artículo no publicado

Televisa, autora del Quijote

Este fin de semana, nos enteramos del compromiso de Peña Nieto para impulsar telenovelas que eduquen al auditorio en “las grandes obras de la Literatura Universal”. En este blog aventuramos cómo serían los melodramas del futuro.

Este fin de semana, los medios dieron a conocer  que uno de los compromisos de campaña de Enrique Peña Nieto será “fomentar nuevos modelos de convivencia familiar” a través de las telenovelas. En un documento titulado El candidato de las mujeres, el equipo del aspirante presidencial ha propuesto impulsar valores de equidad y de corresponsabilidad social a través de los melodramas. Lo que no ha recibido suficiente difusión es que, a la par de ese loable propósito, los futuros melodramas buscarán  “educar” al auditorio en “las grandes obras de la Literatura Universal”. Esto último, según ha trascendido, pretende subsanar aquel incidente adverso protagonizado por el priista de la FIL de Guadalajara.

"¿Cómo serán las telenovelas en el sexenio de Peña Nieto?", nos preguntamos en este blog y aventuramos qué ocurriría si Televisa –beneficiaria natural de ese proyecto- se propusiera adaptar, por ejemplo,  Don Quijote de la Mancha:

1. La novela de ninguna manera podrá llamarse El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (la palabra “hidalgo” podría hacer pensar al auditorio que se trata de una telenovela histórica y peor aún, de una novela de Carla Estrada). Rosy Ocampo, encargada de llevar a la pantalla la obra mayor de Cervantes, propondrá que el título sea Cabalgando amor.

2. La Mancha es un lugar tan remoto que el público difícilmente podrá identificarse con él. Las aventuras quijotescas tendrán como escenario alguna zona rural de Guanajuato, digamos un rancho para crecer caballos. (“Eso marcará un vínculo entre el título y la historia”, será el argumento más sólido para tomar esa decisión).

3. Los personajes centrales no enloquecen. La demencia es propiedad privada de los villanos. Don Quijote (Eduardo Yáñez) será un soñador que buscará a toda costa cumplir sus ilusiones de justicia para el pueblo: socorriendo débiles, desfaciendo entuertos. El que tenga un torso de metalúrgico en lugar de una “triste figura” de caballero derrotado, es un detalle insignificante para la televisora de Chapultepec.

4. Dulcinea del Toboso (el amor de Don Quijote, interpretada magistralmente por Galilea Montijo) es una simpática moza labradora llamada originalmente Aldonza Lorenzo. Su actuación será tan convincente que en los programas de chismes se rumorará que Montijo cohabitó con Cuauhtémoc Blanco tan sólo para aprender ese tono tepiteño, que con tanta propiedad despliega en la teleserie. En el fondo, Dulcinea ignora ser la hija del moribundo Duque de Béjar, quien piensa heredarle toda su fortuna. Por supuesto que al final de la telenovela, Don Quijote y Dulcinea realizarán su amor, en una boda fastuosa “efectuada al abrigo del clarísimo nombre” del Duque, quien les dará su bendición antes de morir.

5. Sancho Panza (a cargo de Polo Ortín) formará una pareja entrañable con Teresa Panza (la Pelangocha), a quien verá cada noche, como obrero que regresa a su casa después de la jornada. En cada capítulo, el marido dará por concluida la cena con algún conocido refrán (“La mujer y el gato, ni a cuál irle de más ingrato” o cualquier otro) a lo que Teresa replicará: “Ay, viejo”. 

6. El cura (César Évora) no puede hacer las cosas televisivamente indecentes que Cervantes describe en su novela, como quemar libros o disfrazarse de mujer. Televisa planteará que mejor se la pase confesando a todos los personajes. Por lo tanto, guardará consigo un secreto de confesión que lo atormentará durante toda la serie.

7. La sobrina de Don Quijote (Danna Paola) personificará a una chica con problemas de anorexia y bulimia (su lucha contra la extrema delgadez representará una de las labores sociales de la telenovela). Superará el problema con ayuda del cura y las palabras siempre edificantes de Dulcinea: “Manita, verdá de Dios, que estás bien flaca”.

8. El bachiller Sansón Carrasco (Raúl Magaña) será el otro pretendiente de Dulcinea. Joven instruido, pulcro, con buena dicción y gustos refinados, en el fondo manejará una red de trata de blancas. Este último detalle es indispensable para no confundir al auditorio sobre quién es el auténtico héroe de la historia.

9. La duquesa (Cynthia Klitbo) estará enamorada de Don Quijote, movida por las noticias de sus proezas y su físico de leñador de Minnesota. En incontables escenas de erotismo rural, admirará esas piernas capaces de comprimir el yelmo de Mambrino de una genuflexión. También hará valer toda clase de artimañas inimaginables para impedir la boda del héroe con Dulcinea, pero terminará en el manicomio creyéndose la hoja perdida del Cantar del Mío Cid.