artículo no publicado

No.202 /

España (una historia inacabada)

España ha vencido a sus fantasmas. Ha construido una democracia homologable a las de los países de su entorno, ha aprendido a resolver las disputas políticas de forma pacífica y con arreglo a la ley. Ha derrotado al terrorismo. El Estado de derecho funciona. Pese a las críticas que se formulan en España a su proceso de transición democrática, hay algo que puede dar una medida de su éxito: como en todo buen pacto, ninguna de las partes quedó totalmente satisfecha. Tanto la izquierda como la derecha realizaron renuncias y se comportaron con una sensatez admirable. La transición tuvo la virtud de servir de modelo para las transiciones democráticas en México y Latinoamérica. Por un lado, tomamos nota de cómo fue ese proceso de acuerdos, transacciones y renuncias, de la manera en la que un país históricamente dividido, con unas experiencias democráticas breves y fracasadas, podía llevar a cabo una transición exitosa. Si España pudo superar ese pasado traumático, otros países (que heredamos de España instituciones frágiles y vicios) también podíamos hacerlo. Desde entonces, España se ha modernizado. Modernización evidente en la economía y en las infraestructuras, en la creación de un Estado de bienestar, pero también en la sociedad. De ser un país mojigato y uniformemente católico en el franquismo, España se convirtió en una sociedad mucho más plural, tolerante y diversa, una de las primeras en legalizar el matrimonio homosexual. En los años de bonanza, España absorbió una gran cantidad de inmigrantes. Muchos de ellos han sufrido la crisis, especialmente acerba con los desposeídos, pero no ha habido movimientos importantes de corte xenófobo. La crisis económica que empezó en 2007 ha causado, y sigue causando, sufrimiento y zozobra, pero no ha habido un aumento de la inseguridad ciudadana. Las protestas han sido pacíficas y se han articulado en partidos políticos. En este número, en el que celebramos el 14º aniversario de la edición de Letras Libres España, John H. Elliott, uno de los grandes conocedores de la historia ibérica, habla de las tensiones entre la unidad y la diversidad, en una conversación que es un recorrido por el pasado y los cambios de España y un repaso a su brillante trayectoria como historiador. Antonio Elorza revisa algunos de los momentos centrales de la transición, Manuel Arias Maldonado analiza las limitaciones y vicios de la cultura política y Jesús Silva-Herzog Márquez ensaya sobre Podemos y su chavismo voluntarioso. La democracia española está consolidada, pero como todas las democracias, es imperfecta, inacabada e inacabable. ~