artículo no publicado

Rimas

Avispa

Chispa en el ojo, aguja que se crispa,
brasa amarilla que dibuja un tizne
de carbonilla sobre el aire, cisne
pobre que, fastidiado, fuiste dispa-

rado en busca del agua de mi piel,
es fragua brusca ese volcán enano
que pusiese en el canto de mi mano
tu manto a rayas. Yo, vos, ella, él,

somos hermanos en la mella, un solo
filo, centella en traje de presidio.
Te perdono el ultraje. No te envidio
tu encono. Sé que es natural el dolo.

Yo también hice el mal. Vos perdoname
que aunque no quise tu aguijón te ame. ~

Araña

Tejo con celo en mi rincón, al norte
del suelo, un trapo viejo. Una afición
nueva con que me escapo –la prisión
son las horas.

                     Me eleva, aunque no importe,
mi arte. No es deporte –pues es raso
mi cielo, con los pies soy parte y juez
de mi tela y su estela. Aparte, ¿no es
hazaña esto que ves?

                                  A cada paso,
urdo con maña un paño burdo, espejo
con que hago daño, aturdo y encandilo
–tumba a mi presa un vago refucilo,
y ya no zumba.

                         Sin pereza, tejo
hilo tras hilo mi maraña fosca:
soy la araña y, en vilo, soy la mosca. ~