarle la culpa a algo, en este caso a su regimen político/económico. Podría pensarse que creen que su pobreza espiritual es culpa de algo que ellos no pueden controlar. El artículo hace una buena observación, tener una riqueza espiritual es un proceso que conlleva una reflexión y pensamiento profundo.

Un tema ya muy discutido. Cierto: todo acto humano es un acto cultural. Distinguir entre esos actos o esa obras es precisamente lo que requiere de una forma de "medir". Hay actos y obras que deben distinguirse de un propio grupo o de entre grupos; así ha sido en la historia humana, y en nuestra observación hemos logrado diferenciar la obra espontánea, que resulta de los usos y costumbres, de aquella que constituye un acto deliberado, de conciencia.

Dirían lo mismo del libro Justine del Marqués de Sade en plena revolución francesa. Vargas Llosa es un dinosaurio, y no alcanzó a actualizarse a las tendencias, esa imposibilidad lo lleva a escribir como todo tiempo pasado fué mejor...

Es un viejo sabio y un escritor talentosísimo y juicioso de gran referencia.

Así como hay una banalización de la cultura, creo que hay una proliferación de la misma, yo me deleito con la posibilidad de adquirir libros virtuales de calidad, intercambiar ideas interesantes en blogs y conocer más sobre el mundo. Es una elección tomar la anestesia de lo banal o no. Además de la publicidad, existen medios que nos permiten cuestionarla, compararla y discernir. O es un eufemismo decir que todos somos iguales y tenemos las mismas capacidades?

 

Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.

Sócrates

Filósofo griego (470 AC-399 AC)

 

Que no este articulo ya había sido publicado en el número 122 del año 2009. ¿Por qué lo esta repitiendo?

Vargas Llosa habla de Guy Debord (y antes de él, de otros teóricos de la cultura que lo precedieron) en su ensayo, y avisa sobre la diferencia del enfoque: el de Debord es marxista (por lo tanto, centrada en los modos de producción y el consumo que deviene en alienante), y el suyo se ciñe al ámbito de la cultura, “entendida no como un mero epifenómeno de la vida económica y social sino como realidad autónoma, hecha de ideas, valores estéticos y éticos y obras de arte y literarias que interactúan con el resto de la vida social…”

Esta vez Llosa ha devuelto mi entusiasmo por su trabajo, despues de varios intentos de poder terminar de leer algunas de sus obras terminaba por abandonarla en las primeras paginas, pero parece que este si me llevara hasta la ultima pagina, aunque tambien cabe decir que el hace una recopilacion digerible tambien de otros filosofos que ya han venido trabajando el tema..pero aun asi , esta bien que le de un nuevo aire a este tema tan importante .

El libro completo (El de Debord: La Sociedad del Espectáculo) lo pueden encontrar en el Archivo Situacionista Hispano (ASH), en:
http://www.sindominio.net/ash/espect.htm

Importante que una sola golondrina trate de aclamar el verano que no existe,existe el invierno,agua y más agua fangosa, senegales imposibles y pantanos sin confines en la conciencia inverida de esa cosa que es el hombre. La civilización occidental y cristiana ha muerto.

Aun no he leido el libro de vargas llosa en total, puedo ofrecer que este tema no es nuevo, obviamente no solo encontrado en debord, pero sobretodo es un tema de Romanticismo/Neo-platonismo que funciona con la idea de que ahora vivimos en un mundo caido, cuando lo comparamos con algun tiempo anterior (mitico), cuando todo funcionaba con harmonia y orden.  William Wordsworth, en su "preface to the second edition of the lyrical ballads," de 1800, analyzo el mismo asunto, en una era mucho mas sencillo que nuestra. Hay algo medio reaccionario de este tema; representa un deseo por un mundo de orden.  Pero no hay tal cosa, y el mundo es como siempre lo que hagamos de el.... (perdon mi espanol chueco, soy gringo;b)

Me parece que tocas un punto crítico, Joseph, cuando sugieres que hay algo de reaccionario en el texto de Vargas Llosa; pero me parece también que es equiparable al punto que toca el mismo Vargas Llosa cuando sugiere que la democratización de la cultura nos ha conducido a la cultura del espectáculo. Las líneas divisorias son tan sutiles e intrincadas que es difícil distinguir cuando está pisando uno de un lado o de otro.

Lo que sí me parece claro es que no hay vuelta atrás. La solución, por llamarle de alguna manera; en que nosotros, mortales comunes y corrientes, podamos comentar y ponerle o quitarle estrellitas a un artículo como este, o como cualquier otro, para que otro mortal venga y nos permita influenciarlo, o nos ignore.

 

e sensacionalismo fue un igrediente que los medios han sabido aprovechar para conevrtir toda cosa en mercancia, aqui hay muchos que quieren justificaro, pero seria bueno que ya empiezen a usa el sentido logico antes que la emocion para debatir.

 Sera valido que todo esto que vivimos no es mas que Federico Nietzsche puesto patas arriba?

Vargas Llosa llega muy tarde a esto, exactamente unos 45 años tarde, lo que para un aspirante a pensador, es la descalificación inmediata de todo lo que pueda pretender su "visión" sobre el presente y el futuro posible, y la certificación de su senilidad intelectual: desde el vamos, pretende ser la versión conservadora y diluida de todo aquello que Guy Debord detectó, conceptualizó, analizó al detalle e instaló en 1967 con "La sociedad del espectáculo", ampliado luego en 1988 con "Comentarios sobre la sociedad del espectáculo". Pero sin tocar jamás el núcleo de la teoría práctica debordiana: la conversión de todo lo que nos rodea en mercancía e imagen. Obviamente, es imposible comparar a Vargas Llosa con Debord, sería lo mismo que pretender que Francis Fukuyama está en el mismo nivel de Karl Marx. El propio Vargas Llosa es, justamente, una parte de la exacerbada sociedad del espectáculo descripta por Debord, uno de sus agentes más conspicuos, al menos en el mundo de habla hispana. Payaso mayor. Lo patético es que el mundillo cultural y editorial siga reconociéndolo como una voz autorizada de algo. Es apenas un buen escritor -o más bien lo fue-, que produjo un par de novelas buenas ("La casa verde",  "La ciudad y los perros"). Apenas eso. Su encumbramiento habla más de la maquinaria cultural que lo sostiene y de la que vive, que de él mismo, que es completamente irrelevante.

Y lo que veo aquí son pseudointelectuales que están detrás de un teclado: sociólogos de pacotilla que no analizan obras, sino que demuestra, tan solo, haber leído historia literaria y crítica, mas no haber profundizado en estas materias. Al leer sus comentarios siento el mismo asco con el que leí un ensayo de Augustín Cueva sobre Pablo Palacio: repugnancia. No había nada allí; solo habían vanas ironías, sarcasmos y denuestos contra quienes amaban las obras de Palacio, además de una historia editorial sobre influencias y publicaciones (quería comprobar que Palacio no había influido, no era conocido, no era vanguardista, etc...tonterías). No había análisis de estilo, de ideas, de influencias, de temas, nada. Ustedes son gente de café que discute cosas irrelevantes, creyéndose intelectuales, pero que jamás prestaron verdadera atención a las obras que decían conocer. La crítica de Vargas Llosa, me parece, va dirigida a gente como ustedes que no siente pasión auténtica por los libros, sino por resumidas teorías culturales y pastillas culturales mínimas que les ofrece la industria.

Totalmente de acuerdo, Censor, muchos escritores se han convertido en todo aquello que critican. Paz se sentía antropólogo, Monsiváis daba conferencias sobre educación pública, y ahora Vargas Llosa se siente una autoridad para hablar de cultura y del modo de producción capitalista. Me parece bien, sólo que hay verdaderas instituciones para esos temas que deberían ser tomados más en cuenta y no dejarnos llevar por las Carmelitas Salinas de la literatura que hablan del tema que se les venga en gana.

"...pretende ser la versión conservadora y diluida de todo aquello que Guy Debord detectó, conceptualizó, analizó al detalle.."
Coincido completamente. La crítica de Vargas Llosa no ofrece nada al futuro más que un regreso a los cánones obsoletos de la "Alta Cultura". Confunde democratización con el objeto de crítica de Debord.

De acuerdo con usted en todos los puntos...

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