artículo no publicado

Tres poemas

Todo en silencio

mientras se desmorona el castillo,

sus altas torres, las estancias

cerca del cielo, las montañas.

Menos el grito repetido.

Un pliegue de silencio

en el silencio.

Todo se cuela

como el viento helado por la grieta,

el castillo derrumbado.

Nunca los ángeles tuvieron miedo al dolor

antes de ser absorbidos

como flanes o gelatina,

como dibujos animados,

como relojes de arena,

retorcidos, estirados.

Me imagino que él,

el niño que mataron el sábado en el parque,

se metía un flan de un bocado en la boca

y luego reía como un surtidor,

y el mundo entero reía.

Todo silencio. Valle, río hondo

en el bosque, campanillas

y dientes de león.

Una fuente pequeña y roja

de silencio

en el silencio. ~

 

Fantasmas


No tengas miedo.

No es nada.

 

Son fantasmas.

Les gusta abrazar a los vivos.

Los enciende el roce de la carne.

Con los ojos cerrados esperan

a que pases a tientas

por el oscuro pasillo y

cada noche

te atraviesan.

 

Ya ves,

 

el éxtasis. ~

 

 

Amo las explanadas.

Si yo fuera un dictador oriental

mandaría construir una plaza

de un kilómetro y medio y plantaría

plátanos

alrededor.

 

Una plaza mate y limpia.

Me sentaría en el centro

en una sillita de mimbre, sola

bajo el cielo blanco.

 

Escucharía el viento

los crujidos de la tierra

ecos de pisadas ligeras.

 

Flotaría luego como una hoja

con los brazos abiertos. ~