artículo no publicado

Biblioteca para la angustia: “All the Truth is Out” de Matt Bai

La angustia ambiente enceguece y nubla. Desde esta redacción proponemos aliarnos a la lectura para hacer frente a la singularidad del triunfo de Donald Trump. Hemos conversado con nuestros colaboradores y les hemos propuesto que nos recomienden libros o artículos, ensayos o reportajes, crónicas o fábulas pertinentes. Bajo el encabezado de Biblioteca para la angustia, agruparemos esos títulos y los párrafos que detallan la recomendación.

Es imposible atribuir el triunfo de Donald Trump a un solo factor. Igualmente difícil es poner las causas advertidas en una balanza y saber cuál pesó más en la elección. Asumo que la misoginia y el racismo incidieron en los votantes azules, pero no sé si el papel de las redes sociales o la cobertura desmedida de los medios fueron aún más cruciales. “All the Truth is Out”, de Matt Bai, ciertamente no aborda todas las fuerzas que llevaron a los republicanos (a estos republicanos) a la Casa Blanca. Aunque se publicó en el 2014, el libro de Bai observa el inicio de un cambio en la política estadounidense que culminó con la presidencia de Trump: la banalización de la política como espectáculo mediático y el enfoque desmedido, y francamente ridículo, que se le da al carisma de un candidato para decidir si merece o no nuestro voto.

Contado como un thriller, “All the Truth is Out” narra el estrepitoso derrumbe de Gary Hart, un político demócrata, puntero para llevarse la candidatura de su partido de cara a la elección de 1988 hasta que los medios descubrieron que había sostenido un romance extramarital con Donna Rice. El libro de Bai registra además el despertar voraz de los medios de comunicación que, apenas unos años antes, no podían transmitir noticias en vivo y requerían del uso de material previamente grabado para sus cortes noticiosos. Al destaparse el affaire, acechan al precandidato. Hart formaba parte de la vieja guardia, cuando los medios incluso no atendían lo que los presidentes hacían a puertas cerradas por considerarlo insustancial. Una anécdota engloba esta tradición: un periodista ve entrar a Marilyn Monroe al lobby del hotel donde se hospeda John F. Kennedy y, cuando le habla a su editor, ni siquiera le comparte el chisme. La vida privada de los políticos no tenía la importancia de sus posturas y propuestas. Acostumbrado a este trato, Hart se niega a aceptar el affaire, a pedir una disculpa, incapaz de detener el cambio de narrativa que arrasa con su campaña, a medida que los periodistas dejan de preguntarle sobre sus posturas y propuestas, y comienzan a increparlo sobre su vida privada. Su campaña hace implosión. Nadie votaría por un infiel y un mentiroso, a menos de que el mentiroso se haya forjado en los medios o sepa cómo jugar con ellos.

Es cierto que, casi treinta años después del affaire de Hart, el electorado estadounidense no tuvo empacho en votar por un candidato abiertamente misógino, racista, que se burló de discapacitados, amenazó con deportar inmigrantes en masa y una larga sarta de barbaridades. No obstante, la caída de Hart, en palabras de Bai, revela una tendencia que sí explica a Donald Trump: el peso que se le da al mentado likability de los candidatos, como si las elecciones fueran un mero concurso de popularidad y los políticos showmen. “All the Truth is Out” no exime de esta tendencia a Bill Clinton, quien afianzó la presidencia después de tocar el saxofón en el programa de Arsenio Hall, ni a Barack Obama, celebrado por su carisma y buena pinta. Trump, un showman hecho y derecho, venció a Hillary en parte porque Clinton es percibida como poco simpática, sus discursos no entusiasman… no cae bien. Hart, un político inteligente, preparadísimo, el opuesto de Trump, vio truncada su carrera, no por un prurito moral, sino porque su desliz extramarital y su renuencia a participar en el posterior circo mediático lo convertían en un candidato poco agradable y, por lo tanto, imposible de apoyar. Trump, al que ningún juicio moral pudo vencer, ganó la presidencia a base de montar un buen show, con un mensaje burdo y digerible que acaparó los medios de comunicación. Vale la pena leer a Bai para entender a qué grado malentendemos las características que conforman a un político capaz.