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La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo, de Alejandro Magallanes

La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo se exihibe en la Galería MYL Arte Contemporáneo a partir del 18 de septiembre 2015 y hasta el 10 de noviembre de este año.

 

“Como si este fuera el circo”, pensé al cruzar el umbral de MYL Arte Contemporáneo, galería donde se celebraba la inauguración de la exposición La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo, en la cual el artista y poeta Alejandro Magallanes nos presenta varios retos asombrosos y hasta acrobáticos. Por ejemplo, el de sortear un péndulo de Foucault que nos acecha en el vestíbulo.

Péndulo. 2015. Acero. Foto: MYL Arte Contemporáneo

Además de ser emblemático de esa misma línea delgada que gobierna el conjunto plástico y textual preparado especialmente para la muestra, el vaivén del péndulo representa un elemento de riesgo: en un descuido, podría ocasionar alguna herida en el público, a la altura aproximada de nuestras espinillas. Un ardid para llamarnos la atención, recordándonos de paso que estamos aquí para mirar la oeuvre, no para consumir los (deliciosos, por cierto) hors d’oeuvres.

Adentro de un espacio que parece hecho a la medida para esta muestra individual, la pieza de resistencia se revela como pieza que no resistirá más de un día: una escultura de hielo con la reconocible forma antropomórfica cuyo trazo Magallanes ha trabajado desde hace varios años. A través de su transparente frialdad, podemos ver que el área reservado para el cerebro está lleno de tinta. El artista, que porta una camisa que declara en su propia letra “No Soy Quién”, nos anuncia con la contagiosa emoción de un jefe de pista que conforme se vaya derritiendo la escultura, la tinta se irá derramando. Este efímero autorretrato de un dibujante que es también un escritor nos delata que lo que divide esa delgada línea temática es el proceso pictórico del textual, explorando así la incursión de Magallanes en ambos campos. Sigue desarrollándose esta veta en las mesas largas colocadas en el piso superior de la galería, repletas de filas de tomos intervenidos con yeso y tinta, convertidos así en objetos sólidos de blanco y negro, cada uno de ellos portando una reflexión que va de irónica a sardónica sobre el proceso creativo.

Hombre invisible. 2015. Hielo. 150 x 50 x 50 cm. Foto: MYL Arte Contemporáneo

 

Hombre invisible. 2015. Hielo. 150 x 50 x 50 cm. Foto: MYL Arte Contemporáneo

Hombre invisible. 2015. Hielo. 150 x 50 x 50 cm. Foto: MYL Arte Contemporáneo

El título de la exhibición es compartido por un catálogo que para gran sorpresa del público (representado por pequeñas figuras de cerámica, que nos observan observándolas desde la jaula del elevador de la galería.) no tiene que ver con la obra que se muestra allí. Luego, no es un catálogo, sino otra obra conceptual de Magallanes que contiene las aportaciones textuales de otros autores.

Espectadores. 2015. Barro cocido y vidriado. Foto: MYL Arte Contemporáneo

Espectadores. 2015. Barro cocido y vidriado. Foto: MYL Arte Contemporáneo

La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo resulta ser una antología de edición limitada que no solo evita venderse, sino que huye deliberadamente de las técnicas del mercado que Alejandro Magallanes, después de muchos años de diseñar libros para Almadía, conoce de sobra: la portada llamativa para que el libro no pase desapercibido la mesa de novedades, la contraportada descriptiva para seducir al comprador en potencia que levanta ese mismo libro de la mesa de novedades, etcétera. Tan coloridos como el papel picado de Oaxaca y con guardapolvos que interactúan con la portada, los títulos ajenos con los que ha trabajado son fáciles de identificar como obra suya. Se antoja coleccionarlos. Quizás la diferencia entre el diseño de Almadía y el de otras editoriales estriba en que estamos ante un artista que diseña libros como parte fundamental no solo de su labor económica, sino de la creativa también. Por lo que sabe perfectamente lo que está haciendo al crear un libro de artista anti-mercadológico que carece de todos estos elementos de venta. El hombre que diseña las mejores portadas de México  nos ofrece ahora ¡un libro sin tapas! Resulta imposible juzgar un libro por la portada cuando no la tiene. Este compendio, parece querer decirnos Magallanes, está en otra parte.

Libros fósiles. 2015. Foto: MYL Arte Contemporáneo

 

Cuando Magallanes lanzó su convocatoria a una larga lista de escritores “con los que he colaborado y con los que no, a quienes conozco personalmente o por su trabajo, y a quienes admiro y quiero“, según el apartado de Intenciones y agradecimientos que aparece hacia el final del libro, el afecto que nos merece se convertiría en un signo ascendiente bajo el cual responderíamos con gran ilusión, abriendo un paréntesis dentro del sonido y furia del mundo actual con tal de crear una entrega ex profeso para este proyecto y para el artista que lo conceptualizó.

Como si nos hubiera invitado a fugarnos y unirnos con su circo volador.

A lo largo de ochenta y cinco entregas, más un epílogo y un colofón, el diseño que dedicó Alejandro amorosamente a cada texto conforme se entregaba se vuelve una lectura suya. Nuestra autoría se borra –de hecho, la única decepción que me llevo al hojearla es que haya decidido colocar un índice, a fin de cuentas. Hubiera preferido que fuéramos tan anónimos como unos circenses, para seguir con la metáfora. De hecho se supone, generalmente, que los libros de artista sirven para que este pueda domar al texto, como aquellos que están expuestos en el piso de arriba. Pero en este caso, queda claro que los textos en sí han domado no solo a Alejandro, sino también a todos nosotros, sus autores.

Es un libro anomalía, cuya esencia consiste en ser impreso como libro, en un momento histórico en que tales libros corren el peligro de dejar de existir. Es la afirmación no solo de una afinidad, sino de un afecto personal hacia un grupo de autores que, gracias a él, dejamos de ser tan diversos.

Como si, siendo freaks, los amigos escritores de Alejandro compartiéramos la misma carpa.

Como si esta exposición fuera un circo.

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La delgada línea que divide el lado derecho del izquierdo se exihibe en la Galería MYL Arte Contemporáneo a partir del 18 de septiembre 2015 y hasta el 10 de noviembre de este año.

 


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