artículo no publicado

Afinidades y controversias

Jaime Perales Contreras

Octavio Paz y su círculo intelectual

México, Ediciones Coyoacán-ITAM, 2013, 553 pp.

Octavio Paz y su círculo intelectual es un libro que aborda las asociaciones y afinidades intelectuales que Octavio Paz estableció a lo largo de su vida, en particular las que se tejieron alrededor de las revistas Plural y Vuelta. Se trata de un estudio de amplio enfoque, con ánimo digresivo y sobreabundancia documental, que a ratos rebasa su objeto específico de estudio y traza un esbozo de la historia intelectual latinoamericana de las últimas tres décadas del siglo XX, así como una radiografía de las efusiones y pasiones en la República de las Letras.

Octavio Paz fue el más alto representante hispanoamericano del llamado “intelectual público” es decir, ese hombre de letras que establece una agenda intelectual y ejerce un liderazgo a partir de su vocación humanista y no de su certificación o especialización profesional. Desde su más precoz adolescencia, el hombre público que fue Paz estuvo asociado a diversos círculos artísticos y generó una amplia red de relaciones y resonancias intelectuales. Paz era un escritor de acendrada individualidad y nunca fue un hombre de partido; sin embargo, en el ámbito de la cultura confiaba en los esfuerzos colectivos y en el trabajo en equipo para impulsar el debate público. Desde Barandal hasta Taller, el joven Paz imprimió su sello en revistas literarias, participó en antologías e impulsó numerosos proyectos culturales. Tras su salida de México, en su larga estancia en Francia, aunque tuvo su filiación más intensa y formativa con el grupo surrealista, participó en los más diversos y heterogéneos círculos literarios e intelectuales y no descuidó las relaciones con los jóvenes mexicanos que, desde publicaciones como la Revista Mexicana de Literatura, renovaban el escenario intelectual del país. Ya en los años sesenta, Paz comenzó a impulsar la idea de editar una revista internacional de crítica, arte y cultura que, desde una óptica hispanoamericana, estimulara la creación de excelencia y la discusión política y social. Cuando en 1971 Paz regresó a México, por fin se generó una coyuntura favorable y comenzó, con Plural, esa segunda juventud editorial que lo convertiría a él, y a los numerosos artistas e intelectuales que se desenvolvieron alrededor de estas revistas, en catalizadores del debate no solo doméstico, sino internacional.

Jaime Perales Contreras le da una riqueza y densidad admirables a esta trayectoria editorial, recrea contextos, introduce datos desconocidos y realiza digresiones fértiles. Perales maneja tanto la interpretación de largo alcance como la historia microscópica: por ejemplo, establece un mapa de las publicaciones literarias internacionales de la segunda mitad del siglo pasado y un contexto histórico que permite situar la naturaleza y novedad de Plural y Vuelta, pero al mismo tiempo, sobre todo con su inmersión en las correspondencias inéditas de los protagonistas, recrea un mundo donde, al lado de las ideas y los ideales, campean los rasgos y debilidades humanas. Perales hace un recuento minucioso de las aportaciones de estas revistas y pondera el amplio elenco de talentos y competencias que colaboran en ambas publicaciones, así como el abanico de temas que se abordaron: desde las literaturas periféricas hasta las novedades de la filosofía y la ciencia, desde las artes plásticas hasta la demografía o el medio ambiente. Al hacer este registro puntual de su índice, el autor recrea la controvertida recepción de la oferta de estas revistas en un clima intelectual convulso y evoca algunos de los debates más representativos impulsados por estas publicaciones: las discusiones sobre la función del arte y del artista en la vida social; el tratamiento de la coyuntura internacional tanto de las denuncias de represión en los países socialistas como de la sangrienta profusión de dictaduras en América Latina; los pronunciamientos acerca del conflicto Este-Oeste y las críticas tanto al totalitarismo soviético como a la proclividad intervencionista de Estados Unidos; las propuestas sobre la transición democrática mexicana; las posturas con respecto a la vía armada en Centroamérica y, en fin, todos los temas que sacudieron el mundo intelectual de la época.

El libro también revela la faceta de Paz como capitán editorial: su prestigio y capacidad de convocatoria ante la élite del pensamiento y el arte global; su facultad para armonizar las preocupaciones de largo alcance con la oportunidad periodística, su ánimo de trabajo, su celo por el detalle y, por supuesto, sus rasgos de carácter. Paz es el eje pero no el único protagonista de este relato intelectual y a su alrededor Perales traza perfiles de otros personajes de la cultura, la política y el arte, que, como aliados o antagonistas, acompañaron estas décadas de actividad editorial. Estos perfiles sugieren que, más allá de algunas afinidades y reticencias comunes, los artistas e intelectuales que animaron Plural y Vuelta estuvieron lejos de formar un grupo compacto o compartir posiciones unívocas y que hubo diversidad y hasta diferencias. Por eso, resultan interesantes las hipótesis de Perales en torno a los diversos liderazgos y equilibrios internos dentro de estas revistas. Pero quizá lo más relevante sea esa recreación de las redacciones de Plural y Vuelta y la evocación de esa búsqueda de equilibrio donde deben armonizarse el ánimo de permanencia intelectual y el sentido de urgencia periodística, la alta poesía y la prosaica política, la paideia griega y las elecciones del último domingo.

Es notorio que el libro de Perales es fruto de una muy larga devoción y maduración y denota la consulta abundante, casi adictiva, de archivos y correspondencias. Es tal la cantidad de información que, a menudo, se dificulta su disposición y estructura y se repiten datos o ideas. Igualmente, la información recabada es tan amplia y variopinta que, en ocasiones, resulta poco pertinente para los fines argumentativos del libro, aunque su carácter personal y picante pueda ser atractivo para aquellos que gustan de asomarse a través de las rendijas de la vida literaria. Por lo demás, el estilo está lejos de ser impecable, la exposición es un tanto desordenada y la hechura editorial es de un descuido deplorable. Con todo, las virtudes del libro son muchas más que sus defectos y su aportación documental permite revivir con gran nitidez algunos de los episodios más intensos, crispados y fecundos de la sociabilidad intelectual contemporánea. ~