Artes y Medios

Artes plásticas

Artistas del placebo

 

I. Es Marilyn Monroe, mide casi ocho metros y, por si fuera poco, se ríe, congelada en la mítica pose de La comezón del séptimo año, mientras su falda vuela por los aires. La escultura, obra del artista Seward Johnson, apareció una mañana de julio en el centro de Chicago y desde entonces no ha hecho otra cosa que despertar pasiones. Que es vulgar y sexista, se apresuraron a señalar los críticos de arte: “La simple elección de una escultura así revela un mal gusto propio de un espectáculo pornográfico. Solo un razonamiento así de simplista puede provocar que aterrice una gigantesca Marilyn Monroe en el centro de Chicago. Llámenla como quieran: farsa, estafa, burla.” Más aún, se escuchó por ahí: “‘Es una farsa de una burla de una estafa de una farsa de dos burlas de una estafa’, como diría el personaje de Woody Allen en Bananas.” Alguien más escribió: “Marilyn tiene suerte de ser de aluminio y acero inoxidable, así no puede oír las cosas desagradables que se dicen de ella, o ver lo que los enanos hacen debajo de su falda.” “¿No es obvio?”, preguntó el crítico del Chicago Tribune: “Es ofensiva, es machista, no tiene nada que ver con Chicago, e inspira un comportamiento infantil en turistas y ciudadanos por igual: se paran bajo sus voluminosas piernas y se quedan embobados mirando hacia el abismo.” “Y no es que las feministas no tengamos sentido del humor”, dijo una entrevistada, “pero, vamos, ¡hay quienes están llevando a cabo despedidas de soltero ahí debajo!” Por supuesto, tampoco faltó el paladín inspirado que hasta un poema le dedicó: “Desde lo alto sobre Chicago / no desesperes / la ventosa ciudad no habrá de derribarte / de por sí tu falda está ya levantada.” Ni el entusiasta para quien “es formidable que la escultura perturbe a más de uno: el arte siempre tiene que provocar alguna clase de reacción, no importa que sea positiva o negativa”.

 

2. Nos puede parecer curioso que todavía haya críticos de arte que se puedan sentir escandalizados de que a Marilyn se le vean los calzones; uno pensaría que después de Courbet todos estarían curados de espantos. Pero lo que resulta realmente sorprendente es que en ni uno solo de ellos cupiera el más mínimo extrañamiento ante semejante idea del arte. Porque ahí hay una idea del arte, aunque nos cueste trabajo creerlo. Seward Johnson es un escultor de larga carrera que no ha hecho otra cosa que cosechar éxitos: lo suyo es el arte público, y ahí: el típico trampantojo del “hombre sentado en la banca” que te hace mirar dos veces para darte cuenta de que no: no es un hombre lo que está sentado en la banca sino un pedazo de bronce perfectamente trabajado para producir ese espejismo. ¿Pura ilusión óptica? Pop art, ya dicen algunos, como si el arte pop fuera una posibilidad abierta –casi un estado de ánimo–, y no un movimiento que vio su fin, y tardíamente incluso, en los años ochenta. Eso es tanto como decir que las bailarinas de bronce de Víctor Villarreal son impresionistas o que el grafiti es arte paleolítico.

 

3. Si bastara con representar, el arte seguiría haciéndose en cuevas.

 

4. Ya lo decía el gran crítico Clement Greenberg: “Una y la misma civilización puede producir simultáneamente dos cosas tan distintas como un poema de T. S. Eliot y una canción de Tin Pan Alley1, o una pintura de Braque y una portada del Saturday Evening Post2.” En efecto, los productos culturales de una sociedad suelen ser de lo más dispares: junto a una instalación de Teresa Margolles bien puede haber un payasito de porcelana, un alebrije fosforescente o un pastel de siete pisos. Pero no solo eso: entre una cosa y otra están también las esculturas de Sebastián, las cabezas gigantes de Javier Marín, los óleos de Arturo Rivera. Eso es lo que Greenberg no vio: que entre lo culto y lo popular (viejísimo binomio cada vez más difícil de aplicar) hay una zona en la que el arte tiende a despeñarse hacia una suerte de fatídico obstruccionismo que se manifiesta en repetidos y tenaces intentos de impedir que el arte siga su curso natural. Ahí, en esas arenas más bien movedizas, es donde, en efecto, puede aterrizar tan campante Marilyn Monroe, y del tamaño que quieran.

 

5. “El pasado nunca muere; no es ni siquiera pasado”, dijo famosamente Faulkner. Y eso parecen pensar los que se empeñan en apaciguar su nostalgia con obras que, en lugar de participar genuinamente en el desarrollo del arte, se contentan, como las esculturas de Seward Johnson, con dar la impresión de que lo hacen, de que se mueven. Pero en realidad solo repiten recetas caducas que producen una ilusión momentánea de que se está frente a algo que tiene peso, que está vivo. Eso buscan: tan solo una apariencia de cosa importante. Por eso recurren con tanta frecuencia a la representación de corte realista: porque lo que quieren es atinar a la primera: y directo al corazón. Como decía Kundera, este tipo de expresiones “provocan que dos lágrimas se escurran al hilo. La primera lágrima dice: ¡qué hermoso es ver a los niños corriendo sobre el pasto! Y la segunda dice: ¡qué hermoso es sentirse conmovido, junto a la humanidad entera, por ver a los niños corriendo sobre el pasto!” Esa segunda lágrima es lo kitsch, “el espejo del engaño embellecedor”, como lo llama el escritor.

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Comentarios (2)

Mostrando 2 comentarios.

Entre coleccionistas de pantone,

con sala de estar, donde curadores

que devanean entre la estupidez

y aquello que solo sirve para espantar

a petit bugueses, toman té verde

o infuciones de frutas neuróticas;

¿Acaso el arte evoluciona y, desde cuándo?

¿Es distinto un arroz, al carbón

de otro al microwave?

¿Acaso los críticos ya no cumplen a pie y letra

con la teoría de Hazlit? ¿y se enfrentan a sí mismos?

Entoces quememos todos los libros otra vez,

también los cellos, violines y trompetas,

porque la música hoy es electronica…

Sorpresa, así como la estupidez, el Arte

no evolucuiona, se acumula…

el gis, carbón, piedras, telas, espermas

o bites, sólo se suman.

Pero siempre hablan de lo mismo

la poca consciencia, la miseria humana

sus pasiones…

QUE NIVEL? DE COMENTARIOS.....NO SERA ? QUE EL INSULTO O MENSAJE DIRIGIDO......VA SIN MENCIONAR PARA AVELINA LESPER.............
ADEMAS TODO ESTE ROLLO.........NO TE PARECE? QUE EN ESTE TU ESPACIO TAN "EXCUSIVO" CONSAGRADO PARA VERDADEROS ARTISTAS....LO MENOS ES IGNORAR UNA MUESTRA DE JOVENES QUE NO HACEN ARTE EN UN PEQUEO MUSEO DE BAJO PERFIL Y EN SU LUGAR DARLE ESTE "VALIOSO" ESPACIO A VERDADEROS ARTISTAS Y DESTACADOS ESPACIOS QUE POR SU TRAYECTORIA SEGUN TU DOGMATICO CRITERIO DEBEN SER MENCIONADOS Y RESEÃ'ADOS PARA BIEN DE TUS LECTORES?????

TE RECOMIENDO QUE HAGAS UN ENSAYO DE LA OBRA "PICTORICA" DEL ARTISA NEOCONCEPTUAL GABRIEL OROZCO RECIENTEMENTE INAUGURADA EN MARION GOODMAN GALLERY. ES EL REGRESO DEL ARTISTA AL OBJETO? O ES PLACEBO?

MUCHOS DE ESTOS JOVENES "GRADES MAESTROS"...RADICAN EN EL D.F. Y ALGUNOS MAS COMO RAFAEL RODRIGUEZ GANADOR DEL SEGUNDO PREMIO EN LA BIENAL DE LA NATIONAL PORTRAIT GALLERY DE LONDRES...RADICAN EN QUERETARO....Y SERIA INTERESANTE TUVIESES UNA ENTREVISTA CON ELLOS COMO UN GESTO DE NOBLEZA DE TU PARTE O SIMPLEMENTE .....UN DERECHO DE REPLICA? SERIA MUY INTERESANTE LES ESCUCHARAS...........

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