artículo no publicado

Contra ETA y sus defensores

Estimado Enrique: Pertinentes como precisos encuentro los comentarios y deslindes que endereza Ricardo Cayuela en "Al vuelo", número 16 de Letras Libres, así como en su respuesta a la réplica de Gilberto López y Rivas en el número 17. En un Estado democrático y de derecho es insostenible la defensa de organizaciones políticas que se valen de la violencia, el terrorismo y la ruptura del orden legal para, supuestamente, alcanzar sus fines. En efecto, la banda terrorista ETA, que vive del secuestro, la extorsión y el asesinato, es abrumadoramente repudiada en España, particularmente en el País Vasco, región que goza de amplia autonomía y vive en plena democracia, como el resto del Estado español. No es la primera vez que en La Jornada se han publicado defensas de ETA como la que (17 de marzo) esgrime el diputado por el PRD y miembro de la Cocopa López y Rivas. Qué otra cosa podemos esperar de alguien que junto con su esposa realizara actividades de espionaje militar en favor de la extinta Unión Soviética durante su estancia en los Estados Unidos, y una vez que ha salido a la luz tal episodio enfáticamente afirma que no se arrepiente y que lo volvería a hacer, puesto que tales labores "eran parte de una lucha por la democracia", en "favor de la paz", para "evitar que se produjera una tercera guerra mundial" y a fin de "crear las condiciones para una revolución en nuestro país", según afirma a la corresponsal de aquel diario en reciente entrevista. Así que la URSS representaba a la democracia, mientras los Estados Unidos la dictadura totalitaria, el espionaje militar una contribución a la paz mundial, una "lucha social" que devendría revolución en México. López y Rivas se queja de haber sido "secuestrado" por cinco horas por agentes del FBI, luego de que durante años esta agencia había seguido y probado plenamente sus actividades de espionaje: ¡tamaña violación a los derechos humanos! Sin embargo, López y Rivas se guarda muy bien de no externar ninguna crítica, ya no digamos condena, en contra del genocidio y las sistemáticas violaciones a los derechos de millones de rusos, ucranianos, polacos, lituanos, letones, estones y demás pueblos subyugados, asesinados y enviados al Gulag por su "democrática" ex URSS. Por tecnicismos legales, que en un Estado de derecho se respetan, López y Rivas y su esposa fueron liberados y salieron de los Estados Unidos. Estado de derecho que usualmente es cuestionado justo por quienes lo vulneran y desprecian. Es fácil imaginar qué les habría pasado si las cosas hubieran sido al revés: espiar en la ex URSS a favor de Estados Unidos. Doble beca gozaron los López y Rivas en los Estados Unidos: una, para realizar estudios, y la otra, salida de las arcas de la tiranía soviética, para espiar al país que los acogió. ¿Seguirían en la segunda nómina luego de que, expulsados de aquel país, retornaron a México? Si nos atenemos a sus declaraciones ("no me arrepiento", "lo volvería a hacer"), se puede inferir la respuesta. ¿Estará dispuesto el legislador perredista a acatar las responsabilidades legales que se desprenden de la fracción II del apartado B del artículo 37 constitucional? O, como muchos de sus correligionarios, ¿supeditará la aplicación de la ley a los intereses y presiones políticos del momento?