artículo no publicado

Plagiar no es Puma

Una cosa es denunciar a un plagiario y otra muy distinta es atacar a la universidad que le da empleo. 

La revista Proceso publicó el domingo un artículo titulado “Impugnan el Premio Villaurrutia a Sealtiel Alatriste” firmado por el Sr. Roberto Ponce. Se refiere a dos comentarios sobre el otorgamiento de ese premio que aparecieron en los blogs de letras libres, uno de Gabriel Zaid y otro mío, que está aquí junto. Ignoro qué piense Gabriel Zaid sobre este alboroto. Yo expreso mi exclusiva opinión.

En mi comentario deploro que el Sr. Alatriste sea un plagiario (como lo demuestran los documentos). Luego sostengo que, por lo mismo, no merece premio literario alguno; que coloca a las instituciones que lo premiarán en una posición incómoda y, sobre todo, que con sus plagios avería la dignidad moral de la literatura de un país tan proclive a la mentira. Y punto.

El semanario en cuestión enfoca el asunto de una manera peculiar que resume una línea elocuente junto a una foto del Sr. Alatriste: “Contra él y la UNAM”. Junto a esa frase, obviamente, figura mi nombre: pasé de acusador a indiciado.  

No, tengo que decirlo una vez más: no estoy contra la UNAM. Esa es una caricatura útil para mentes simples que me causa perjuicio pues llevo 35 dedicado a servirla como académico. Hace muchos años también que mi amor a la UNAM me ha llevado a criticarla en lo que me parece mal, celebrarla en lo que me parece bien y defenderla cuando he considerado que está en peligro. Lo he hecho siempre en público y con mi firma. Ha sido mi aportación a la vocación crítica de la UNAM que, me parece, comienza en casa. Me honró, en las postrimerías del conflicto del 2000-2001, que el Sr. Rector Juan Ramón de la Fuente dijera que tenía en su oficina un montón de ejemplares de mi libro sobre la UNAM (Allá en el campus grande, Tusquets, 2001) para regalarlo a sus visitantes. No: criticar a la UNAM no es estar “contra” ella, es estar con ella y sus principios rectores. Es merecer el ejemplo de Vasconcelos, Caso, Gaos, el Dr. Ignacio Chávez y de muchos otros que la han criticado.    

La única referencia a la UNAM que hay en mi artículo consiste en señalar que uno de los plagios del Sr. Alatriste fue publicado en la Revista de la Universidad de México. No es el único plagio que ha publicado ahí, en la revista insignia de la UNAM, como lo han demostrado otros lectores del blog.

¿Es eso un ataque? Deploro que se publiquen plagios en esa revista, pues la degrada, agravia a otros colaboradores (yo entre ellos) y le quita seriedad a la UNAM. Lo que hice es defender a la UNAM, cuya obligación de “extender los beneficios de la cultura” se tambalea por conductas adversas a su misión reglamentaria: “formar integralmente a los universitarios”. Algo que, supongo, incluye la ética.

Un escritor, por principio, es un individuo que escribe desde su individualidad. No me explico cómo denunciar a un individuo que publica plagios en una revista pueda convertirse en un ataque a la institución que patrocina la revista. O qué, si acuso de irresponsable al capitán del barco que escoró en Italia, ¿se leerá como un ataque al océano?

Que un escritor carezca de escrúpulos para ponerle su firma a escritos de sus colegas, como hace Alatriste con el poeta Javier Villán y el novelista Jesús Sánchez Adalid (españoles ambos), o copiados de la wikipedia, me parece mal. Ni modo.

Es “perverso, deplorable, vergonzoso”, dice una escritora que se llama Sandra Lorenzano, admiradora de Alatriste, entrevistada por Proceso, sobre quienes ella juzga que “golpean” a la UNAM. Llenar de adjetivos a quien denuncia un plagio, y no a quien lo comete, tiene su sentido. En México, al menos. Es un indicio más de que las fronteras entre la ética intelectual y la corrupción (pues plagiar es una forma de corrupción) se borran velozmente. Es una pena que la rica tradición crítica, artística y literaria de México no se halle exenta de esa corrupción.

No, plagiar no es Puma. Quien crea lo contrario golpea a la UNAM. Quien practica el plagio en el ámbito de la UNAM golpea a la UNAM. Actúa contra “lo más específico de la enseñanza universitaria” –como escribió José Gaos-- que es “la formación de personas capaces de participar en el trabajo creador y constitutivo de la vida de la cultura”.