artículo no publicado

Sobre el litigio promovido por La Jornada contra Letras Libres

La respuesta de Letras Libres al fallo de la Suprema Corte de Justicia en su litigio con La Jornada

 

A la opinión pública

México DF, a 24 de noviembre de 2011

 

Como es del conocimiento público, ayer, la sala primera de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, falló a favor de Letras Libres por cuatro votos contra uno en su litigio de más de siete años con La Jornada. El fallo es definitivo e inapelable, por lo que el caso ha terminado en términos jurídicos.

Esta histórica sentencia no solo cierra definitivamente el litigio promovido por La Jornada contra Letras Libres, sino que sienta jurisprudencia sobre un hecho importante y notorio para la salud democrática del país. Contra lo que ha dicho La Jornada, la Corte no avala la “ley de la selva”. La garantía constitucional del derecho al honor sigue obviamente vigente. Lo que aclara es que un medio de comunicación escrito puede criticar la línea editorial de otro medio de comunicación escrito sin que éste demande como un simple particular que defiende su honor. Es decir, que cuando se encuentran en colisión estos dos derechos fundamentales, se debe privilegiar el derecho a la libertad de expresión. Al mismo tiempo, la sentencia aclara que no se trata de que en el futuro, demandas análogas tengan la misma resolución en automático. La Corte da su fallo favorable en este caso concreto, tras estudiar palabra por palabra el texto de Fernando García Ramírez “Cómplices del terror” y concluir que su autor no acusó a La Jornada de cometer hechos delictivos ni de ser parte activa de las acciones de ETA, sino de cubrir las noticias referidas a esta banda con simpatía. Por ello, la Corte concluye que García Ramírez y Letras Libres tenían el derecho constitucional a emitir esta opinión, que la Corte ni comparte ni avala.

En Letras Libres pensamos que judicializar el debate intelectual es limitar seriamente la libertad de expresión, en cuyo caso la primera perjudicada habría sido, paradójicamente, la propia Jornada. Y por ello celebra que el máximo tribunal de la nación le haya dado la razón de manera legal, definitiva e inapelable.